Un argentino de 74 años escribió una cadena de tuits que interpela a los tres poderes del Estado. Ayudemos a elevar el ruido de este grito que es, tristemente, el de muchos más.

Una vez más, nos encontramos en las redes con un tuit que nos conmueve y nos invita a viralizar esas voces que, desde la más ruidosa simpleza, convocan a participar y a defender, todos juntos,el derecho a un futuro mejor.

“Ya no te quiero más, Argentina”, es el título de una carta firmada por Eduardo Fiore, que aparece en el perfil de twitter de Linesceti (@linesceti) e interpela de la manera más llana y cruda a los tres poderes del Estado: a los funcionarios, a los jueces, a los legisladores y todos aquellos que, desde hace décadas, nos han dejado un país atravesado por la violencia, la marginalidad y la exclusión.

Nos duele. Nos representa. Queremos que alguien, de una vez, se haga cargo: el desamor y la frustración que genera hoy Argentina es culpa suya. Es SU responsabilidad. Nos dejan ésto que duele y hoy el pueblo se los demanda.

“Ya no te quiero más, Argentina”

“No soy K No soy Pro No soy Troll.

Me jubilé a los 68 años de edad, con 46 años de aportes previsionales y una vida entera dedicada a trabajar y estudiar, con el objetivo, junto a la madre de mis hijos, de formar una familia. Tuvimos tres hijos y una lucha incansable por su educación, salud y progreso.

Hace aproximadamente 20 años, mi hija, psicóloga, casada, no encontraba buen trabajo y se instalaron en Orlando, Florida, EE. UU. donde llevan una vida razonablemente grata.

Mi primer hijo ingresó a trabajar en una empresa argentina con varias casas en distintos lugares, al tiempo surgió la posibilidad de expandirse a San Pablo, Brasil, de lo que se encargó mi muchacho. Fue a vivir a San Pablo donde tomó el trabajo con todo entusiasmo: hoy se han expandido a Río de Janeiro, Brasilia y Foz de Iguazú … mientras la misma empresa, en Argentina prácticamente ha desaparecido.

Mi hijo menor con su esposa trabaja en la empresa de informática posiblemente más importante del mundo. La oficina de atención a toda Sud América estaba en Buenos Aires y ahí trabajaban ellos, siempre viajando. Después de las elecciones pasadas, ¡¡¡la Empresa traslada su oficina de atención a Sud América … de Buenos Aires a Miami!! y ahí destinan a mi niño y mi nuera quienes, como comencé, viajaron ayer tras solucionar todos los problemas que implican estos traslados.

Y hoy me pregunto: ¿En qué clase de país he hecho semejante esfuerzo? ¿¿Valió la pena consagrar la vida para llegar aquí?? Si observo esta sociedad, yo la veo:

  • Dirigida por corruptos mentirosos, concientes de que están prometiendo lo que no van a poder cumplir … porque NO es posible cumplirlo … y ellos lo saben.
  • Un grupo no menor de INÚTILES que se hacen llamar “Doctor”, “Excelencia”, “Magistrado” … ¡¡¡ “Su Señoría “!! que viven de impuestos que ellos NO PAGAN, se jubilan cuando quieren y cobran valores astronómicos por su inoperancia.
  • Otro grupo de “sanguijuelas”  que se dicen LEGISLADORES y que, como los anteriores, sólo pretenden jubilarse con retiros extraordinarios, vivir sin poner de su bolsillo y continuar su vergonzosa actitud. (el congreso nacional tuvo el último año cantidad mínima de sesiones, en ambas cámaras).
  • Un Ejército Invasor que se hace llamar sindicalismo y que sirve para apropiarse, unos pocos, de los aportes de los idio-trabajadores y para ahuyentar posibles nuevas inversiones. Desde luego protegido por el grupo de “Señorías” antes enunciado.

Y ¿cómo responde la sociedad a estos “estímulos”?

A mi criterio, con un continuado y profundo proceso de IDIOTIZACIÓN que se manifiesta casi constantemente en la vida cotidiana:

  • Los hechos de Villa Gesell y similares.
  • La noble y esforzada lucha de la mujer por una igualdad largamente esperada y merecida.
  • La actitud de hordas invasoras que interrumpe el tránsito de los que trabajamos, en las calles de las ciudades.
  • La actitud de considerar que existen 29.870 Derechos Humanos sólo en este país y para los que no trabajan, desde luego.

Y me miro yo, y veo:

  • Un tonto que trabajó 50 años de su vida para lograr una familia que NO tiene.
  • Un tonto que, como la jubilación tras 46 años de aportes no es menor, entonces PAGA IMPUESTO A LAS GANANCIAS¡!! como si la jubilación fuera una ganancia y no el retorno de lo que ya aportaste (gracias a “Sus Señorías” por esta legislación).
  • Un tonto que, como tiene un servicio de salud adicional que paga mensualmente, NO SE LE PRESTA NINGÚN SERVICIO DE SALUD … aunque SÍ se le ¡cobra!

Creo que … estoy ¡¡BASTANTE ASQUEADO!!”

Eduardo Fiore
enfiore@yahoo.com
@linesceti

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