En sus primeros 100 días de gestión, el Gobierno nacional empeoró las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, con recortes impensados en sus ingresos directos e indirectos. Al tiempo que echó leña al fuego de la inflación y alentó una recesión que recae principalmente sobre las pequeñas y medianas empresas, lo que afectará el nivel de empleo.
Por esos medios, sumado el drástico ajuste en el gasto público, supuestamente se logrará morigerar el alza de los mismos precios, luego de que se le diera vía libre a los grupos oligopólicos y concentrados para aplicar subas desmedidas.
No hace falta describir el enorme esfuerzo que en estos días deben hacer principalmente los sectores populares. Es de destacar, sin embargo, que el proceso está aún lejos de concluir. El asesor presidencial Federico Sturzenegger proyectó que los «beneficios» se verán recién dentro de seis meses, con el remanido argumento neoliberal de que «si la situación fiscal se resuelve, se resuelve la inflación y el problema del crecimiento».

Dudas
Parece fácil. Las dudas surgen cuando las medidas gubernamentales no afectan solo el corto plazo, sino que comprometen aspectos de mediano y largo plazo, que podrían extender déficits en sectores clave. Por ejemplo, los vinculados con la infraestructura. Se están abandonando proyectos de suma importancia para el país en áreas como vivienda, agua y cloacas, infraestructura sanitaria y educativa, particularmente en las provincias y en municipios del Gran Buenos Aires.

Pérdida. Los salarios de los trabajadores retrocedieron 20 años según una nota de The Economist.

Foto: Enrique García Medina

Entre otros muchos casos, la motosierra pasó también por las represas hidroeléctricas de Santa Cruz, Presidente Néstor Kirchner (con un grado de avance del 20%) y Gobernador Jorge Cepernic (45%), paralizadas desde fines de 2023, lo cual compromete la ecuación energética futura y la hace más dependiente de combustibles fósiles.
Se experimenta asimismo con presuntas soluciones, como paliativo del retiro estatal de sus funciones. En educación, por caso, las transferencias corrientes a las provincias cayeron un 63% en términos reales durante el primer bimestre en comparación con igual periodo de 2023. Más amplio (96%) fue el tijeretazo aplicado en el mismo lapso a las transferencias de capital para escuelas y otras infraestructuras del sector. A cambio, se anunció la creación del Programa de Asistencia «Vouchers educativos» para familias cuyos hijos/as asisten a «instituciones educativas públicas de gestión privada, con al menos 75% de aporte estatal». Es decir, mientras se sigue desfinanciando a la educación pública se mantienen los subsidios a las privadas que cobran cuotas reducidas, pese a lo cual no pueden ser afrontadas por muchas familias.
Otro ejemplo de la lógica libertaria: el Gobierno decidió no incluir la vacuna contra el virus del dengue en el calendario de vacunación, dado que, según su visión, «aún no está validada como estrategia para evitar la propagación de la enfermedad». Actitud también ligada a objetivos fiscales y muy diferente a la de Brasil, donde la vacuna contra esta enfermedad ya fue incluida en el calendario de vacunación.

Apoyo
En medio del creciente malestar social, el oficialismo consiguió un claro respaldo proveniente de Londres, una de las sedes de las finanzas planetarias. El periódico británico The Economist, tradicional vocero de esos negocios, publicó una nota titulada «Luego de 100 brutales días, Javier Milei tiene la confianza de los mercados».
Se congratula ese medio por los superávits fiscales de enero y febrero, «los primeros en cerca de una década», al tiempo que resalta lo ocurrido con el gasto en jubilaciones y pensiones, «el item más importante del presupuesto, que cayó casi el 40% en términos reales» en los dos primeros meses del año, en términos interanuales.
La nota señala, por otra parte, que en términos reales «los salarios retrocedieron 20 años»; las compras de medicamentos con receta cayeron 7%; y las ventas totales de las farmacias un 46%. Resultados con los que difícilmente se pueda acordar y que demuestran el avance del modelo de desigualdad y rápida disparidad en la distribución de los ingresos.

Por Carlos Heller

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