Las centrales obligaron al Gobierno a definir en soledad el salario mínimo, vital y móvil en 16.800 pesos, la mitad de lo que reclamaba la CGT y la CTA. 

En un escenario de extrema preocupación por la situación económica, el Gobierno debió recurrir por tercer año consecutivo a un laudo para fijar cuál será el monto del salario mínimo, vital y móvil, que definió en $16.875. La cifra está muy alejada de la pretensión de todo el arco sindical, que llevó el reclamo de un aumento de 140% y, por primera vez en años, actuó en conjunto, en lo que puede leerse como un primer ensayo de unidad con el horizonte del inminente regreso del peronismo a la Casa Rosada.El acuerdo parea llevar una posición conjunta por parte de todos los sectores gremiales fue el primer ensayo de una serie de gestos de acercamiento entre las diferentes tribus gremiales.

Tanto la CGT como la CTA que conduce Hugo Yasky y la que dirige Ricardo Peidró habían consensuado reclamar una suba no menor a ese porcentaje, de manera tal de que no quedara por debajo de la canasta básica de alimentos, estimada por el INDEC en 31.000 pesos.

El aumento, que representa un 35%, será concretado en tres tramos: un 13% en agosto, un 12% en septiembre y un 10% en octubre.

Si bien la reunión se desarrolló en un buen clima, los sindicalistas expresaron su preocupación por el agravamiento de la situación económica y consideraron que la propuesta oficial no era “ni suficiente ni aceptable”, según planteó a la salida el secretario general de CGT, Héctor Daer.

El acuerdo en llevar una posición conjunta por parte de todos los sectores gremiales fue el primer ensayo de una serie de gestos de acercamiento entre las diferentes tribus gremiales. La candidatura presidencial de Alberto Fernández facilitó la unificación electoral de la mayoría del sindicalismo, que hoy escenificó la unidad frente al debilitado ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica.

Por estas horas, como informó Letra P, el candidato presidencial del Frente de Todos trabaja para acordar una serie de puntos con todos los sectores gremiales y definir cuál será su política laboral si el 27 de octubre confirma el resultado de las PASO.  

Sin embargo, la agudización de la crisis económica, radicalizada después a las elecciones primarias, empezó a agrietar las posiciones dentro del sindicalismo. Así quedó expuesto este viernes con una masiva movilización a la cartera laboral.

Con las cúpulas de las dos principales centrales obreras resultas a no elevar la conflictividad durante el período electoral, la devaluación y la incertidumbre sobre la gobernabilidad empiezan a generar interrogantes sobre cómo se deberán parar las organizaciones gremiales durante las próximas semanas. Sobre todo, porque no encuentran eco los reclamos sindicales para que el oficialismo aplique medidas de contingencia para contener la situación.

El nutrido contingente gremial que asistió este viernes la sede laboral del bajo porteño negoció en las horas previas la posibilidad de que en el plenario del Consejo del Salario se anunciara también un bono para el sector privado y para los sectores públicos no incluidos en el decreto presidencial publicado esta semana.La propuesta chocó con la negativa tanto del Gobierno como de las patronales, representadas por Daniel Funes de Rioja (UIA), Julio Cordero (UIA), Juan José Etala (UIA) y Horacio Martinez (UIA), entro otros. Algo similar pasó con el reclamo de que haya anuncios para los jubilados, un sector que preocupa al mundo gremial y para el que no se ha anunciado ningún tipo de medida.

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