Es un fenómeno que se multiplica en casi todo el país. En el programa El Interactivo, por Ciudadano News, el periodista Daniel Gallardo habló con voluntarios de la pastoral de la calle. Números que preocupan y duelen

La crisis económica ha golpeado duramente a gran parte de la población. Y el resultado paulatino de semejante problema es un crecimiento sostenido de la cantidad de personas que se encuentran en situación de calle. Ante este hecho, el periodista Daniel Gallardo tuvo la oportunidad de dialogar con miembros de la Pastoral de la Calle.

Esta institución es un organismo dependiente de la Arquidiócesis de Mendoza, que nuclea a todos los grupos de parroquias y movimientos de la Iglesia. En forma anónima, sus integrantes realizan una asistencia alimentaria y un apostolado y acompañamiento de personas que se encuentran en este difícil momento.Crece la presencia de personas en situación de calle en la vía pública

Antonio Rizzo, de la Pastoral de la Calle

Fue en el programa  El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por Facebook y YouTube de Ciudadano. News), que el cronista dialogó con Antonio Rizzo, uno de los voluntarios. “Es un trabajo duro, pero lo hacemos con mucho amor y cariño. Es la vocación de encontrarnos con estos ‘Cristos’ que viven a nuestro alrededor, las personas ‘invisibles‘, los ‘descartables‘. Y si comparamos con el año pasado -explica Rizzo-, esta situación ha crecido“.

Hasta el año 2023 atendíamos a 80 personas, y hoy tenemos entre 110 y 120. Muchos de ellos, un 70% aproximadamente, son jóvenes entre 18 y 30 años. Y de ahí se va expandiendo el número, en edades mayores“, explica el voluntario.

Según detallaba en la nota, la gente de calle se divide en dos partes: el que tiene techo y debe abandonarlo temprano porque ha cortado los lazos familiares, y el otro que, por opción, tiene que vivir en la calle.

La Pastoral de Calle divide su misión en dos partes. Una es la atención diaria en la noche, por calle San Luis, al costado del Templo de la Merced (en la Ciudad de Mendoza). “Allí, a partir de las 20, los voluntarios reciben a la gente y les ofrecen la comida que cada parroquia elabora”.

“En la puerta ya hay gente esperando para poder entrar a servir la comida. Es algo así como un comedor. Se reza, se comparte la palabra, y luego se la escucha. Mientras comen, vamos generando una gran familia”, detalla Antonio Rizzo.

Luego de la cena, cada uno se va al lugar donde estén durmiendo. “Sabemos dónde están, porque en la época de la pandemia pudimos hacer un mapeo. Sin embargo, muchos de ellos son variables, van cambiando“, explica el voluntario.

La segunda parte del trabajo de la organización consiste en la atención en otra de las calles aledañas al Templo. “Hay una casa de asistencia, y los martes y viernes se abren las puertas a las 7:30 y se recibe a la gente de calle para que puedan bañarse. Contamos con ocho baños, un comedor para desayunar, y en la planta alta hay un consultorio en comunión con la Universidad y el Gobierno donde atienden médicos, psicólogos y psiquiatras como para poder acompañarlos”, explica el entrevistado.

La misión cuenta también con 11 talleres para ayudarlos, enseñarles algún oficio y sacarlos a la vida con alguna especialidad.Crece la presencia de personas en situación de calle en la vía pública

Antonio Rizzo, de la Pastoral de la Calle

La inexorable llegada de los meses fríos preocupa por igual a voluntarios y damnificados. “Es una época en la que empieza a hacer frío, y allí comienza nuestra colecta de frazadas. Recibimos algunas de parte de Contingencias, una repartición del Gobierno”, dice Rizzo, al tiempo que agrega que “en algunos casos recibimos zapatillas y algún sitio desocupado para que las personas puedan dormir en los albergues”.

Es innegable que muchas veces surge la idea de prejuzgar y mirar para otro lado cuando aparece una persona en situación de calle. Sin embargo, la Pastoral de Calle elige otra actitud: dar atención, tiempo y cuidado para aquellos que, por uno u otro motivo, no tienen otra opción más que pasar su vida sin techo, sin comida, y sin amor.

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