Cuando en 1983 los argentinos decidimos darle un restart a la democracia, pudimos asistir un muy educativo e interesante debate político e intelectual de los que serían los actores de la dirigencia nacional, de fines del siglo XX.

 

La ciudadanía no había tenido la posibilidad de escuchar y analizar a los mejores hombres de cada partido, en una puja electoral. El nuevo ciclo democrático, daba esa oportunidad y muchos se lucieron.

En televisión, los programas de contenido político eran los que más medían y el público estaba hambriento de conocimientos y de propuestas. Con sus ideologías, cada candidato presentaba su plataforma. La UCR discutió internamente y luego que Alfonsín se impusiera a De la Rua, se puso el equipo al hombro y salió a difundir que país pretendía. Si bien el peronismo siempre presentaba una militancia más basada en el hinchismo y pertenencia gremial, que, en la razón, al momento de elegir a su candidato, le ofreció al radical un contendiente de parecido nivel intelectual y prestigio; Ítalo Luder que podía tener críticas, pero ninguna de ellas diría que no tenía el coeficiente intelectual o antecedentes a la altura de un debate con Alfonsín.

No eran los únicos, Oscar Allende, Zamora, Alsogaray y otros más, aunque con más lejanas posibilidades de triunfo, eran políticos en condiciones de entablar un debate de igual a igual con cualquiera.

Esa mayéutica, ese nacimiento de ideas, se fue perdiendo con la llegada del menemato; el segundo gobierno más corrupto de la historia y aniquilador de la lucha ideológica.

Hoy llegamos a un punto en que nos preguntamos, para que votamos, si las campañas se hacen con puestas en escena, marketing y actos con grupies en lugar de militantes convencidos.

La degradación intelectual ha llegado al debate.

El ciudadano distraído, tal vez, no recordaba el perfil autoritario e insultador de Alberto Fernández cuando hace un año trataba de “militontos” a los kirchneristas y les decía “boludos con vista al mar”. Realmente se creyó eso de que vino a cerrar la grieta, pero, al contrario, el Presidente también eligió agrandarla buscando rivales para debatir ideas.

En el último mes discutió con Víctor Hugo Morales y usó la patética conferencia de prensa próxima pasada para contestarle. Antes había maltratado a Cristina Pérez, contradiciendo el discurso de igualdad y haciéndose acreedor al mote de machirulo. La remató prendiéndose en pullas que le propiciaron los ultra K a Diego Leuco, como si el 1er mandatario fuera un twittero juvenil.

Cuando de Don Arturo Illia, el Presidente más honesto de la historia, Perón dijo que era un corrupto y que el golpe de Onganía le caía simpático, fue una trompada de un peso pesado.

El 21 de marzo de 1985, Raúl Alfonsín visitaba Estados Unidos y en los jardines de la Casa Blanca, Ronald Reagan, el hombre más poderoso del mundo, en su discurso y en forma inesperada le reclamó al argentino por el apoyo que nuestro país le daba a Nicaragua, cuando él financiaba mercenarios para derrocar al gobierno sandinista. Alfonsín, se guardó el discurso escrito y le respondió, en duros términos, improvisando maravillosamente. Reitero, en la Casa Blanca, sentó posición y le dio una paliza dialéctica a un presidente acostumbrado a imponerse.

Illia vs Perón, Alfonsín vs Reagan

Alberto Fernández debate con un relator extranjero de fútbol, con una presentadora de noticias bonita y con el hijo de un periodista. Se parece a esos campeones de boxeo viejos que llegan con tongo al título y le ponen rivales “paquetes”, no sea cosa que lo noqueen.

La yapa

Finalmente, no tan relacionado con esto (¿o sí?) Alberto debería revisar el plantel que lo asesora en Comunicación, porque le están pateado en contra. ¿Quién le dijo que tenía que salir a aclarar que ahora sí entiende a CFK cuando firmó el memorándum con Irán? ¿Qué quiere lograr?

Dijo que no es un loco que anda con una chequera del Estado, expropiando empresas… ¿?

También dijo que él no participaba en ningún complot con George Soros para exterminar la mitad de la población mundial con pandemias. ¿Era necesario? Si la teoría que circula en las redes y de lo cual está enterado menos del 10% de la gente fuera cierta, nadie esperaría que dijera que pensaba matar a la mitad del mundo. Es como si saliera a aclarar que él no es terraplanista y que tampoco cree en la existencia del hombre polilla. INNECESARIO.

Revise Alberto, para mí que tiene infiltrados que lo hacen aclarar cosas que no requieren su intervención y quieren hacerlo quedar como un boludo con vista al mar.

De nada.

 

Dr. José Vázquez

Unión de Radios 88.9

 

Nota de la Redacción: José Vázquez es Abogado, Periodista, Docente universitario y Empresario. Radicado en Tres de Febrero. Conduce el magazine (lun a vie 18:00) “Más Que Palabras” en 88.9 y con trayectoria en Radio Splendid, Argentina, Cooperativa, Belgrano, Canal 26 y medios gráficos.

Whatsapp 1540726372, twitter @PepeVAZQUEZMQP y @M

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