Pedro Brieger

Los mensajes apocalípticos de una tercera guerra mundial están a la orden del día. Desde ya que nadie sabe cuál será el desenlace en la guerra entre Ucrania y Rusia; sin embargo nada indica que pueda haber un cese de fuego y paz a corto plazo. Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022 y su discurso sobre los objetivos fue cambiando durante el conflicto mismo. Dos años después, cuesta saber si el objetivo del Kremlin es que Ucrania vuelva a ser parte de Rusia (como afirmó Vladimir Putin en julio de 2021), o si solo pretende que lo sean algunas de las regiones donde se desarrollan los combates. El planteo de Kiev es más simple: que las tropas rusas abandonen su territorio y se respeten las fronteras internacionalmente reconocidas. El principal problema es que su ejército no tiene la capacidad para expulsar a los rusos, depende de la ayuda militar europea y de Estados Unidos, es decir que se involucren directamente en el terreno. Esto sí podría llevar la guerra fuera de las sus fronteras.

En las próximas semanas se realizarán en Alemania, Italia, Suiza y EE.UU. varias conferencias internacionales que tendrán a Ucrania como punto central de agenda. El dilema de la Unión Europea, la OTAN y Estados Unidos es si creen que solo importa que Ucrania sobreviva, o si deben involucrarse más para debilitar a Putin. A nadie se le escapa que el objetivo de la Casa Blanca es derrotarlo estratégicamente para que Rusia no sea más una potencia y devolverla a la era de Boris Yeltsin. En ese entonces, poco después de la disolución de la Unión Soviética, Rusia había perdido relevancia internacional y Washington busca que la pierda nuevamente. Lo que está en juego es mucho más que la resolución de la guerra en Ucrania, por eso ya hay ataques ucranianos en territorio ruso. ¿Para que la guerra se expanda?

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