Carlos Timoteo Griguol es sonónimo de maestro. Nadie que lo reconozca del mundo del fútbol no asocia su apellido con lo educativo. Adelantado, dedicado y generoso Timoteo construyó los cimientos de su enorme carrera como director técnico desde los valores de la humildad y así lo reconocen sus dirigidos y quienes han podido tratarlo de cerca.

El viejo”, que supo ser campeón con Rosario Central (1973), Ferro (1982 y 1984) y River (Interamericana 1987), supo modificar la vida de cada institución que comprendió su mensaje. Amado en Rosario, idolatrado en Ferro (tiene su estatua en el club) logró también quedarse con el corazón de todos los hinchas de Gimnasia, el club que pasó sus mejores años de la mano del córdobes.

En la noche de Navidad no fueron los pocos quienes brindaron a su salud y recibieron una hermosa sorpresa al ver a Timoteo rodeado de afectos junto a sus yernos, (Víctor Hugo Marchesini y Gabriel Perrone) y parte de su familia.

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¡Grande Timoteo! El Maestro Carlos Griguol, en la #Navidad junto a sus yernos, Víctor Hugo Marchesini y Gabriel Perrone. ¿Cuántos hinchas de Ferro, del Lobo y del fútbol le van dar RT a esta foto?

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El cordobés llegó al Lobo en 1994 y cambió la historia moderna del club. Su capacidad de maestro, su sencillez a la hora de transmitir conceptos y su liderazgo hicieron a Gimnasia un club protagonista. Hoy vive bajo el cuidado de su familia y diaramente recibe el amor de cada hincha del Lobo y de cada amante del fútbol.

Hace poco, cuando se estaba llevando adelante la campaña para juntar adhesiones para la construcción de la “Casa de Lobos“, para los juveniles, se lo vio posando a favor del emprendimiento. 

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