Un saldo de 144 muertos, 806 heridos y 144 desaparecidos hasta la fecha, además de las 115 mil personas que perdieron sus casas y pertenencias es el resultado de las inundaciones históricas en Rio Grande do Sul. La crecida de los ríos, desde los últimos días de abril, provocada por fuertes precipitaciones se ha salido completamente de cauce por los fuertes vientos que obturan el drenaje natural hacia la laguna Dos Patos, desde la cual el agua naturalmente desemboca en el mar. Por ANRed.

Según la Defensa Civil de Río Grande do Sul, la tragedia se ha extendido a 447 de los 497 municipios y afectó a más de 2,12 millones de personas de los 11,3 millones de todo el estado. Entre las personas que se han quedado sin techo, hasta el momento se cuentan más de 115 mil que ni siquiera han podido volver a sus barrios. Casi 90 mil afectados fueron guarecidos en alojamientos improvisados (escuelas, gimnasios, iglesias) y otros 540 mil en viviendas de familiares y amigos.

Las inundaciones cubren zonas a más de dos kilómetros de los afluentes. Y con las lluvias del sábado y el domingo, el río Guaíba, que inundó el centro histórico de Porto Alegre, el aeropuerto y la terminal de transportes terrestres, ha vuelto a subir. La semana pasada superó los 5 metros, bajó para este lunes a los 4,94 metros, una cota que igual supera a la altura récord que había alcanzado en 1941, y que hoy volvió a tocar otro récord con 5,21 metros.

La foto muestra una avenida cubierta por el agua que se pierde al fondo en una larga perspectiva. La avenida está bordeada por postes de tendido eléctrico propios de una ciudad grande y activa. Sobre el agua bajo la cual adivinamos la avenida avanzan tres o más lanchas. Cada cual lleva muchas personas a bordo. En en el borde inferior de la imagen, una muchedumbre mira hacia el lugar de donde vienen las lanchas, como a la espera de alguien.

Foto: Anselmo Cunha.

La ciudad brasileña de Porto Alegre cumplió diez días inundada y es muy probable que su situación se agrave por una nueva crecida del río Guaíba. Las proyecciones de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul indican que, si la lluvia se mantiene, el nivel de agua en el Guaíba puede alcanzar otra marca histórica, con 5,5 metros en los próximos días.

La prefectura de la ciudad de Porto Alegre coordinó algunos operativos, pero la grandísima mayoría de los afectados fueron rescatados por civiles autoconvocados y organizados. Miles de civiles se convirtieron en rescatistas improvisados. Dieron ayuda a los que no querían irse de sus casas por miedo a robos.

Se observan unas chapas y techos de cinc que apenas asoman sobre el agua. Arriba de una de las chapas, observamos un caballo que está parado justo en el ángulo que arma el techo a dos aguas. Se observan unas copas de árboles, unos tanques de agua y lo que habría sido un segundo piso de un edificio sin terminar.

El Gobierno brasileño anunció este lunes una suspensión de los pagos de la deuda del estado de Rio Grande do Sul con el Tesoro durante tres años, para ayudar a la reconstrucción de la región devastada por las inundaciones. De todas formas, nada pareciera suficiente si se tiene en cuenta que las ciudades afectadas alojan el 86,4 % de las plantas industriales del estado, que tienen sus actividades prácticamente paralizadas desde hace dos semanas, al igual que casi todo el sector agropecuario regional.

Esta es un imagen aérea de Porto Alegre. En lugar de calles, del clásico asfalto, lo que se ve es el color del río opaco que rodea edificios y árboles, apenas dejando afuera del agua sus copas. Es una especie de Venecie, sólo que son la gracia ni la historia de Venecia.

Como consecuencia de los cambios climáticos, negados por aquellos que pretenden sostener el nivel de explotación de la naturaleza, el desastre al sur de Brasil ha generado múltiples consecuencias. El Niño, resultado del calentamiento global, es un fenómeno complejo. Pero su causa es el efecto invernadero. Y est efecto ha sido producido por el impacto ambiental del ser humano en el medio ambiente. Infinitas explicaciones lo sostienen en  estudios de Meteorólogos y científicos de todo el mundo. No es accidente, es consecuencia de un sistema capitalista desenfrenado cuya acumulación y concentración se ha instalado por encima de la propia subsistencia de la naturaleza.

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