A una semana de la llegaba del gobierno neoliberal de Javier Milei y sin el control del Estado, las empresas monopólicas aumentan sus precios a mansalva. Desde el gobierno hablan de una hiperinflación y que los precios estaban frenados, argumento que usan los operadores del establishment en la televisión, pero si uno mira los balances de las empresas alimenticias han ganado a más no poder.

La remarcación no para y con la brutal devaluación y el aumento de las naftas siguen y siguen. Ya es una constante ver a los empleados de los supermercados remarcando los precios una y otra vez. Los comercios reconocen que en algunos casos hay recibido más de 10 listas diferentes de precios en un día.

Los aumentos superan en general más del 50 por ciento, tanto en envasados cómo en carnes, verduras, frutas o productos de higiene. Todo este descalabro hace que la inflación suba y se espera en diciembre un aumento cercado al 30%, promedio que se mantendrá durante los meses de verano. Entre las empresas que más aumentaron está Arcor, Coca Cola, Unilever, Molinos y Ledesma entre las principales.  La empresa Unilever, que posee marcas que van desde jabones a mayonesas, informó a sus proveedores que el próximo 19 de diciembre subirán sus precios un 25%, cuando ya habían aumentado sus productos un 60% post segunda vuelta.

De la carne ni hablemos. Desde el Mercado de Cañuelas dicen que en una semana aumento más de 50% y hoy los principales cortes vacunos van entre los 7.000 y 10.000 pesos por kilo. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina desde octubre de del año pasado a igual mes del 2023 los diferentes cortes se incrementaron un 162%.

Un kilo de papa a precio mayorista ronda entre $300 y $350, pero en la góndola se encuentra a $1.099, a su vez un kilo de cebolla se ubica a precio mayorista entre $150 y $170 pero se ofrece al público a $429, de igual manera el kilo a precio mayorista de la zanahoria es de $250 a $320 por kilo y en los supermercados o verdulerías se encuentra a $799, la batata salta de $350 y $380 hasta $1.299 en góndola y el kilo de tomate está entre $300 y $500 por kilo, pero se vende al público a $2.200.

Los salarios hasta hoy cero de aumento. La política del gobierno confía que el programa de ajuste, con sueldos semicongelados y aumentos brutales, hará que la gente consuma cada día menos y con ello bajaría la inflación.

El drama no termina. Se espera que para marzo o abril se levante el cepo y con ello una nueva devaluación. Ayer, el economista Orlando Ferreres señalaba que el dólar oficial a 800 es bajo y que era necesario que llegara a 1.100. Una locura, de allí que anticipaba que en un par de meses vendría una nueva devaluación.

Sin Estado, el pueblo argentino está a merced de los empresarios inescrupulosos.

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