La nutricionista Florencia Savigñoso pasó por el programa “MÁS QUE PALABRAS”, emitido por FM 88.9, y habló de los mitos y costumbres que existen en torno a la alimentación argentina.

Tenemos disponibilidad y abundancia de alimentos hace muy pocos años, hace 100, 200 años como máximo. Nosotros somos una especie que existe hace tres millones de años sobre la Tierra y estamos mejor adaptados a la escasez de alimentos que a la abundancia. Entonces, comer cada dos o tres horas es un terrible error porque no es respetuoso a nuestra fisiología humana. Funcionamos mejor cuando comemos pocas veces al día que cuando comemos muchas.

La cantidad de veces para comer tiene que ver con el nivel de actividad física de la persona y con la edad biológica pero, en líneas generales, se pueden hacer tranquilamente dos comidas al día, máximo tres. Un almuerzo, una merienda livianita y una cena. 

La comida es una ceremonia o un ritual. De hecho, es posible que sea una de las actividades más placenteras.

No hay nada que no se pueda comer. No me gustan los planes restrictivos. No hay nada prohibido, todo tenemos que ubicarlo en el lugar donde va y en el horario en que va. Los platos que nos están llevando a enfermarnos como especie humana son primero los ultra procesados, o sea todos los alimentos que conseguimos en el supermercado (gaseosas, calditos saborizantes, embutidos, salchichas, galletitas dulces). 

Nos prohibieron la manteca, es una locura. La manteca es super sana para el organismo. Igual no son todas buenas porque hay algunas que están batidas con agua o que les agregan aceite vegetales. Hay que leer el rótulo que diga crema de leche o grasa láctea. 

Tenemos que sacar el aceite de girasol o de maíz. Podemos usar el aceite de oliva para condimentar ensaladas. Y después para cocinar utilizamos manteca o grasas de origen animal o ahora también se usa mucho el aceite de coco. 

Las recomendaciones nutricionales dejan siempre fuera a la manteca y los ácidos grasos saturados, alimentos que nosotros consumimos desde que estamos en la Tierra.

No hay que tomar gaseosas, ni comunes, ni light, porque exactamente son lo mismo. Las peores bebidas son las endulzadas y coloreadas. Todas las bebidas con alcohol deben ser de la mejor calidad posible y consumidas sólo el fin de semana. 

El problema de la carne en Argentina es que nosotros comemos carne de vacas que no pastan, de vacas que comen cereal. Y eso es muy anti natural para el animal, motivo por el cual tienen que ponerle antibióticos y muy anti natural para nosotros porque terminamos comiendo carne de muy baja calidad. La carne argentina es una de las pocas carnes de Latinoamérica de feed lot. Acá las vacas que comen pasto se exportan. 

No hay una sola forma de ser sano, eso es una cuestión ideológica. Respeto a las personas que quieren ser vegetarianas porque de hecho lo fui durante quince años. Y también respeto a los veganos porque también lo fui cuatro años. No es que sea necesario comer carne, pero sí dejar la carne nos lleva mucho tiempo y mucha conciencia, mucho manejo de la nutrición. No es necesario, imprescindiblemente, comer carne. Sí en algunas etapas de la vida como el embarazo.

En los bolsones que reparten a las personas carenciadas solo hay basura porque nada nutre. Solo engorda, mata el hambre, pero no nutre. Eso lo que hace es llenarte la panza, calmarte la ansiedad. Los seres humanos, para nutrir las células, necesitamos ácidos grasos saturados. O sea, vamos a seguir fomentando la pobreza y la ignorancia mientras sigamos dando esos bolsones. Porque el ser humano y el cerebro necesita ácidos grasos saturados. ¿Cómo salimos de la desnutrición infantil? Con un huevo por chico por día.

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