Por Leticia Amato (*).- “Estamos luchando por crear el mejor capital científico del mundo. Y no sólo para nosotros, sino para los pueblos de América Latina y otros pueblos del mundo…”, Fidel Castro, mayo 2006

Hago siempre lo que quiero, cantaba Vicente Fernández al son de una ranchera.

Y nosotros nos preguntamos cómo se explica que de un –pequeño y sin dinero- país, incesantemente hostigado y económicamente bloqueado desde 1959, hayan surgido en el lapso de los pocos meses transcurridos entre que se conoció la existencia y propagación del Covid 19 hasta diciembre de 2020, no una, ni dos, ni tres, sino cinco candidatas vacunales para hacer frente al virus.

Mientras el mundo entero, con EE.UU y las grandes potencias europeas a la cabeza, se hacen mutuas zancadillas por la obtención de unas míseras cantidades de vacunas que alivien, o contengan, en alguna medida, el avance desolador del hambre, la miseria y el Covid 19, la mayor de las Antillas, en cambio, aspira a vacunar a la totalidad de su población en los próximos meses, con vacunas de diseño y producción propia.

Marta Ayala, Directora General del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, organismo que lleva adelante el desarrollo de las candidatas vacunales,  explica (RT, 1/4/21) que hay quien nos pregunta, por qué cinco candidatas y no una, nosotros respondemos ¿por qué no cinco? Si teníamos la capacidad de los recursos humanos, el dominio de las tecnologías, las capacidades productivas y 30 años de experiencia desarrollando vacunas, ¿por qué esperar que una avanzara y funcionara o no, en vez de avanzar con todas a la vez?

Ocurre que a esa isla de 11 millones de habitantes no le sobra nada, salvo férreas convicciones nacidas a la luz de la revolución que hoy, una vez más, vuelve a demostrar que a pesar de la asfixia económica externa, haber apostado históricamente al financiamiento y desarrollo científicos, fue una decisión más que acertada.

En este sentido, Ayala sostiene que estamos involucrados en este gran proyecto de vacunas contra la covid que tiene cinco candidatos vacunales y esto es una fortaleza de Cuba a partir de la inversión en la industria biotecnológica y farmacológicaque se hizo desde los años ‘80, guiada por la voluntad política y el gran científico que fue Fidel,  quien vio con luz larga cómo podríamos estar hoy impactando en esta terrible pandemia.

La política sanitaria de Cuba dio tratamiento a miles de niños de Chernóbil cuando nadie los acogía; médicos cubanos combatieron el Ébola en Liberia y Sierra Leona; en Cuba se fundó la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, donde se formaron 29.600 médicos, sin costo alguno; durante los últimos 40 años se desplegaron 400.000 profesionales cubanos de la salud, que trabajaron en 164 países de América Latina, África, Asia y en Portugal; Cuba colaboró con asistencia sanitaria en toda clase de catástrofes naturales, incluso ofreció ayuda a Estados Unidos cuando el huracán Katrina arrasó a la población de New Orleans; oftalmólogos cubanos le devolvieron la visión a más de 47.000 latinoamericanos que jamás hubieran podido costearse una cirugía ocular.

Sin embargo, justo ahora que el nuevo contexto pandémico ha convertido a la mayor parte de la humanidad y a los estados, en rehenes de los escasos laboratorios que hegemonizan la industria farmacológica, se escuchan voces ansiosas por ver también ajada y de rodillas a la soberanía de la isla como lastimosos deudos vestidos para un funeral al que el muerto no llega nunca.

No es la primera vez que cuando Cuba tiene algo que mostrar al mundo se intenta desacreditar. Los enemigos intentan minimizar cualquier logro que tengamos, de hecho nos bloquean y esto obviamente afecta a las investigaciones científicas. Pero eso también nos reta y la preparación en la que ha invertido la revolución en sus recursos humanos tiene sus frutos y se expresan en este momento, concluye la científica cubana.

(*) Periodista. Secretaria de Asuntos Profesionales de la UTPBA. Miembro de la Secretaría de Juventud y Nuevas Tecnologías de la FELAP.

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