Los operadores del mercado esperan para la semana un valor que oscila en un rango de 600 pesos para los más optimistas a casi 800 para los más pesimistas

Por Carlos Arbía

El cierre de las operaciones del jueves mostró que el mercado anticipó una fuerte devaluación del peso a partir del 11 de diciembre, tras la asunción del nuevo presidente de la Nación, Javier Milei.

Si bien el BCRA en la última rueda de operaciones a cargo de Miguel Ángel Pesce (quien será reemplazado por Santiago Bausilli), convalidó un suba del tipo de cambio oficial del 10% al pasar de 365 a 400 pesos, los operadores del mercado finaciero y de Wall Street esperan para la semana un valor que va de un rango de 600 pesos para los más optimistas a casi 800 pesos para los más pesimistas.

En tanto el valor del blue cerró en 990 pesos y los dólares financieros alternativos cerraron en 1.000 pesos el MEP y en 999 pesos el CCL.

Se trata del salto cambiario intradiario más alto desde el 14 de agosto cuando, luego de las PASO que ganó Milei, el tipo de cambio oficial aumentó un 20% al pasar a los 350 pesos por dólar en el mercado oficial único y libre de cambios (MULC).

Qué pasará con el dólar ahorro o dólar turista

La gran duda es qué pasará con el dólar ahorro o dólar turista que tiene una carga impositiva que llega a un 155% que cerró a 1.000 pesos y si ese será un valor cercano al dólar finaciero en caso de producirse un desdoblamiento del mercado cambiario. La intención sería aplicar el impuesto PAÍS del 30% sobre el valor del dólar oficial de 600 o de 800 pesos.

De acuerdo a lo que pudo saber iProfesional, entre hoy y el domingo el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del BCRA Santiago Bausilli trabajarán en el piso 20 del edificio de Avenida del Libertador al 600 y en el Sheraton Libertador junto a sus equipos técnicos para tener listo el esquema cambiario y las desregulaciones que comenzarían a funcionar desde el próximo lunes y descartan la posibilidad de un feriado cambiario.

Javier Milei siempre manifestó su idea que el BCRA no tendría que intervenir en las compras y ventas de dólares

Esquema de desdoblamiento cambiario

La intención sería ir a un esquema de desdoblamiento cambiario con un dólar oficial o comercial para operaciones de comercio exterior que oscilaría entre 650 y 800 pesos y un dólar financiero que podría estar entre los 1.000 y 1200 pesos.

La gran duda es si el BCRA fijará ambos para quedarse con la ganancia cambiaria o si se lo dejará libre al mercado como ocurre con los dólares finacieros alternativos.

Al parecer, esta última sería la idea del equipo económico para no complicar las operaciones financieras por lo menos hasta abril del año próximo, cuando el sector agroexportar comience a liquidar la cosecha de soja y empiecen a trabajar en la idea de la dolarizacion para más adelante en caso que no tengan éxito las medidas que se tomen en el comienzo.

Milei no descartó su idea de dolarizar la economía

En ese aspecto, hay que destacar que por el momento Milei no descartó su idea de dolarizacion de la economía, solo demora su implementación hasta que se equilibre la situación macroeconómica, se haga el ajuste fiscal de unos 25.000 millones de dólares este año para llegar a déficit cero y baje la inflación.

“Nos vamos a tener que poner cascos porque vamos a aplicar un plan fiscal brutalmente ortodoxo y serán por lo menos 20 medidas fiscales monetarias y cambiarias junto a una fuerte devaluación del peso”, comentó a iProfesional una fuerte cercana a La Libertad Avanza anoche.

Hasta ahora, el futuro gobierno ha mostrado pocas definiciones en materia económica y, por el momento, las llaves del nuevo programa económico están bien guardadas.

