Es 24 de enero. Ni el verano, ni las altas temperaturas, ni mucho menos el apriete y las amenazas que viene esgrimiendo el gobierno nacional desde que asumió detuvieron la masividad y la concentración del primer paro general que recibe Milei en respuesta a sus atropellos y que contó con movilizaciones en toda la Argentina y en otras ciudades del mundo. Por ANRed.


Desde muy temprano los medios de transporte público fueron colmados por trabajadores, jubilados, familias, asambleas barriales, colectivos de artistas, y otros sectores del pueblo autoconvocado que confluyeron en los alrededores del centro porteño. La cantidad de pancartas con diversidad de mensajes son síntoma de un pueblo que no espera una bandera ni busca congraciarse con ningún sector en particular. Las calles se llenaron de argentinos, argentinas y migrantes que se oponen al DNU 70/2023, y a la ley ómnibus.

Foto: Laura Dalto

Del norte, del oeste y del sur del conurbano bonaerense llegaron sindicatos, colectivos autoconvocados, ambientales, feministas, organismos de Derechos Humanos, y otras disidencias para hacer uso del derecho constitucional a la movilización y la huelga. El protocolo antipiquete fue desbordado por la masiva convocatoria de los distintos sectores que marcharon cortando las calles del centro porteño.

La masividad de las movilizaciones en el Congreso, en otras ciudades del país y en importantes ciudades del mundo manifiesta el repudio de las brutales medidas del gobierno y da fuerzas al sentir colectivo de un pueblo que creían adormecido.

Foto: Andrés Manrique

De Bariloche a Mar del Plata, de Mendoza a Rosario, de Santiago del Estero a Ushuaia, por solo mencionar algunas ciudades, se desarrollaron protestas en todo el país. La solidaridad internacional también dijo presente: mas de 100 centrales sindicales de todo el mundo se pronunciaron en apoyo al paro y en repudio al Mega DNU y la ley ómnibus, con importantes movilizaciones en BarcelonaValenciaParis, Berlín y muchas otras ciudades.

Lo colectivo, lo comunitario, lo solidario, en fin: la unidad de los trabajadores se impuso por sobre la mezquindad, el egoísmo y las políticas de gobierno, cuyas amenazas volvieron a quedar en ridículo.

Foto: Laura Dalto

Mientras la movilización se desarrollaba se conoció la noticia de que se postergaban las sesiones legislativas por el resto de la semana. El desesperado interés por aprobar la ley de manera automática no pudo concretarse.

A la doctrina del shock le falló el burro de arranque.

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