Javier Milei se reunió este lunes en el Vaticano con el Papa. El encuentro privado duró una hora y fue el segundo contacto entre el presidente con Francisco, quienes ayer habían intercambiado saludos en la basílica de San Pedro en el marco de la ceremonia de canonización de Mama Antula, la primera santa argentina.

El encuentro entre Milei y el Papa se dio en el marco del deshielo de la relación entre ambos. Atrás quedaron los insultos a Francisco por los que el mandatario ya había pedido disculpas.

Cerca de Milei resaltaron que el hecho de que el encuentro se haya extendido durante una hora, demuestra que se trató de una reunión “intensa y completa”, con un tiempo que el Santo Padre nunca había tenido con ni con Cristina Kirchner, Mauricio Macri ni Alberto Fernández, lo que indica que fue un éxito este primer encuentro y que la conversación fue intensa y completa, por lo que pareció marcar el inicio de una nueva etapa.

En la reunión a puertas cerradas, el Papa escuchó atentamente los planes del presidente libertario -cuyas ideas están en las antípodas- para entender cuál es el rumbo. El Pontífice, de 87 años, “dejó hablar” al líder libertario famoso en todo el mundo por haberlo insultado en el pasado, pero que ayer se arrojó emocionado a sus brazos, pidiéndole si le podía dar un beso.

Tras el encuentro privado, el Papa saludó a la delegación que integran la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la canciller Diana Mondino; el ministro del Interior, Guillermo Francos; la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello; el anunciado secretario de Culto, Francisco Sánchez; y el rabino designado embajador en Israel, Axel Wahnish.

Durante el tradicional intercambio de regalos, el presidente le obsequió al Papa una carpeta con la copia de la carta manuscrita del canciller José María Gutiérrez a Juan Bautista Alberdi acreditándolo como representante en Europa, de mayo de 1854; un cuadro con la postal conmemorativa de la flamante santa Mama Antula que el Correo Argentino distribuyó en agosto de 2017 ocasión de su beatificación y alfajores de dulce de leche y galletitas de limón.

Francisco, en tanto, le regaló una medalla de bronce inspirada en el baldaquino De San Pedro, una colección de sus escritos con encuadernación en cuero rojo y detalles dorados, entre ellos las encíclicas Laudato si’ y Fratelli Tutti, y una copia del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, centrado en la Inteligencia Artificial.

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