Se dará a conocer este miércoles 15 de febrero, a partir de las 9, en los Tribunales de San Martín. Un jurado popular deberá definir si los policías de la Bonaerense, Rodrigo Canstatt y Sergio Montenegro, son culpables del asesinato de Diego y del intento de homicidio de otros siete jóvenes que viajaban en la camioneta baleada el 19 de mayo de 2019 en Tres de Febrero. Familiares y amigues convocan en la puerta del tribunal, ubicado en Avenida 101 Dr. Ricardo Balbin 1753. Previamente se escucharán los alegatos de la fiscal María Fernanda Billone, las querellas encabezadas por Fernando Sicilia y el CELS, y las defensas de los imputados, el defensor oficial Fernando Lagares y el particular Diego Raidán. Luego, el jurado popular integrado por 12 personas deliberará para dar su veredicto. Para que haya una condena se necesita que 10 de les 12 integrantes estén de acuerdo. 

Compartimos las crónicas de las últimas audiencias testimoniales elaboradas por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS):

Juicio Cagliero: perites confirman que el policía Rodrigo Canstatt mató a Diego

Además, se comprobó que el otro agente de la Bonaerense imputado, Sergio Montenero, disparó el proyectil que hirió de gravedad a Mauro Tedesco. Las conclusiones se desprenden del testimonio del perito balístico oficial encargado de estudiar las armas reglamentarias y las pruebas obtenidas en la escena del crimen. Fue en la octava audiencia en los tribunales de San Martín.

En la pantalla se muestra el proyectil que mató a Diego Cagliero. El perito oficial, Mauro Gómez Foresta, señala con un puntero láser y explica que las marcas características impresas en el plomo pertenecen a una de las pistolas peritadas, da el número de referencia legal de la pistola reglamentaria Bersa Thunder 9 milímetros secuestrada por orden de la justicia a personal policial. Entonces, a pedido de las partes, el juez Marcelo Machado leyó de quién era esa pistola utilizada el 19 de mayo de 2019: el arma pertenecía al oficial Rodrigo Canstatt.

Además, Balbina de Jesús Cristaldo, alférez de la Gendarmería Nacional, licenciada en criminalística en la División Balística del Laboratorio de Criminalística de la GNA, confirmó lo dicho por Foresta y determinó que el oficial Sergio Montenegro, el otro imputado en esta causa, hirió a Mauro Tedesco con un disparo en la zona púbica.

Durante la octava audiencia, en la que los peritajes balísticos coparon la escena, distintos profesionales determinaron que existió al menos una persona más que disparó contra la camioneta Fiat Ducato tipo furgón en la que viajaban Diego, Mauro y seis amigos. Una vaina servida y un proyectil extraído del frente de la camioneta fueron analizados y el resultado fue contundente: la oficial Micaela Fretes, que no está imputada, fue la tercera tiradora.

Gómez Foresta, perito oficial en el Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora, especialista en balística, analizó también las armas plantadas por la policía: confirmó que el revólver calibre .32 tenía sus cartuchos intactos y que el arma réplica de aire comprimido, por su funcionamiento, no puede dejar residuos de disparo bajo ninguna circunstancia. También confirmó que toda la evidencia balística analizada corresponde al calibre 9 milímetros, compatible con las armas policiales.

Indicios que dan certezasLa doctora Patricia Paniagua, médica especialista en medicina legal de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de GNA, sostiene el expediente y le muestra una foto a les jurades: Diego yace sobre el asiento de la parte trasera de la camioneta. A partir de esa foto y de la autopsia que determinó que una bala calibre 9 milímetros entró al cuerpo de Diego por el hombro, le atravesó una vértebra causándole la muerte en el acto para terminar alojada en los músculos cerca del cuello, la doctora logró recrear la posición en la que viajaba Diego en el instante en el que fue asesinado. Inclinado hacia adelante en un claro gesto defensivo, cubriéndose de los disparos que ya atravesaban la camioneta, la bala disparada por Canstatt perforó la chapa y entró a su cuerpo. Por otro lado, respecto al análisis del disparo que causó la herida de Mauro Tedesco, la perito determinó que el autor fue Montenegro.

