Se estrena este miércoles en Amazon Prime Video. Está escrita y dirigida por Benjamin Naishtat y María Alché y protagonizada por Marcelo Subiotto y Leonardo Sbaraglia

El valor de la filosofía y de la educación pública está en el centro de Puan, la comedia, inteligente y brillante, escrita y dirigida por Benjamin Naishtat y María Alché, que logra hacer una radiografía a un país que ya olía la amenaza de la llegada de la extrema derecha al poder. Además, llega un día después de la masiva Marcha Federal Universitaria contra el ajuste a la educación pública.

El filme, que ganó el premio al mejor guion y al mejor actor, para Marcelo Subiotto (57), en el pasado Festival de San Sebastián, consigue la carcajada con la historia de este profesor dedicado a la enseñanza en la universidad pública que prevé heredar la cátedra tras la muerte de un compañero sin contar con la llegada de un profesor con aires de ‘celebrity’ y el rostro de Leonardo Sbaraglia (53).

Los cineastas, pareja en la vida real, confirman que la película quiere hablar de algo que se dice en el filme, y es que sin la filosofía uno no sabes ni lo que significa la palabra pueblo.

“Ante un avance mundial de las derechas y una sensación donde todo tiene que ir hacia la utilidad, donde parece que estos temas pasan a ser accesorios y que tienen un valor de mercado, la filosofía justamente es lo que te permite ver la realidad como algo no fijo y que te permite tener herramientas para transformarla. Si sacamos esas materias, que nos permiten pensar, o quitamos esas carreras, nos vamos a quedar sin la posibilidad de transformar la realidad”, opinaba María Alché a pocos meses de la victoria de Javier Milei en las Presidenciales del año pasado.Llega al streaming 'Puan', la filosa comedia argentina galardonada en San Sebastián

Benjamín Naishtat y María Alché, directores de ‘Puan’.

Naishtat recordaba que eso también ha ocurrido en Uruguay, y que en Argentina parece que podría ocurrir: “Lo dice el personaje de nuestra película, las preguntas más fundamentales son preguntas filosóficas, y la gente filosofa, aunque no se dé cuenta muchas veces. Si le quitamos a los jóvenes la capacidad de cuestionarse las cosas, nos enfrentamos a posibilidades muy distópicas. Una sociedad que no se cuestiona, que no se hace preguntas importantes, tiene el riesgo de ir derecho hacia cualquier tipo de abismo, que es lo que parece que está pasando hoy”.

La película se escribió hace cuatro años, y la realidad de Argentina entonces no era la de ahora, pero “ya se veían cosas que estaban en el aire”. Eso sí, reconocen que “nadie esperaba que pudiera pasar que hubiera un Gobierno de extrema derecha en Argentina”.

Había ganas de hablar de filosofía, pero también de hacer una radiografía del país, aunque más concretamente de “algo muy relativo a Buenos Aires, a una forma de vivir eminentemente porteña, con una personalidad muy fuerte”.

Memoria histórica en un mural

Como siempre, el cine argentino demuestra su capacidad para que la historia del país impregne hasta una comedia sobre filosofía y educación. En los murales de esta universidad pública, real y que acoge a más de 300.000 estudiantes, se cuelan los murales de los desaparecidos por la dictadura haciendo que todo sea más real, más anclado a una memoria histórica que sigue marcando el presente y que desde el gobierno de Milei quieren hacer desaparecer con medidas y cargos negacionistas con la dictadura.

El cine de Benjamín Naishtat siempre se ha mostrado atento a las cicatrices de la dictadura, o a la misma época, en filmes como Rojo, y aquí aparece como contexto. “A los dos nos interesa mucho la historia argentina, porque es fascinante y también para nosotros, dolorosa, compleja y pertinente de pensar, sobre todo en este momento, porque nada sale de la nada. Uno tiene que comprender que donde hubo vórtices que permiten conquistas, ampliaciones y atisbos de revoluciones también aparecen cosas peligrosas. Pensar la historia siempre nos parece pertinente”, dice Alché.

Naishtat recuerda una frase de William Faulkner que le gustaba mucho a su abuela: “El pasado no se ha ido, el pasado ni siquiera ha pasado”. “Me encanta esa frase y me parece absolutamente cierta en Argentina. Para ponerte un ejemplo muy concreto, la vicepresidenta (Victoria Villarruel) se plantea negar y desconocer todos los hechos del terrorismo de Estado y liberar a los presos de esos crímenes. Entonces, paradójicamente, el pasado es lo más urgente. Nos enfrentamos con esa crítica de que dejemos de hablar del pasado. El pasado les incomoda, pero el pasado se mete por la ventana, se mete por todos lados, porque somos pasado también”.

La reseña oficial de Puan

Marcelo (Marcelo Subiotto), un hombre de unos 50 años, ha dedicado su vida a la enseñanza de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras. Cuando su jefe de Cátedra, mentor y compañero de aventuras del pensamiento, muere inesperadamente, Marcelo asume que heredará la titularidad de la cátedra que ha quedado vacante. Lo que no imagina es que Rafael Sujarchuk (Leonardo Sbaraglia), un brillante y seductor colega, regresará desde Alemania para disputar el puesto vacante. Comienza entonces una batalla sin cuartel entre dos profesores extremadamente opuestos en sus estilos y pedagogías.

Por admin