Los nuevos precios ya están vigentes en los surtidores de las estaciones de servicio.

El congelamiento llegó a su final y las petroleras aplicaron un incremento del 5% en el precio de sus naftas y gasoil en surtidor desde la madrugada.

Con el mercado liberado, YPF, que tiene casi 60% del despacho de combustibles, es la que fija la estrategia que tomarán las empresas para cerrar la brecha que, según las petroleras, todavía queda de diferencia con el precio de paridad de importación (lo que costaría la nafta si se importara).

La suba es aplicada por las tres mayores empresas del mercado: YPF, Axion y Raizen, que comercializa la marca Shell. Como son cuatro productos en cuestión (nafta súper, nafta premium, gasoil y gasoil premium) y cada bandera posee su propia estrategia comercial, el aumento promedio puede llegar a estar por arriba del 5%, según revisaban algunos estacioneros.

Recordemos que las compañías vienen alertando un retraso en torno al 20% con respecto a los “precios de mercado”. Importe que responde a la relación “paridad de exportación”; es decir el valor que reciben las petroleras si exportan el barril de crudo, menos las retenciones, que está en torno a los US$ 52.

En el marco del proceso de regulación, las petroleras tuvieron dos aumentos, en un rango de entre 4 y 5% cada uno.

A través de un decreto, la secretaría de Energía (dependiente del ministerio de Hacienda) quedó facultada para intervenir en los importes de los combustibles por 90 días. Fue para evitar que la devaluación posterior a las elecciones primarias -en las que el dólar saltó de 45 a $ 57- fuera trasladada a precios.

En consecuencia, las compañías consideraron que el aumento autorizado a comienzos de mes fue insuficiente, ya que el último incremento vino acompañado de una mayor tributación.

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