Estas pericias se completaron con el análisis interdisciplinario encabezado por la alférez de GNA Cristaldo y la perito de parte Silvia Bufalini, que participó de las pericias en representación del CELS. Las dos fueron claras y contundentes en la explicación que dieron a les jurades sobre cómo ocurrieron los hechos aquel domingo de mayo. Las vainas dicen que Castatt disparó por lo menos diez veces su arma reglamentaria y que uno de esos disparos mató a Diego Cagliero. Mientras que Montenegro hizo lo propio por lo menos tres veces y que uno de esos disparos hirió de gravedad a Mauro Tedesco. Bufalini fue quien peritó el arma de la tercera tiradora y la que confirmó que la oficial Fretes también disparó sobre la camioneta.

Por último, este análisis interdisciplinario de toda la evidencia balística determinó tres momentos de disparos. El primero corresponde a un disparo efectuado por Montenegro; el segundo —unos metros más adelante— está relacionado con tres disparos: dos de Montenegro y uno de Fretes; mientras que el tercero corresponde a los diez disparos efectuados por Canstatt, uno de ellos es el que le quitó la vida a Diego.

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Juicio Cagliero: Un chofer de patrullaje del municipio dijo que no vio armas

Se trata del conductor de un móvil del Centro de Operaciones y Monitoreo, que intervino en el operativo que terminó con el asesinato de Diego Cagliero. Además, declaró Ángel Bramajo, quien manejaba la camioneta en la que viajaban las víctimas. Fue durante la séptima audiencia en los tribunales de San Martín.

Adrián Solé Pizarro es empleado municipal. Trabaja como chofer en el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de Tres de Febrero. El 19 de mayo de 2019, manejaba la camioneta que intentó interceptar a una Fiat Ducato que fue marcada por las cámaras como sospechosa. Con él iba la policía Carla Yanina Sánchez. Según declaró frente al jurado, cuando interceptó la camioneta quedaron de frente y él observó al conductor para ver qué hacía con sus manos. Solé Pizarro aseguró que no vio a nadie en la Ducato que lo apuntara con armas y que su compañera —que sí iba armada— no disparó en ningún momento.

Esto se dio en un domingo inusual en los Tribunales de San Martín, mientras las calles mostraban la postal desierta de cualquier fin de semana, la sala de audiencias estaba llena por el público que asistía a la séptima audiencia del debate oral que tiene como imputados a dos policías del Comando de Patrullas de Tres de Febrero por el asesinato de Diego Cagliero y el intento de homicidio de otros siete jóvenes.

Antes de Solé Pizarro declaró la oficial Sánchez. Incómoda y esquiva en todo momento, contó que en el momento de los hechos, trabajaba en el COM de Tres de Febrero y que después del mediodía recibieron un alerta por radio. En el mensaje se mencionaba a “ocho masculinos armados” que habían cometido un robo en un supermercado. Además, según declaró Sánchez, se informó que se movían en una camioneta tipo Traffic blanca con el logo de la empresa Aysa.

Sánchez relató con muchos blancos lo que recordaba de aquel operativo. Dijo que la camioneta iba “fuerte”, que los chocó al intentar escapar, que escuchó disparos, que se acercó cuando ya habían frenado y vio que los ocupantes fueron detenidos. También relató que después se dedicó a cortar la calle porque en el lugar “había muchos compañeros y era todo un revuelto”. Además, Sánchez confirmó que ella no vio que ninguno de los ocupantes de la camioneta hubiera tenido armas.

Sin embargo, parte de su relato entró en crisis cuando el representante de la familia de Diego Cagliero, Fernando Sicilia, pidió la palabra para preguntarle en base a sus dichos. Apoyado con los videos del propio COM -donde se ve con claridad la camioneta Ducato avanzando por avenida Márquez a la misma velocidad que el resto de los autos- el abogado le preguntó respecto a sus dichos sobre la velocidad del furgón. La mujer titubeó y solo reconoció que efectivamente la camioneta avanzaba con normalidad cuando el juez Marcelo Machado le recordó que estaba bajo juramento de decir verdad.

