Con la excusa de mejorar la calidad de vida de los habitantes, los espacios públicos y revitalizar el sur capitalino, el jefe de Gobierno porteño ha generado un sinnúmero de leyes que sólo benefician a desarrolladores inmobiliarios y a la desmesurada venta de las tierras públicas de la Ciudad.

Después del resultado de las elecciones nacionales, que fueron un mazazo para el macrismo, el jefe de Gobierno porteño, triunfante en los comicios, se vio obligado a dejar de lado las rispideces con el jefe de Estado y debió acelerar las políticas vinculadas a venta de tierras. Fue entonces que Horacio Rodríguez Larreta mostró la hilacha y, días antes de que se diera el recambio de Gobierno a nivel nacional y de que se le terminara la mayoría (40 votos) en la Legislatura porteña, mandó un paquete de leyes al Palacio capitalino para desprenderse de las tierras que le pasó Macri antes de dejar el mando, por no ser “útiles” para la Ciudad y de generar rezonificaciones en beneficio de los desarrolladores inmobiliarios. De esa manera, el mandamás capitalino demostró lo que mucha veces intentó ocultar, ser funcional al saliente presidente de la Nación Mauricio Macri, pese que durante el último tiempo haya intentado mantener distancia.

Si bien el jefe de Gobierno porteño ha sancionado durante su primera gestión al frente de la Ciudad un número importante de leyes que, directa o indirectamente, están relacionadas con la venta de tierras públicas y las autorizaciones de llevar adelante emprendimientos inmobiliarios a lo largo y ancho de la Capital Federal, esta vez fue más allá y en la última sesión legislativa del año dio rienda suelta a un sinnúmero de iniciativas en beneficio del mercado y la desmesurada venta de las tierras públicas porteñas, que generó malestar hasta para los propios funcionarios del Gobierno. En tan sólo doce horas, Larreta hizo uso y abuso de la mayoría legislativa (con los votos de Vamos Juntos y Evolución).

En cuestión de minutos, los discípulos del mandatario habilitaron la desafectación del dominio público y enajenación de medio centenar de propiedades, algunas de ellas con varias unidades funcionales que fueron catalogadas por todo el arco opositor como una estrategia banal, liviana y una falta de res-peto para los porteños. Sólo dos proyectos de los cientos que fueron aprobados debieron ser archivados por la falta de consensos dentro del propio oficialismo, como fue el proyecto que prevé la rezonificación de un polígono de ocho hectáreas que pertenece a la policía montada. 

El cuestionamiento público del propio jefe de la fuerza y la negativa de Evolución fueron los motivos que aplazaron la discusión. Lo mismo sucedió con la playa ferroviaria de Caballito, que cotizan en más de 450 millones de dólares y que, por falta de acuerdo con los radicales, quedó fuera de juego. 

Astuto, el mandamás capitalino impuso sus 40 votos para poner en manos de emprendimientos inmobiliarios privados los predios de Costa Salguero y Punta Carrasco, frente a Aeroparque. Los terrenos estuvieron concesionados durante treinta años, pero el contrato termina el 30 de abril próximo. Según trascendió, se pretende recaudar un mínimo de 80 millones de dólares.

En ese sentido, Carlos Tomada dijo que “la Ciudad sufre una verdadera descapitalización, a pesar de los esfuerzos para demostrar lo contrario”.Según un informe elaborado por el Observatorio del Derecho a la Ciudad y la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la FADU, entre 2008, primer año de gestión de Mauricio Macri como jefe de Gobierno, y 2019, el último del primer período de su sucesor, Horacio Rodríguez Larreta, se privatizaron un total de 473 hectáreas (sin tener en cuenta las iniciativas que se aprobaron en la última sesión del año), equivalente a 236 veces la Plaza de Mayo, a 630 canchas del club River Plate o cuatro veces la superficie urbanizada de Puerto Madero (comuna 1).

El estudio sistematiza de forma exhaustiva la totalidad de los terrenos vendidos y concesionados a lo largo de las tres gestiones del macrismo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tanto a través de leyes aprobadas por la Legislatura porteña como a partir de 
convenios entre Nación y Ciudad, sumados a los rematados por la Agencia de Bienes del Estado (AABE) desde que Mauricio Macri llegó al sillón de Rivadavia. Un negocio millonario, en el que grandes inversores inmobiliarios amigos del Gobierno se dividieron la Ciudad.

