Martín y Eduardo Menem trabajan junto a Karina Milei para construir el partido libertario en todo el país. El origen de una alianza estratégica que acumula poder.

Lucía Aisicoff

Dos familiares directos de Carlos Menem, el fallecido expresidente que el liberalismo venera como a un prócer, tomaron en el último tiempo un rol protagónico en el Gobierno de Javier Milei: Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y Eduardo «Lule» Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia. Trabajan codo a codo con Karina Milei, que se apoya en ellos para avanzar en el armado nacional de La Libertad Avanza (LLA) de cara a las elecciones legislativas de 2025.
La sociedad política Milei-Menem tomó forma durante el primer intento de aprobar el proyecto de Ley Bases en Diputados. En aquel momento, la hermana del presidente se acercó al Congreso a reunirse con ambos. A Lule, un empleado de planta permanente de la Cámara Alta, lo conoció durante la campaña de 2023. Este año lo vio moverse con contactos y detectó cierto expertise político, por lo que decidió llevarlo a trabajar con ella. Con Martín el vínculo se afianzó un poco después y hoy su relación oscila entre los eventos partidarios y los recreativos. Se mueven en tándem.
Karina Milei rescató a los Menem luego de prescindir de los servicios de los anteriores armadores del espacio, como Carlos Kikuchi y Ramiro Marra. Los primos segundos, hermanados por el apellido que quieren reivindicar, se convirtieron en dos actores fundamentales en el Gobierno de Milei.

El todoterreno
Lule aprendió el oficio de la mano de su tío Eduardo Menem, once veces presidente provisional del Senado, hermano del fallecido expresidente y papá de Martín. Ingresó a trabajar en el Congreso con el retorno de la democracia y desde 1984 se desempeñó como asesor en el Senado, hasta el 21 de febrero de este año, cuando Karina oficializó su nombramiento.
Esos años de experiencia lo convirtieron en un operador todoterreno que no rechaza los clásicos métodos de la «casta» para hacer política. Su influencia se extiende al control del PAMI y la Anses, dos espacios requeridos por cualquier sector con ambición de poder, donde ubicó gente de su confianza en las distintas provincias, como a su pariente Amado Omar Menem, quien desde marzo quedó al frente de la delegación del PAMI en La Rioja.
Fue además el principal armador de la campaña del año pasado en La Rioja, donde Martín compitió por la gobernación y alcanzó los 28 puntos, un buen resultado que lo dejó tercero. Luego de eso, los Menem se sumaron a la campaña nacional: Martín integró la boleta de Milei y obtuvo su banca en la Cámara de Diputados.

En campaña. Milei junto a Martín Menem cuando ambos soñaban con el triunfo de La Libertad Avanza.


El novato
Martín creció en un ambiente en el que se respiraba política, pero a él nunca le interesó incursionar en el área hasta 2021, cuando fue aliado a Milei como candidato libertario y ganó su banca en la Legislatura riojana. Le encontró el gusto rápido y ahora cultiva su propio perfil, con el desafío de volver a estampar su nombre y su cara en alguna boleta de peso. Hace algunas semanas, sorteó su dieta de enero como diputado –algo más de dos millones de pesos–, tal como hacía Milei cuando era diputado, acaso en un intento por imitar los pasos que hicieron crecer su popularidad.
Su relación con el presidente tuvo un antes y después en 2021, cuando gestionó la reunión para que el entonces economista mediático conociera a su tío Carlos Menem. Luego de algunos meses de insistencia fueron a visitarlo a su departamento. El expresidente repartió elogios a Milei, a quien incluso envalentonó para que algún día llegue a la Rosada.
Su nombramiento como presidente de la Cámara generó cuestionamientos, tanto internos como de la oposición, que hacía énfasis en su inexperiencia para ocupar el cargo. En los primeros meses de labor parlamentaria, fue su primo Lule quien lo asesoró en temas del reglamento y también le explicó los usos y costumbres de la Cámara Baja.
Martín se alineó rápido a la conducción de la secretaria general de la presidencia. Obedece su voluntad, como quedó reflejado en su intento por desconocer la elección de Marcela Pagano como presidenta de la comisión de Juicio Político. Karina Milei fue la primera en oponerse y juntos intentaron cancelarla, hasta ahora sin éxito, aunque lograron otro de sus objetivos: correr a Oscar Zago de la conducción del bloque para ubicar allí a Gabriel Bornoroni, su alfil para armar el espacio en Córdoba.

Tejido partidario
La Libertad Avanza compitió como una alianza de partidos variopintos en 2023. El Partido Demócrata, el Partido Libertario, Fuerza Republicana, la Unión Celeste y Blanco, el Partido Fe y el Partido Renovador Federal, Movimiento, Integración y Desarrollo son los principales movimientos que prestaron su sello a Milei en las diferentes provincias para presentar candidaturas.
Ante ese panorama, la hermana del presidente y sus aliados buscan ganar la mayor autonomía posible de cara al armado de listas y ahorrarse las presiones de los aliados, por eso su objetivo es convertir a LLA en un partido político nacional.
Volcados a ese objetivo, los Menem primero necesitan conseguir la personería en cinco distritos. Arrancaron por La Rioja, su provincia natal, para luego seguir por Córdoba y hace dos semanas se aseguraron la estructura en Salta, donde apelaron a un truco de la política tradicional: se aliaron con el dirigente Alfredo Olmedo, que accedió a cambiarle el nombre a su partido Salta Somos Todos. En paralelo, profundizan la construcción en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Río Negro, e intentan consolidar el armado en Tierra del Fuego y Mendoza.
La construcción del partido genera malestar en figuras aliadas que compitieron en la última elección con su propio sello, como la vicepresidenta Victoria Villarruel, que dirige el Partido Demócrata. Sin embargo, el principal escollo que motivó a Karina Milei y los Menem a buscar su marca es la posibilidad de una intromisión del PRO en el armado de listas de 2025. El propio Milei dejó abierta la posibilidad de que haya una fusión entre ambos espacios. Hoy esa convergencia está lejos de concretarse, pero la hermana del presidente busca posicionarse en un lugar de fortaleza en caso de que se diera esa eventual negociación.
A Karina Milei y los Menem los mueve el mismo desafío: primero funcionar como una barrera hacia el avance del PRO en el Gobierno, y luego construir un partido fuerte que les permita pensar el proyecto libertario a largo plazo. 

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