Igual secuencia ocurrió cuando Sicilia le pidió que dijera si veía o no a efectivos policiales subiendo o bajando de la camioneta ya detenida, luego de la balacera. Luego de varias evasivas reconoció que al menos tres efectivos subieron y bajaron del furgón.

“En la hipotética situación de ir con un compañero también armado, solo por el alerta de la radio y sin haber visto armas usted hubiera disparado”, preguntó Sicilia. La respuesta de Sánchez fue corta y sencilla: “No”.

“Si yo frenaba nos mataban a todos”Ángel Bramajo se sentó frente al micrófono, dijo que el resto de los chicos que estaban con él en la camioneta aquel 19 de mayo eran sus amigos y después juró decir la verdad. Entonces, la fiscal María Fernanda Billone le pidió que contara qué pasó aquel día: “Asesinaron a Diego Cagliero”, respondió Ángel y enseguida siguió contando que su supervisor le había prestado la camioneta para que pudiera ir al velorio de un amigo, que así lo hizo y ahí se encontró con sus amigos. Declaró que ellos fueron en caravana al cementerio y después volvieron al barrio Los Altos de Podestá. Ahí, según su relato, decidieron hacer un asado para despedir al amigo fallecido y por eso fueron a comprar en la camioneta de su trabajo al supermercado Día de Martín Coronado.

“Estaciono la camioneta, se bajan los chicos, yo le había dado dinero a Diego… A los cinco minutos me abre la puerta trasera alguien que no conocía, entonces me bajo y ahí veo que estaban discutiendo y que mis amigos les devolvían una caja de hamburguesas”, contó Ángel y aclaró que él se enojó mucho con sus amigos por lo que estaba pasando: “Me enojé con ellos porque estaba usando la camioneta de mi trabajo, yo siempre cuidé mi trabajo”.

Pasado el incidente, Ángel puso en marcha la camioneta y siguió camino: “Vamos por Márquez, cuando estábamos llegando a Gabino Ezeiza, donde está la Shell, veo un patrullero saltando los bulevares como queriéndome atropellar, no sabía por qué era, miro a mi costado y tenía tres policías apuntándome con armas, me asusto, volanteo y acelero”, contó Ángel y siguió con la secuencia que ya relataron sus amigos que en las audiencias pasadas pasaron por el estrado: “Cruzo el semáforo en verde, acelero y escucho muchos disparos. Más de diez seguro. Escuchaba la chapa, como (los proyectiles) pasaban la camioneta. Ahí escucho a Mauro que le pegaron un tiro. Freno, pongo el freno de mano, y bajamos con las manos en alto”.

Entonces es cuando los esposan boca abajo, Ángel cuenta ante el tribunal que miraba para los costados y veía a sus amigos pero no a Diego. “Empecé a preguntar dónde está Diego, dónde está Diego. Recibí una patada en la boca y me dijeron: ‘Cerrá el orto, la concha de tu madre”. También en ese momento, el testigo contó que empezaron a preguntarle de quién era la Taurus 40. “Nada que ver, nada que ver… Nadie estaba armado”, respondió Ángel en ante les jurades recreando sus palabras de aquel domingo.

Ángel también pudo escuchar pisotones en la camioneta, pisotones que identificó como de gente que subía y bajaba de la camioneta.

La abogada del CELS Bárbara Juárez también interrogó al testigo. Pidió precisiones sobre el momento en el que apareció la policía: “¿En algún momento la policía los persiguió de atrás”, preguntó; Ángel respondió que no, que nunca hubo persecución. Además, confirmó que ninguno de sus amigos llevaba armas y que por lo tanto nadie exhibió ni disparó un arma contra la policía.

A su turno, el defensor oficial Fernando Lagares, representante del imputado Sergio Montenegro, le preguntó al testigo por qué, si había tenido miedo, en vez de frenar la camioneta, aceleró. “Reaccioné con miedo y aceleré… Si yo frenaba nos mataban a todos”, contestó Ángel y confirmó que los disparos que mataron a Diego e hirieron a Mauro fueron en ese momento.

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Juicio Cagliero: “Me arruinaron la vida”, declaró una de las víctimas

La frase pertenece a Rodrigo García y se refiere a los policías que dispararon contra la camioneta en la que viajaba junto a Diego Cagliero y otros seis jóvenes. También declaró Mauro Tedesco, que fue herido de gravedad ese mismo día. Fue en la sexta audiencia en los tribunales de San Martín.

La sexta audiencia del juicio oral y público que tiene como imputados a dos policías del Comando de Patrullas de Tres de Febrero por el asesinato de Diego Cagliero y el intento de homicidio de otros siete jóvenes tuvo en el estrado a Mauro Tedesco y a Rodrigo García, dos de las víctimas del operativo policial del 19 de mayo de 2019. Además, declaró un perito de Gendarmería que confirmó que la presencia de residuos de disparos en las manos de tres de las víctimas no implica que efectivamente hayan disparado un arma.

El ingreso de Rodrigo a la sala fue en absoluto silencio. En los ojos se le notaba ya el dolor de lo vivido y los nervios por tener que recordarlo. Vestido con camisa blanca, se sentó frente al micrófono para que el presidente del Tribunal Oral Criminal 1 de San Martín, Marcelo Machado, pudiera tomarle juramento.

Rodrigo es albañil, sanjuanino, y en la cadencia de su voz se siente el origen de su dolor: “Los policías me ponían los pies en la cabeza como si fuera un animal… después me cargaron en una camioneta acusándome de que teníamos armas.. que éramos un grupo armado que íbamos a robar… yo venía del velorio de mi primo”.

Pero su relato empezó por el principio: aquel domingo de mayo estaba en Buenos Aires porque dos días antes su primo Pablo había muerto por un ataque de asma. Apenas su tía lo llamó para darle la mala noticia, Rodrigo juntó el dinero necesario para los pasajes de ida y vuelta. “Pablo era mi hermano. No de la misma madre, pero mi hermano… Viajé solo, no podíamos pagar otro pasaje, hicimos mucho esfuerzo para pagar mi pasaje”, contó.

Fue en el velorio de Pablo que conoció a Diego Cagliero y al resto de los chicos con los que después del entierro decidieron ir a la plaza del barrio Los Altos de Podestá a comer un asado en honor a su primo. Rodrígo sí conocía a Ángel Bramajo, él había viajado a San Juan alguna vez con Pablo y habían parado en su casa. Fue Ángel el que lo convenció para que se sumara al asado. “Vamos a despedir a Pablo como a Pablo le hubiera gustado”, le dijo y a Rodrigo eso le alcanzó.

“Ellos juntan plata para hacer las compras… Ángel me pide que lo acompañe. Vamos en una traffic a comprar. Llegamos a un supermercado, se bajan los chicos a comprar y yo me quedo con Ángel charlando. De repente veo que salen discutiendo con una persona que no sabía quién era. Los chicos le devuelven algo. Ahí Ángel se baja y los reta: ‘Boludos, dejensé de joder, es la tráfic de mi laburo’”, contó y aclaró en más de una oportunidad que él no se bajó nunca de la camioneta.

Rodrigo es claro, se entrecorta para tomar agua, para tratar de tranquilizarse, pero sigue: “En un momento salimos a Márquez… cuando vamos llegando a una esquina, un patrullero choca a Ángel, y Ángel intenta esquivar… de repente la policía empieza a los tiros. Muchísimos… más de 15 disparos… empiezan a disparar. Me tiro hacia la falda de Ángel para cubrirme. Era como que tiraban piedras a la chapa. Uno de los chicos estaba herido, se agarraba la panza pidiendo ayuda enchastrado en sangre, atrás mío veo a Diego recostado sobre los asientos ya sin vida”.

Según recordó Rodrigo frente al jurado, la camioneta frenó a unos diez metros, entonces la policía los hizo bajar: “Nos empiezan a amenazar: ‘quédate quieto o te mato, tirate al piso”, me dijeron y me agarraron de los pelos, me patearon, me esposaron, me quebraron dientes, me rompieron la boca”, dijo llorando.

