En este mundo hay un sin sentido permanente, una burla a la especie humana donde algunos la pasan tan mal y otros la pasan tan bien y no hemos logrado los seres humanos emprolijar todo esto. 

Hace un tiempo me tocó ir durante muchos meses a la cárcel de Ezeiza a visitar presos políticos. Y en el medio de los encuentros que yo tenía, específicamente con Amado Boudou, un día alguien dijo ‘tienen que ir presos’ y Amado, que estaba en ese lugar, dijo algo que cuando salí de la visita y me subí al auto, no solo que me emocionó, sino que me llevó a pensar cómo se construye un hombre nuevo, una sociedad de gente nueva. 

Eso nuevo se construye a partir de cosas viejas, por eso la gente habla de deconstrucción. Y Amado dijo: ‘Dejen de desearle la cárcel a la gente’. 

Y con eso se refería a no entrar en el juego que al sistema perverso mediático hegemónico le impone o le sirve para que sea una discusión solo dentro de lo mediático que te hace perder foco, opinión y fundamentalmente militancia. Te hace perder adherencia, te hace perder compromiso. Porque te convertís de a poco, automáticamente cuando te hacen daño, en desearle lo mismo al otro. Eso es haber tenido lamentablemente una educación bastante mediocre. 

Si nosotros no aceptamos el Estado de derecho y no pedimos una justicia independiente, la vamos a pasar muy mal. Porque cuando este gobierno se vaya, van a usar también a la justicia para perseguirlos. Nosotros debemos respetar el debido proceso y debemos dejar esos revanchismos si realmente queremos ser mejores. 

No nos podemos alejar de la política, porque cuando nos alejamos de la política, la que pierde es la democracia, o lo que se pierde es la posibilidad de transformación.

Nosotros tenemos la obligación de intentar ser mejores, no de ser mejores. La democracia es un intento permanente. Nos vivimos equivocando y podemos pedir perdón y podemos recuperarnos. 

Si la historia es condenar, si la historia es prejuzgar, si la historia son las redes sociales la condena de los medios, estamos perdidos. Tenemos muy pocas chances. 

Todos nos hemos equivocado mucho, porque sino no tendríamos este resultado como sociedad. Sino, no habría chicos que se vayan a dormir con hambre, no puede ser que las culpas siempre sean de los otros. Algo no supimos construir, algo no supimos conectar para que Macri no sea presidente. Hay una cuota de responsabilidad.

Uno no puede condenar sin escuchar las razones porque en una democracia donde nadie se escucha, por más que el otro no te escuche, por más que el otro te haya llevado puesto, si te ponés en la misma, el otro se va a poner en la misma, y así va haber una contra réplica hasta el infinito en cosas que no le cambian la vida a la gente. Y la gente está esperando que la política le cambie la vida. Con otro ‘que se vayan todos’, no gana nadie. Cuando se van todos, nadie es culpable. Y las democracias en Latinoamérica son muy frágiles. Parecen fuertes porque no hay golpe de Estado pero ya no vienen con tanques, vestidos de verde, hoy tienen otros instrumentos mucho más poderosos. Hoy nos entran por un cable, por un televisor, saben todos nuestros datos.

La batalla cultural es contra uno. Cuando dicen de deconstruirse, claro que es contra uno, claro que uno tiene que hacer el esfuerzo. Y a veces cuesta muchísimo, es mucho más fácil putear y echarle la culpa al otro. Pero a veces, mirarnos es un ejercicio fantástico. Si no nos escuchamos entre nosotros, pues esa es la primera batalla. ESCUCHA EL AUDIO.

Escucha todos los domingos de 10.00 A 13.00 “LA GRAN ESTAFA” a traves de FM 88.9


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