Con movilizaciones multitudinarias, la comunidad educativa protagonizó ayer en todo el país una histórica jornada en defensa de la universidad pública, y en rechazo al ajuste presupuestario dispuesto por el gobierno de Javier Milei.

La marcha universitaria fue más masiva de lo que se esperaba, y sacudió al gobierno libertario, que padeció la protesta más grande no sólo de su mandato sino de la última década.

En la Ciudad de Buenos Aires, los manifestantes colmaron el Congreso y la Plaza de Mayo, y desbordaron las calles aledañas, con una concurrencia estimada en 800 mil personas, según los organizadores, y de un millón y medio en todo el país.

Columnas de docentes y estudiantes de otras casas de estudio públicas del conurbano bonaerense –como Moreno, San Martín, Avellaneda, entre otras- y de la ciudad de La Plata llegaron caminando a la ciudad de Buenos Aires y en tren a las estaciones de Constitución, Once y Retiro para sumarse a la marcha, en tanto que las líneas de subte también se vieron colapsadas de gente.

Docentes, no docentes, autoridades, investigadores y estudiantes universitarios protagonizaron la inédita marcha nacional, que tuvo su epicentro en la Plaza de Mayo, pero se replicó en todas las provincias del país, con paro nacional y jornadas de protesta, en defensa del sistema universitario y científico público argentino, para reclamar contra el desfinanciamiento que lleva adelante el gobierno de Milei.

El acto central comenzó puntualmente a las 18 en Plaza de Mayo, pero desde mucho antes se encontraba colmada de manifestantes –familias y grupos de jóvenes- que llegaron por todas las calles laterales, con banderas argentinas.

En el documento conjunto, el Frente Sindical de Universidades Nacionales, la FUA y el CIN convocaron a la sociedad a “defender” a las casas de altos estudios del sistema público para “mantenerlas abiertas haciendo docencia, investigación y extensión”, al afirmar que estas instituciones “son unos de los motores de la democracia”.

“La Universidad Pública argentina atraviesa un período crítico producido como consecuencia de las políticas implementadas por el gobierno nacional; agradecemos las manifestaciones de la sociedad en su apoyo y convocamos a la ciudadanía a trabajar para mantener las universidades abiertas haciendo docencia, investigación y extensión. Las universidades públicas son uno de los motores de la democracia, de la producción y de los lazos sociales”, señalaron desde estas entidades en un texto titulado “La universidad pública: base de la democracia y el desarrollo social”, pronunciado ante la multitud que colmó la histórica Plaza.

“No queremos que nos arrebaten nuestros sueños: nuestro futuro no les pertenece. Somos orgullosos hijos e hijas de la Universidad Argentina; somos la Universidad pública, gratuita e irrestricta en el ingreso, de excelencia, con libertad y equidad. Somos la Universidad para el gran pueblo argentino. Por eso, lucharemos, en una irrenunciable resistencia democrática y pacífica, por la educación que queremos, por el país que anhelamos”, aseguraron en el mensaje.

“Llegamos tarde y mal, pero se liberaron los fondos a las universidades, ya no hay tema, fue una marcha de la oposición que les salió bien, los felicitamos, pero a nosotros nos votaron”, repetían a noche en la Casa Rosada, después del cimbronazo.

El suceso golpeó en dos de los pilares que sostienen a Milei: el control de la calle que buscó aparentar durante los primeros meses de mandato con el protocolo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que no existió este martes, y en el apoyo monolítico de los jóvenes.

Justamente, los jóvenes fueron mayoría de un público integrado por clase media, por más que el Gobierno intentó hacer foco en la presencia del kirchnerismo, la izquierda, los radicales y la CGT, lo que ya de por sí demuestra una amalgama pocas veces vista en dos décadas.

En ese sentido se escucharon canciones contra Milei y se reprodujeron carteles sobre Conan, pero no se escucharon cantos de ningún partido en especial.

En el Gobierno se pasaban factura en la noche del martes por no haber podido evitar una foto tan adversa y por subestimar la convocatoria de las universidades. “Hicimos como el cartero que cree que el perro no lo va a morder sólo porque lo espera sentado en el porche”, grafican en el Ejecutivo.

En sectores del Gobierno cuestionaron que a Milei “no lo cuidaron” al no desactivar el conflicto más previsible de su mandato. El presidente arrancó el día con retuits furiosos contra la UBA y luego de la marcha largó el teléfono, hasta que subió una imagen de un león tomando “lágrimas de zurdos” en una taza.

“Vamos a intentar que se apague el fuego”, dijeron los libertarios, aunque prevén más choques entre ministros antes de que se resuelva el conflicto.

“Esta marcha no se hacía si hace un mes le daban la plata que (el ministro de Economía, Luis) Caputo no quiso liberar”, dijeron fuentes cercanas a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

La ministra no está exenta de las críticas, ya que la secretaría de Educación depende de su firma. En las horas previas a la marcha había renunciado el funcionario más íntimo de la ministra, Maximiliano Keczeli era el secretario de Coordinación Legal y Administrativa.

Entre los libertarios aseguran que Pettovello “va a caer en algún momento”, pero creen que ahora es el momento de otras renuncias. Apuntan especialmente a Alejandro “Galleguito” Álvarez, el subsecretario de Política Universitaria que propuso “hacer mierda” el sistema universitario.

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