“Alguna vez utilizó armas de fuego”, le preguntó la abogada del CELS, Agustina Lloret y Rodrigo no dudó: “Jamás en mi vida he tenido armas de fuego. Nadie disparó. Jamás vi que alguno de los chicos tuviera un arma de fuego”, dijo.

En la audiencia también declaró Alicia Dominga Montenegro, tía de Rodrigo, madre del chico fallecido por asma. En su testimonio confirmó el relato de su sobrino y dio detalles sobre el vínculo personal que tenía Diego Cagliero y Ángel Bramajo, otro de los jóvenes que iba en la camioneta, con su hijo fallecido.

“Sentía que me moría”Mauro Tedesco al igual que Rodrigo iba en la camioneta Fiat Ducato tipo furgón que fue baleada por la policía aquel 19 de mayo. Una de esas balas asesinó a Diego Cagliero. Otra le dio a Mauro en el abdomen. En la quinta audiencia, un perito médico había explicado que las heridas causadas por ese disparo pusieron en riesgo la vida de Mauro. Él no necesitaba esa confirmación, fue algo que sintió apenas notó que estaba herido. “Le dije a Emanuel que le diga a mis hijos que los amo, sentía que me moría”, dijo.

En su declaración, Mauro contó el episodio del supermercado, la discusión con el guardía de seguridad por una caja de hamburguesas y la salida en la camioneta hacia Los Altos de Podestá. Después, la balacera: “Fueron milésimas de segundo, escuché rafagazos de bala, varios disparos… Balas que entraban por todos lados de la camioneta. Siento un disparo en el cuerpo, entonces le pido Ángel que frene que me sentía herido de bala”. Según contó Mauro, la bala le ingresó en la zona de la ingle. Ensangrentado bajó de la camioneta como pudo y se tiró al piso por órden de la policía. “Les pido que no me hagan nada porque estaba herido… Ahí vi a Emma y me desmayé. Fue todo muy rápido”.

Mauro recuperó el conocimiento en la ambulancia solo por un instante. Volvió a despertarse a los dos o tres días. En ese momento se enteró de que lo habían operado y la gravedad de las lesiones. Todavía hoy sufre las secuelas: una hernia en el estómago que le impide conseguir trabajo ya que no pasa ningún examen preocupacional.

“¿Algo más que usted recuerde de aquel día?”, le preguntó la fiscal María Fernanda Billone. “Me mataron a un amigo”, contestó Mauro.

Más peritos que abonan la idea de armas plantadasEn el inicio de la jornada, declaró el perito de Gendarmería, Fernando Martín Báez, que en 2019 trabajaba en la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses, más precisamente en el Departamento Fisicoquímico Instrumental. Como tal, fue quien realizó las pericias con la técnica de microscopio de barrido electrónico sobre las muestras de adhesivo de carbono tomadas por la propia Gendarmería de las manos de siete de las víctimas.

Según declaró, tres de esas muestras dieron positivas para partículas compatibles con disparo de arma de fuego. Sin embargo, Báez fue claro al explicar que eso no significa necesariamente que esas personas hubieran disparado armas. “Si disparo y voy y le pongo esposas a una persona es posible que le transfiera las partículas”, dijo y explicó que la contaminación por contacto es una posibilidad a tener en cuenta cuando este tipo de pericias dan positivas.

Otra testigo que declaró en la sexta audiencia fue Paola Noelia Figueroa, médica legista y forense en la morgue judicial de Lomas de Zamora. Ella estuvo a cargo de la autopsia que se le practicó a Diego Cagliero. A través de una videoconferencia, la doctora declaró que en el cuerpo de Diego halló un solo orificio de arma de fuego, en la cara posterior del hombro izquierdo y que el proyectil realizó una trayectoria de abajo hacia arriba, de izquierda a derecha, de atrás hacia adelante, para terminar alojado en los músculos paravertebrales del lado derecho. En ese recorrido, la bala atravesó la columna y cortó la médula espinal causándole la muerte a Diego en el acto. Además, Figueroa explicó que del análisis del cuerpo se determinó que el disparo fue a distancia.

Fuente: https://www.redeco.com.ar/nacional/ddhh/38064

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