Por Andrés Fernández

Los marxistas, siguiendo el pensamiento de los gobiernos liberales, separan a la sociedad en clases determinadas por la relación con los medios de producción. Así, en la sociedad capitalista, los que poseen la titularidad de los medios de producción son burgueses. En el grupo de los que no los poseen están los que venden su fuerza de trabajo para la transformación de lo material, que son los proletarios, y los que venden su fuerza de trabajo para tareas que no sean la transformación de la materia. Estos últimos no son proletarios, son burócratas, podríamos decir. Personas que sin ser burgueses sirven al sostenimiento del sistema.El progresismo, se aleja en lo fundamental del marxismo, si bien toma elementos de su discurso. El progresismo es la búsqueda de modificaciones no sustanciales al sistema capitalista. Ellos dividen a las clases según los ingresos, así hablan de clase baja, media y alta. Como ellos no pretenden, pese a su discurso, romper con el sistema, diferencian así a la sociedad para poder hacer correcciones que consideran más justas dentro del mismo y así perpetuarlo.El peronismo difiere de estas definiciones en algo fundamental: ambas son materialistas. Es decir, utilizan parámetros materiales (nivel de ingresos o relación con la producción). El peronismo utiliza una definición que no es materialista ni clasista. Porque para el peronismo sólo hay trabajadores y se define al trabajador como quien hace algo útil a la comunidad. Sea empresario, asalariado, artista, funcionario, profesional, etc. Pero este grupo no engloba a todos. Queda afuera la oligarquía, ese grupo parasitario que nada produce y que vive de la renta de la tierra que produce alimentos.Este grupo se excluye del pueblo, de los trabajadores, por ser parasitario y en la medida en que presiona al alza el precio de los alimentos para acaparar más riqueza a costa de la felicidad de la comunidad.Dentro del grupo de los trabajadores, el peronismo plantea la libertad como la regla. Impulsando la cultura de la felicidad de la persona humana en su plenitud, entendida como un todo indivisible entre su individualidad (materia, intelecto y espíritu) y su comunidad. Así, persuadiendo de que la felicidad sólo puede lograrse en la medida que libremente los individuos orienten su vocación de beneficio individual hacia la armonía con el beneficio del conjunto.El Estado peronista cumple un rol orientador del pueblo libre en aquellos aspectos donde se ve perjudicado el beneficio del conjunto, mientras que traza los mejores planes, programas y proyectos, junto con la normativa y las instituciones que favorezcan ese desarrollo libre y armónico.

En caso de necesitar diferenciar, en términos de capacidades adquisitivas a los trabajadores, la denominación correcta, para el peronismo, es trabajadores de ingresos bajos, medianos o altos. También se diferencian, naturalmente, por su rol en la comunidad, que no es excluyente de otros: artistas, empresario, asalariado, funcionario, etc.Empecemos a utilizar y explicar las categorías peronistas, porque si no terminamos con un discurso incoherente que no persuade a nadie o peor aún, los confunde.

“La comunidad organizada debe conformarse a través de una conducción centralizada en el nivel superior del gobierno, donde nadie discute otro derecho que el de sacrificarse por el pueblo; una ejecución descentralizada y un pueblo libremente organizado en la forma que resulte más conveniente a los fines perseguidos”.

Juan D. Perón, 1974

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