El equipo económico está enfocado en conseguir dólares para pagar vencimientos de deuda con el FMI y bonistas

Vencimientos con FMI y bonistas por 5.000 millones de dólares

Las grandes preocupaciones del equipo económico -luego de decidir el esquema cambiario- estarán enfocadas en conseguir los dólares para pagar vencimientos de deuda con el FMI y con bonistas por unos u$s5.000 millones que vencen de aquí a fines de enero, comenzar a reducir el déficit fiscal a través de una fuerte baja del gasto público con la reforma del estado y tratar de evitar que se escape la inflación que de acuerdo a estimaciones privadas que, en diciembre, podría llegar a un 12% pero en enero, luego del impacto de los aguinaldos, las fiestas y las vacaciones, podría llegar a valores mensuales superiores al 20% cercanos a los de fines de los 80.

A esto hay que sumarle el impacto del “Plan Plata Quemada” de Sergio Massa que todavía golpeará a las cuentas públicas y generará más inflación.

Está claro que el nuevo gobierno necesitará incrementar las reservas internacionales brutas que están en u$s21.168 millones. Para ello necesita imperiosamente conseguir algún financiamiento internacional.

Por lo que pudo saber iProfesional, el FMI estaría dispuesto a firmar un nuevo acuerdo luego de ver qué medidas se tomarán en los primeros días de gobierno, mientras que los exportadores le adelantarían unos u$s5.000 millones al gobierno.

Entre las medidas más importantes para reducir el gasto público en unos 25.000 millones de dólares en 2024, se destacan: fijar un gasto presupuestario en 2024 con los mismos números que los de este año, fuertes reducciones de subsidios en tarifas públicas entre enero y abril, cambios en la fórmula de movilidad jubilatoria, liberación de precios de combustibles y medicina prepaga, suspensión de aportes no reembolsables a las provincias y congelamiento de montos a girar a universidades, salarios del sector público congelados a valores de este año, conversión de empresas públicas en sociedades anónimas para privatizarlas, la prohibición del BCRA de emitir pesos para finananciar al Tesoro Nacional y la transferencia de las Leliq del BCRA al Tesoro Nacional.

En el mercado financiero mundial local y en Wall Street hay rumores que habría fondos del exterior por unos 20.000 millones de dólares de préstamos del FMI y de Arabia Saudita o Qatar, pero son solo rumores.

Habría fondos del exterior por unos 20.000 millones de dólares de préstamos del FMI y de Arabia Saudita o Qatar

El especialista Salvador Di Stefano explicó a iProfesional que otra forma de atraer dólares sería fijando un tipo de cambio alto, cuyo precio se forme en el mercado entre las libres fuerzas de la oferta y la demanda. Esto sería lo más correcto, ya que podría invitar a que los agentes económicos en algún momento le vendan dólares al Banco Central.

“Si se adopta esta metodología, podríamos tener un dólar cercano a los $1.000, con el efecto positivo sobre las exportaciones, licuación de pasivos y posible aumento de reservas; y el efecto negativo de aumento de precios en la economía, incremento de la pobreza y recesión en el mercado interno”, explicó el analista.

Tipo de cambio alto

Un tipo de cambio alto le permitiría al gobierno retirar muchos pesos del mercado, ya que los importadores deberían pagar sus importaciones al nuevo valor del dólar.

Pero otro de los objetivos en el futuro sería tratar de reducir la demanda de dólares para pagar importaciones y la deuda del sector privado.

La idea para lograr que esta demanda de dólares del sector privado se reduzca es que las empresas importadoras o los individuos en lugar de pedirle esos dólares al BCRA a un tipo de cambio oficial en el llamado mercado único y libre de cambios (MULC) directamente utilicen dólares propios o los busquen en el mercado de dólares finacieros alternativos y no acudan al BCRA para que les provea esos dólares.

Lo mismo ocurriría con aquellos individuos o empresas que deban pagar deudas comerciales en dólares con empresas del exterior como ocurre por ejemplo con empresas que se endeudaron en el exterior con sus casas matrices para poder importar insumos o productos finales.

Desde su aparición en los medios, el futuro presidente Javier Milei siempre manifestó su idea que el BCRA no tendría que intervenir en las compras y ventas de dólares porque de esa manera el superávit comercial se lo quedaría directamente el sector privado y no habría ninguna injerencia del BCRA o del Tesoro.

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