Este miércoles 1 de mayo por la mañana 10 policías de la Comisaría del Pilar Seccional 5°, de la ciudad de Derqui, fueron procesados/as y detenidos/as por estar involucrados/as en el travesticidio de Sofía Fernández, quien apareció sin vida en una celda de la comisaría en la madrugada del 11 de abril de 2023. Si bien hasta ahora el hecho se investigaba como «muerte dudosa», ahora el informe de las pericias sobre el cuerpo de Sofía arroja que «fue torturada hasta su muerte». Por lo que Carlos Rodríguez, la sargento Yésica Isabel Núñez, la subteniente Viviana Ruiz, el sargento Gonzalo Germán Robles y el oficial subayudante Ezequiel Francisco Ávalos Ibáñez, fueron procesados por «homicidio calificado por odio a la identidad de género, por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser perpetrados por miembros integrantes de la fuerza policial». Mientras que el comisario Daniel Salerni, la subcomisaria Mirian Valor, la sargento Gabriela Miño, la oficial Camila Pitular, y el ayudante de oficial Gustavo Gabriel Camacho, fueron acusados por el delito de «encubrimiento calificado». Por ANRed.


El cuerpo de Sofía Fernández apareció sin vida la madrugada del 11 de abril de 2023 en una celda de la Comisaría del Pilar Seccional 5°, de la ciudad de Derqui. La reconstrucción de los hechos indican que fue detenida el 8 de abril de ese año por personal de la policía de Derqui, por «averiguación de antecedentes«, aunque luego las y los oficiales sostenían que estaba detenida por «robo«. Ante la detención, Sofía reclamó ser alojada en una comisaría de mujeres y que respeten su identidad sexual. Pero los oficiales se negaron.  Desde el primer día de su detención su familia pidió a la policía poder verla, pero no se lo permitieron.

Con respecto a la muerte de Sofia, en un principio, las y los 10 policías involucrados declararon que se trató de una «muerte súbita«. Luego, se desdijeron y señalaron que se trató de un «suicidio«. En ese marco, la Justicia investigaba el hecho bajo la carátula de «muerte dudosa«, a pesar de que la familia de Sofía pedía que se investigara como un crimen.

Ahora, las últimas pericias sobre el cuerpo de Sofía (a cargo del médico legista Jorge Velich, acompañado del equipo fiscal integrado por Manuel Cayuela, Esteban Álvarez y Victoria Santamaría) arrojan que se «fue torturada hasta su muerte» y que «la muerte se debió al accionar de tres o más personas, al unísono mediante la reducción de la víctima por golpes con objetos duros». También arrojan que puede haber existido abuso sexual.

Por lo que la Justicia ordenó detener este miércoles 1 de mayo por la mañana a las y los 10 policías involucrados/as.

Foto: Télam.

De esa manera, Carlos Rodríguez, la sargento Yésica Isabel Núñez, la subteniente Viviana Ruiz, el sargento Gonzalo Germán Robles y el oficial subayudante Ezequiel Francisco Ávalos Ibáñez, fueron procesados por «homicidio calificado por odio a la identidad de género, por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser perpetrados por miembros integrantes de la fuerza policial».

Mientras que el comisario Daniel Salerni, la subcomisaria Mirian Valor, la sargento Gabriela Miño, la oficial Camila Pitular, y el ayudante de oficial Gustavo Gabriel Camacho, fueron acusados por el delito de «encubrimiento calificado».

Foto: Télam.

Sofía tenía 39 años, era profesora de Lengua, se había inscripto en la carrera de Enfermería y estaba tramitando el cambio de registro en su documento. Poco abordados por los medios tradicionales, los travesticidios son crímenes sociales invisibilizados.

De hecho, según el último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, en 2023 «ocurrieron en Argentina 133 crímenes de odio, en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de sus derechos y la violencia contra ellas».

Sin embargo, la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), que integra el observatorio, aclaró que «estos datos no son exactos (ya que incluyen sólo aquellos casos que han sido relevados por los medios de comunicación o han ingresado como denuncias en la Defensoría LGBT, ante las organizaciones de la FALGBT+ o documentados por el Centro de Documentación y Situación Trans de América Latina y el Caribe), y únicamente permiten vislumbrar una realidad que es, sin duda, mucho más grave de lo que sugieren los números».

(Nicolás Stulberg)

En la misma línea, agrega que el informe, además, es parcial y está sesgado, porque «no realiza estimaciones sobre los casos no registrados», dado que «encontrar los registros de las personas LGBT+ víctimas de crímenes de odio tiene sus dificultades particulares», dado que, por ejemplo «no a todas las personas trans que son asesinadas se las registra como trans y se les respeta su identidad de género y notodos los crímenes de odio de lesbianas, gay, bisexuales y de personas de identidades no hegemónicas se visibilizan como tales; sino que por el contrario, en muchos casos se oculta la orientación sexual y la pertenencia a esta comunidad», remarcan desde la FALGBT.

También destacan que «en los últimos años han surgido observatorios y algunos organismos estatales y/o organizaciones feministas que han comenzado a incluir a las mujeres trans en sus informes de violencias de género y femicidios», pero que esto trae una nueva dificultad: «los datos no están desagregados. Es decir que, con la intención de incluir en la misma categoría a mujeres cis y mujeres trans (travestis, transexuales y transgéneros) sin generar discriminación alguna, se recae en la invisibilización y en el desconocimiento de características particulares de la comunidad trans. De esta forma, en vez de contribuir a la construcción de estadísticas que respalden y visibilicen la terrible realidad de las mujeres trans, se convierte en un nuevo obstáculo para la recolección de información. Sin mencionar que la orientación sexual de las mujeres – lesbianas y bisexuales – no es siquiera registrado como un dato relevante, ni tomado como una identidad que trasciende las prácticas sexuales».

Por admin