Cuando baja el sol, los paradores arman su propio boliche en la arena. De malla y una camperita, los jóvenes se suman a una tendencia que crece cada vez Cenar y armar la previa para salir a bailar de madrugada y volver cuando amanece en los balnearios de la costa, es una tradición que no se pierde pero que lentamente comienza a ser relegada por otra opción muy tentadora para los jóvenes: el after beach.

En Pinamar, son varios los paradores que, cuando cae el sol, suben la música para que chicos y chicas se acerquen y comiencen a bailar con lentes de sol, malla y, a lo sumo, una camperita liviana.

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