Se percibe un desbande total. Empresas líderes ajustaron precios de los alimentos hasta un 69 por ciento. Inquietud entre empresarios

Por Claudio Zlotnik

Sábado 19.30, unos minutos antes de los penales entre Platense y Godoy Cruz que dejaron en la final del campeonato a los calamares. Un día y horario para nada habituales para sacar nuevas listas de precios. Pero fue lo que ocurrió. 

Las principales empresas fabricantes de alimentos enviaron a sus clientes, en especial grandes cadenas de supermercados, ajustes en los precios de entre 41% y 69%. Nada menos.

Los aumentos involucraron los principales productos de la canasta básica, desde fideos hasta aceites, harinas y arroz.

Los ajustes se dieron en medio de una dinámica muy preocupante ya que, en la mayoría de los casos se trata de la segunda corrección en el mes, que apenas tiene diez días.

Javier Milei asumió en este escenario por demás complejo: va a necesitar dar señales concretas de su plan económico si quiere evitar una espiralización fatal, que desemboque en una hiperinflación.

El plan de “Toto” tiene dia y hora

Luis “Toto” Caputo dará precisiones sobre su plan económico por primera vez, el lunes antes de la apertura de los mercados y de los bancos.

El foco principal estará puesto en el precio del dólar, aunque se descuenta una fuerte devaluación. La duda es la magnitud.

Empresas líderes ajustaron precios de los alimentos hasta un 69 por ciento

Empresas líderes ajustaron precios de los alimentos hasta un 69 por ciento

La suba de los precios de los últimos días -superiores al 50% en los grandes supermercados, con picos del 150% en el caso de los farináceos- fueron básicamente aplicados por los supermercados y pequeños comercios luego de los ajustes anunciados a principios de diciembre.

Este lunes regirán nuevos ajustes en las góndolas, que serán anunciados el sábado a la noche por las compañías.

Los desafíos de Milei

Uno de los grandes desafíos de Milei, precisamente, es cortar cuanto antes esta dinámica inflacionaria. La promesa de una reconstrucción del país está a la vista, pero lo que se desconoce es cómo ni cuándo se llega a la otra orilla.

En simultáneo, el flamante jefe de Estado tendrá la misión de generar expectativas positivas -también de manera urgente- entre el sector empresario. Milei necesita que no haya una ola de desempleo, que socave su respaldo popular. Una cosa es convivir con la molestia de la inflación -que en definitiva fue esa molestia la que le permitió a Milei ganar las elecciones- pero otra cosa bien distinta es convivir con el desempleo. 

Dicho de otra manera: hasta ahora, el alto nivel de empleo, aun cuando era mal remunerado y con pérdida de poder adquisitivo de manera constante, fue un ordenador social. Un fuerte ordenador.

Distinto sería si la desocupación trepa a niveles elevados. Ahí, la dinámica de la crisis tendrá otro color. Un negro intenso.

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