Por Hugo Bertone.
Aun no dejan de sorprenderme muchas realidades.
Caminamos hacia un futuro, en los limites de la civilizacion de los avances, de la superación.
Y aun los mas básicos problemas, aquellos que nos conducen a no merecer ser quienes somos, porque todos hemos colaborado, de un modo u otro, para que esas situaciones continúen existiendo, hacen denigrar nuestra categoría de humanos.
Terrorificamente, desde un estamento de realidad, los indices de mortalidad a nivel mundial, se elevan a diario.
Hemos inventado grupos, como el denominado G20, que nuclea a bancarios y altos empresarios a nivel mundial, “para encontrar una salida regulatoria ante las pobrezas y situaciones económicas de los países emergentes, o subdesarrollados”.
Los poderosos de esta tierra, en mision de emular al estilo de Schindler, pero con técnicas económicas diversas, no han podido, ni han querido desterrar la pobreza.Y de pobreza me refiero al hambre extremo que en miles de regiones del globo terráqueo, se suceden, incluido nuestra región.
Sabran estos egresados de las mas altas universidades de economía, que la solución no esta entre tecnicismos y ecuaciones?
Sabran que la respuesta esta en la conciencia integral y el cambio de la misma de nosotros, como humanos?
Muchas veces nos preguntamos…Y como podríamos cambiar nosotros estos paradigmas, estas realidades?..
Tan solo con citar las inmensas palabras de la paladina mas grande que piso este planeta;
Tan solo con ayudar y asistir a una persona, se esta cambiando la realidad.
Sor Teresa de Calcuta, les llevo la respuesta a los grandes y poderosos, y a todos nosotros…
Los indices de pobreza en nuestra región, sostienen que de cada uno de cinco niños, padece hambre, y cada uno de siete, hambre extremo..
Si tan solo el 60% de la humanidad, donaría 1 solo dolar por semana, se erradicaría el hambre en el mundo…
Confiaríamos en esa misiva? estaríamos concientes y lo realizaríamos como habito?
.Tal vez las respuestas, se reflejen en la silenciosa labor del señor de la foto superior, el inmenso sacerdote Pablo Opelka, que dejando de lado su comodidad, viajo hace muchos años a Madagascar, para poder colaborar en generar un mundo mejor.
Lo llamativo de la foto, es que cientos, miles de niños, lo ponderan como si fuera un ser superior.
Y para ellos de hecho lo es.
Lo admiran y le brindan cariño, tan solo porque les lleva alimento para vivir.
sin indices ni estadisticas. Porque los mismos, son para extremar aun mas la marginalidad, y no recurrir a un cambio real.
Persuadido estoy, que en cada uno de nosotros vive aquella solucion. De a uno.En nuestro vecindario, en nuestra comunidad
No esperemos nada de gobernantes, empresarios y poderosos.
Ellos son el vivo ejemplo del indice de marginalidad.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *