“El mundo fue y será una porquería”, reza parte del emblemático tango Cambalache. Y qué duda cabe?. Mientras los dueños del planeta imponen el miedo con su fuerza de choque, los medios de comunicación, salen a comprar o vender según cada situación a precio vil. El coronavirus es el virus estrella del siglo 21. Probaron los laboratorios con el zica, el ébola, la gripe a y otros que asustaron, se hicieron grandes negocios pero no crearon tanto temor como este.

El número de víctimas todavía no llega a 4000 pero la sensación de muerte es tan democrática que afecta a todo el planeta. Mientras el virus juega a la mancha los empresarios sin corazón ni ética son cómplices de la desorganización de la economía del planeta. El desplome de las bolsas no es una noticia que ya nos llame la atención, la cara enjuta en líderes del tercer mundo tampoco. No saben ni entienden cómo solucionar sus deudas. La Europa mediterránea colecciona muertos y problemas. Donald Trump creyó que sus archinemigo China caería por toda la cuenta pero el amarillo país realizó un movimiento inesperado gracias a la frialdad de sus gobernantes.

Como testimonia un portal estadounidense “en los últimos días, China rompió muchos récords, ganaron absolutamente todo, 20 mil millones de dólares en las primeras noticias y el 30 por ciento de las acciones de compañías que pertenecen a Occidente en China».

Xi Jinping ha superado a los europeos y a los demócratas norteamericanos. Debido a la situación en Wuhan, la moneda china comenzó a bajar, pero el banco central chino no tomó ninguna medida para detener este colapso. También echaron a rodar rumores sobre que los chinos no tenían máscaras suficientes para combatir el virus. De esta manera la tecnología china sufrió una baja del 44 por ciento en sus acciones. El mundo de las finanzas comenzó a vender todas las acciones chinas, las devaluaron y nadie quería comprarlas. Xi Jinping esperó una semana hasta que el precio cayó por debajo del permitido. Ahí ordeno comprar acciones europeas y estadounidenses a la vez. Ahí se dieron cuenta los tiburones financieros que habían caído en una trampa y quebraron. China ganó 20 mil millones y se convirtió en el accionista mayoritario de las empresas occidentales. Ahora China fijará el precio y los ingresos de sus compañías no saldrán de las fronteras chinas”.

La sospecha que el coronavirus es un virus de diseño y que se creó en un laboratorio inglés por idea del eje Washington-Londres- Tel Aviv todavía no se desmintió. Suponiendo que haya sido verdad y que se confeccionó un virus para destruir la economía china, han fallado. Donald Trump hoy está pagando en su imagen que baja con muertos yanquis más empresas que han caído, Fidelity y la JP Morgan regional china por ejemplo. Mientras tanto, en Argentina caen las acciones de YPF. Rusia, Arabia y Estados Unidos pelean por el petróleo en el mundo. Con malas acciones bajan el precio del crudo y para la causa amarilla la culpa es de Kicillof. Como idea para los Macris boys, por favor tengan vergüenza y llámense a silencio.

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