La situación es brutal, peor que nunca. La soledad del destierro del poder les hiela la espalda. La gobernadora María Eugenia Vidal pasó de la ira por perder por paliza a una angustia donde no contiene las lágrimas. No es la única, su mano derecha, el ‘gran armador’ Federico Salvai está peor que ella, no puede creer que un tipo como Axel Kicillof recorriendo la provincia con un viejo Clío les haya sacado más de 1.700.000 votos, una cifra irremontable. Quien no se queda atrás en ese proceso de tristeza y angustia, alguien que soñaba con comandar la presidencia de la Cámara de Diputados, es Cristian Ritondo. Hace poco días atrás se produjo un acuartelamiento policial en Almirante Brown y nadie encontraba al ministro de seguridad. No puede más con su depresión.

La gobernadora perdió ampliamente con Kicillof, con lo cual para los bonaerenses se ha convertido en la peor gobernadora de la historia. El marketing de los medios, los halagos de los periodistas chupamedias que recibían millones en pauta no alcanzó con la realidad: cierre de fábricas, desocupación, salarios a la baja, tarifas y transporte altísimos y un abandono notorio en la educación pública y la salud, sin hablar del precio de los alimentos.  Como decía Perón, la verdad es la única realidad. Los bonaerenses castigaron más a Vidal que a Macri.

Vidal sabe que perdió la gobernación. No solo eso, sabe que aumentará la diferencia con el candidato del Frente de Todos porque los intendentes del conurbano de Juntos pro el Cambio que ya habían abandonado al presidente, ahora la abandonan a ella.

En forma alevosa, sin ninguna vergüenza hay salido a pegar carteles solos, con su propia cara. Lo están haciendo Néstor Grindetti en Lanús, Martiniano Molina en Quilmes, Julio Garro en La Plata, Diego Valenzuela en Tres de Febrero, Jaime Méndez en San Miguel, Ramiro Tagliaferro en Morón, Nicolás Ducoté en Pilar y Darío Kubar en General Rodríguez.  La consigna entre estos jefes comunales es “Chau Macri, chau Vidal”, a salvarnos nosotros. De allí que empezaron a repartir la boleta de intendente junto a la de Axel y Alberto.  Desde el Frente de Todos ya lo saben y no se olvidan de recordarle a los vecinos que el verdadero cambio es la boleta completa junto a Axel en la provincia y Alberto en la Nación.

La otra preocupación que vive la gobernadora y su equipo político es lo que pasará en la Justicia. Saben que ellos manipularon junto al procurador Julio Conte Grand a jueces y fiscales para perseguir al ex gobernador Daniel Scioli y sus ministros, además de denunciar y perseguir a los jueces que no obedecían sus ordenes.Los casos de los jueces Arias y Carzoglio están a la vista.

De allí que en las últimas horas, la gobernadora presionó a Conte Grand a que no de un paso al costado, que la “cuide” de las denuncias que vendrán. Más allá que el cargo del procurador es vitalicio a la anterior procuradora, Maria del Carmen Falbo la obligaron a renunciar para nombrar al hombre de confianza de la gobernadora. En las ultimas horas, la senadora y presidenta del bloque de Unidad Ciudadana, Teresa García, cuestionó el desempeño del procurador “porque en lugar de servir a los ciudadanos bonaerenses se dedicó a poner a la Justicia al servicio de los intereses de Vidal y de Macri”.

Vidal sabe que lo más probable es que Conte Grand renuncie para no asumir un juicio político en los próximos meses y que tanto ella como sus ministros deberán recorrer los pasillos de la Justicia para explicar el brutal endeudamiento en dólares de la provincia y muchos de los actos dudosos de gobierno cuando creían que el “poder era eterno”.

Por ahora, los cestos de basura en los despachos de la Gobernación están llenos de pañuelos de carilina.

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