Los pilotos durmieron en Salta. Se constató que eran falsos los pasajeros que venían a buscar.

Si bien la fiscalía federal que trabaja en la causa que tuvo repercusión internacional y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) descartan por completo que en el aeropuerto Martín Miguel de Gemes se haya cargado el jet con una tonelada de cocaína, no pasa desapercibida la maniobra que utilizaron los narcos al estacionar la aeronave en esta ciudad durante nueve horas.

Anoche, José Glinski, director nacional de la PSA, brindó más detalles a El Tribuno. Eran apócrifas las identidades de los pasajeros que esa aeronave, proveniente de México, venía a buscar. El jet aterrizó el lunes como un vuelo privado regular. Los dos pilotos se manejaron con tranquilidad, incluso se fueron a dormir a un hotel, cuyo nombre no trascendió.

Al día siguiente, como estaba previsto, partieron rumbo a Cozumel pero sin ningún pasajero a bordo. No pudieron llegar hasta allí ya que las fuerzas de seguridad de México los interceptaron en Mahahual, al sur del destino que tenían marcado en el plan de vuelo.

En el aeropuerto local la noticia generó revuelo y preocupación. Pero distintas fuentes consultadas afirman que los controles de la PSA son exhaustivos. Hicieron notar, no obstante, que antes se hacían cuando arribaba y cuando despegaba una aeronave particular. Eso se flexibilizó con una resolución de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich. Ahora solo se inspecciona antes del despegue.

Anoche también trascendió que se habría tomado declaración al chofer que trasladó a los dos pilotos desde el hotel hasta el aeropuerto.

“Nuestra hipótesis es que el avión vino a Salta para no generar sospechas. No es lo mismo que salgan desde Bolivia o Perú”, afirmó Glinski.

Creen que al jet lo cargaron de droga en algún punto de esos países. Aún rastrean cómo fue esa supuesta escala irregular.

“Salía desde Salta a Cozumel sin ningún tipo de parada. Estamos chequeando con EANA (Empresa Argentina de Navegación Aérea) la trazabilidad del vuelo, ver en qué momento se pierde. Eso es materia de investigación”, indicó Glinski, quien arribó ayer por la tarde al aeropuerto salteño para conocer más detalles del caso.

Aunque otras fuentes señalaban que el jet tiene origen chileno, Glinski aseguró que está registrado en Estados Unidos.

“El avión tiene un aparato que emite una señal a las torres de control, como un punto titilando. Esa señal se puede apagar manualmente. Nosotros sospechamos que hicieron eso y que en algún momento de la ruta el avión bajó a cargar la cocaína”, indicó el director nacional de la PSA.

Glinski confirmó que ya entablaron contacto con la fiscalía mexicana que interviene en la investigación.

Al ser consultado sobre la inclusión del aeropuerto salteño en este plan de los narcos para supuestamente despistar, Glinski respondió: “Para nosotros ese dato no puede ser dejado de lado. Tenemos la obligación de ver de aquí para atrás comportamientos de naves privadas y establecer todos los mecanismos preventivos”.

Acciones

Tras este hecho, se solicitó un informe pormenorizado con los lugares de procedencia de los vuelos regulares.

La fiscalía, por otra parte, le requirió a la PSA grabaciones y otros elementos, que según aseveraron, desterraron la posibilidad de que se haya cargado la droga en Salta.

“Se hizo el control de rutina. El avión quedó vigilado todas las horas que estuvo en Salta, tenemos esas imágenes. Los controles lo hicimos nosotros, la Aduana, Sanidad de Frontera, y además subimos con los perros narcóticos. Luego el avión quedó estacionado en un puesto frente a una cámara. Vimos las nueve horas. Esa cámara tiene sensor de movimiento y no hubo nada raro”, agregó Glinski.

Desde la PSA confirmaron que modificarán la resolución de la exministra Bullrich que flexibilizó los controles de los vuelos privados regulares y que había dispuesto que no se hicieran en los arribos de las aeronaves.

Piden que se investigue a fondo

Juan Armanino, delegado del gremio de empleados aeronáuticos, defendió el trabajo del personal del aeropuerto de Salta luego de que se descubriera en México que un avión que había salido de la provincia llevaba una tonelada de cocaína.
“Estas cosas nos duelen. Todos los que trabajan en seguridad tratan de cuidar las aeronaves que salen desde aquí y a los pasajeros. Aquí hay un trabajo intachable”, afirmó.
El gremialista dijo que no intervienen en operaciones privadas, pero quiso llevar tranquilidad a los pasajeros de vuelos comerciales. 
Armanino describió que las valijas se despachan en una cinta, que pasa por un scaner y que la Policía chequea todos los bultos. “Trabajamos en equipo. Si hay algo indebido se llama al pasajero, se hace un acta de verificación y se le explica el procedimiento. La Policía de Seguridad Aeroportuaria es súper detallista”, agregó. 
Explicó que en un vuelo pueden salir 160 pasajeros y mil kilos de valijas. “Va todo controlado. Como a todos, me gustaría que esto se investigue a fondo”, señaló.


 

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