Viaductos: la excusa de las ventas
La iniciativa enviada por el jefe de Gobierno para vender las tierras que le transfirió Nación, a las que catalogó como “innecesarias para la Ciudad”, fue para poder cubrir el “financiamiento de los viaductos de los ferrocarriles Mitre y San Martín”. Se trata de varios predios comprendidos en dos convenios. Uno, suscripto entre el Ministerio de Transporte nacional, la Agencia de Administración de Bienes del Estado, la firma Autopistas Urbanas S.A. y el GCBA. Y otro, entre Playas Ferroviarias de Buenos Aires S.A. y el Ejecutivo de la Ciudad. La idea es “recuperar los fondos destinados a afrontar las erogaciones ocasionadas por las obras ferroviarias”.

La voz que justificó la privatización
El legislador de la Coalición Cívica Hernán Reyes fue quien defendió las medidas tomadas por el Ejecutivo porteño. “Ratificamos un convenio para asegurar las deudas que tiene la Nación con la Ciudad. Ya vivimos la discriminación K con la Ciudad y deseamos que ahora sea distinto, por eso siempre vamos a tener disposición al diálogo, pero defendiendo los intereses de todos lo vecinos”, aseveró.

Una ley entró por la ventana y se aprobó
A última hora en la última sesión del año, el jefe de Gobierno porteño envió un proyecto para privatizar tierras, y se sancionó en menos de 5 minutos (Costa Salguero). La oposición se preguntó: “¿Cuál fue el propósito y el apuro para tratarla? Son tablas ilegibles, con temas totalmente irregulares. ¿Qué intereses están detrás para votar de este modo tan poco trasparente la venta de tierras?”.

Se modificó el Código Urbanístico
En pleno aniversario de su sanción, la Legislatura porteña modificó, gracias a los votos del oficialismo, el Código Urbanístico. Argumentaron que “por tratarse de un código tan transformador, no es extraño que habiendo transcurrido casi doce meses de aplicación surja la necesidad de realizar algunos ajustes”. 

Cooperativas, a la calle
Al final de la última sesión llegó la peor parte de la privatización, cuando se presentaron los proyectos que habilitarían la venta de inmuebles de cooperativas de trabajadores. “El PRO quiere sacarle su inmueble a cuatro fábricas recuperadas. Una vergüenza, no paran de perjudicar a los laburantes”, arremetió Myriam Bregman.

Los bajo autopistas no se salvaron
Larreta también aprovechó la mayoría automática para “concesionar el uso y explotación” de los predios debajo de las autopistas Perito Moreno y Presidente Arturo Frondizi, y sus 
espacios remanentes, por 30 años.

“Descapitalización de la Ciudad”
El vicepresidente II del Palacio, Carlos Tomada, a quien se le terminó el mandato el 10 de diciembre, dijo que “lo que se trató en la Legislatura, la venta y remate de tierras, normas hechas en apuros que ingresan pero se archivan, leyes que parecen completas pero a las que le quitan todo, que nuestros asesores no pueden estudiar y nosotros tampoco, es banal. No hay adjetivo, ni verbos, ni argumentos que describan lo que pasó en la última sesión”. Agregó que en 2019 hubo días en los que no se sesionó y que se podrían haber utilizado para tratar estas leyes. “Espero que alguna vez, algún diputado presente una norma para que no vuelvan a ocurrir sesiones como estas. Estoy seguro que estamos todos de acuerdo. Fue un día que no creo que quede en la mejor historia de CABA, que sufrió una descapitalización”, aseveró.

El “pijama party de venta de tierras”
El legislador Gabriel Solano, también arremetió contra las actitudes del Gobierno porteño. “Se trata de un pijama party de venta de tierras” y una “tomada de pelo” por tratar temas sensibles de la Ciudad con tanta liviandad”. Además acusó al oficialismo de “decir sarasa y cualquier cosa sobre los proyectos”.

Larreta, en aprietos
Larreta se vio obligado a tratar en la Legislatura todas las leyes que requieren 40 votos. Es que se le terminó la mayoría automática, además de que tendrá que negociar ciertos temas con Nación.

Fin de la mayoría automática
Con la nueva Legislatura, Larreta perdió la mayoría automática. Si tiene en cuenta a sus aliados políticos tendrá 34 votos positivos en el recinto. 

Triunfo vecinal en Caballito
Gracias a la movilización de vecinos y comuneros de Caballito que lograron convencer a los radicales para que no voten la venta del playón ferroviario, el proyecto del Ejecutivo quedó en stand by. Es que es el último pulmón verde disponible para un espacio público en la Comuna. “Los vecinos de Caballito logramos que Larreta no pueda vender los terrenos de la playa ferroviaria y debió sacarlo del tratamiento en la Legislatura. Fue producto de la lucha y movilización vecinal”, di-fundió Osvaldo Balossi, comunero de la 13.

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