El ex árbitro del fútbol argentino Pablo Lunati hizo divertidas declaraciones en “Libre Albedrío” donde contó su pasión por River, el clásico enfrentamiento con Boca y lo que significó para él dedicarse a ser árbitro.

Ser árbitro es muy lindo. Es un tipo que trata de equivocarse poco y de hacer cumplir las reglas. Es una carrera no para cualquiera. Porque no a cualquiera le gusta que lo insulten o lo escupan.

Hay árbitros para todo. Hay árbitros que dirigen el partido, hay otros que lo juegan, hay árbitros que son más técnicos que conductores, hay árbitros que tienen más sentido común y otros no tanto. Yo lo jugaba el partido, lo vivía con pasión.

Yo respetaba mucho a los jugadores por mi personalidad. Cada uno tiene su forma de dirigir y de interpretar el juego. Intentaba que la pelota ruede y que nunca esté parada. Permitía tiros libres con la pelota en movimiento.

Para afrontar un error grosero hay que tener mucha personalidad y mucha entereza para sobrellevarlo en la semana.

La persona no puede separarse del árbitro cuando entra a la cancha. Siempre entra el árbitro con la personalidad que tenga.

Yo fui árbitro de fútbol y quería llegar a lo máximo en mi carrera. Estuve 14 temporadas en primera división y si no lograba mantener el equilibrio con lo emocional no podía dirigir.

El fanático mal llevado es un estúpido. Los rosarinos son muchachos complicados, tanto los de Central como los de Newell’s. Pasan de fanatismo a enfermedad. Uno puede estar enfermo de pasión pero estar bien enfermo de pasión, diferente a estar enfermo por tarado. Son dos cosas completamente diferentes.

Mientras la chicana sea buena y productiva, como el fantasmita o la calavera o el descenso.

Lo bueno para River es que Boca resucite porque si no, no tenemos rival.

El equipo más importante en ganar una Copa Libertadores que yo disfruté fue el del 86. Pero si vos me hablás de la era más importante y del partido más importante, siempre va a ser uno en contra de Boca.

Nunca me hice el boludo de lo que nos tocó vivir. Siempre me hice cargo porque soy un hincha pasional.

La gran diferencia entre Boca y River es que a mí me mandó Belgrano y a vos te maté yo. No hay comparación y el dolor es inigualable.

Los hinchas de Boca son hinchas termo porque conozco hinchas que se la quieren cortar y tirársela a los pescados.

Mi mujer me acompañó en casi todo en estos cuatro años donde dejé de ser árbitro. Ella fue fundamental en lo mío. En la copa, me decía con anticipación los resultados. La tenía como un amuleto.

Mi hijo se llama Santiago Bernabeú Lunati. Mientras ella googleaba el nombre a ponerle, yo ya lo tenía en la cabeza. Obviamente fue por consenso.

Para mí era un mimo que me puteen. Me encantaba que me puteen en la cancha de Boca. Pero nunca hubo un insulto que me haya marcado.

ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA

Por

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat