Para el Gobierno, será difícil mantener el ritmo de devaluación mensual del peso impulsada por el Banco Central si la situación política se desmadra

Por Carlos Arbía

En la medida en que los recientes movimientos dentro del elenco ministerial se profundicen y el gobierno se demore en aprobar una Ley Ómnibus ya bastante “tupacamarizada”, es probable que la tensa calma cambiaria que se observa desde mediados de enero sea difícil de mantener para el BCRA.

En un momento en que el BCRA deja retrasar el dólar con una especie de tablita cambiaria que marca una tasa de suba del tipo de cambio del 2 % mensual frente a una inflación mensual que oscilará en valores que van del 20 al 25 % anual entre enero y febrero, será difícil mantener ese ritmo de devaluación mensual del peso si la situación política se desmadra.

En este aspecto y por primera vez después de mucho tiempo, se podría decir que desde que Marcos Peña se desempeñó como jefe de Gabinete de Mauricio Macri en el gobierno de Cambiemos, no se vio un jefe de Gabinete con el poder tan omnímodo que ostenta hoy Nicolás Posse.

Si vamos más atrás en la historia reciente, podríamos decir que ni Alberto Fernández, primero con Néstor Kirchner y luego con Cristina Kirchner, ni Sergio Massa en el primer gobierno de esta última, tuvieron el poder que hoy detenta Posse.

Pero el poder no es eterno. En ese sentido, muchos analistas políticos consultados por iProfesional creen que el actual jefe de Gabinete debería considerar que tanto Fernández como Massa fueron los fusibles que saltaron luego de las dos crisis políticas más severas que enfrentaron los Kirchner. El gobierno de Milei no está por ahora a salvo de una crisis política en el actual contexto.

Crisis económico financiera: el único que podría aquietar las aguas es el jefe de Gabinete

En el mercado financiero y en el empresariado existe la sensación de que el único funcionario que podría aquietar las aguas no es el ahora superministro de Economía, Luis Caputo, que ayer tuvo que explicar la decisión del gobierno de dejar afuera de la Ley Ómnibus el capítulo referido al ajuste fiscal, ni el presidente del BCRA Santiago Bausilli, que logró esta semana un excelente resultado con la licitación del bono BOPREAL para los importadores.

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Caputo anunció el retiro del capítulo fiscal del proyecto de Ley Ómnibus

Posse es la principal figura del gobierno detrás del presidente de la Nación Javier Milei, de la secretaria general Karina Milei y de la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Con respecto al capítulo fiscal, Caputo anunció ayer sorpresivamente en la Casa Rosada que el gobierno retirará ese capítulo fiscal del Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos.

Caputo, por orden de Posse, tuvo que retirar el capítulo fiscal de la Ley Ómnibus

El nuevo superministro que se quedará con toda la estructura del despedido ministro de Infraestructura Guillermo Ferraro, que pasará a ser una secretaria, destacó el amplio consenso alcanzado en la discusión de la norma, pero aclaró que “ha habido cierto desacuerdo en lo que es el capítulo fiscal”.

Por este motivo, Caputo anunció la decisión de “retirar el capítulo fiscal de la Ley de Bases de manera de facilitar y acelerar su aprobación”.

Pero el ministro indicó que “de ninguna manera eso implica que vamos a dejar nuestro compromiso de equilibrar las cuentas fiscales“.

Caputo agregó que “si nosotros cumplimos con el déficit cero vamos a dejar de tener a mediano plazo problemas de inflación, deuda y dólar y vamos a sentar las bases para el crecimiento”.

La brecha cambiaria entre el dólar oficial y los alternativos preocupa al Gobierno

En esta línea, remarcó que “durante el último mes, el Banco Central ha comprado más de 5.000 millones de dólares, que la inflación muy alta ha venido más baja de lo que esperaban los analistas privados, y que hemos logrado solucionar el problema de la deuda comercial de los importadores”.

En este punto, hay que señalar que la semana pasada se adjudicaron unos 2.454 millones de dólares durante la quinta licitación de BOPREAL, y hubo un récord de participación, con 690 empresas.

El acumulado para la Serie 1, que amortiza en abril y octubre de 2027, ya llega a u$s4.096 millones, quedando disponibles solo u$s904 millones para la próxima licitación.

La participación de Toyota, Volkswagen y Stellantis mejoró las licitaciones del BOPREAL.

La mejora en las licitaciones se debió en particular a la participación de tres terminales automotrices como Toyota, Volkswagen y Stellantis.

Por último, Caputo afirmó que las medidas que se están tomando fomentarán el desarrollo económico y aseguró que “el esfuerzo que están haciendo todos los argentinos va a rendir sus frutos”.

En relación con la situación fiscal, un reciente informe de la consultora Inveqc describe que el Ministerio de Economía informó que el déficit primario de 2023 cerró en 2,8% del PBI, un punto porcentual por encima del 1,9% que se había pactado con el FMI.

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El gobierno de Milei buscará alcanzar el equilibrio fiscal con déficit cero y un resultado primario positivo del 2%

“Al tener en cuenta los intereses de la deuda pública, el déficit financiero alcanzó el 6,1% del PBI y ambos resultados se agravaron respecto al año anterior, dado que en 2022 el déficit primario cerró en 2,4% del PBI, mientras que el déficit financiero se posicionó en 4,2%”, dice el informe.

Hay que destacar que para el 2024, el gobierno de Milei buscará alcanzar el equilibrio fiscal con déficit cero y un resultado primario positivo del 2%.

En ese aspecto, hay que señalar que dejar de lado el capítulo fiscal significará que la denominada “Ley de Impuesto a los Ingresos Personales” quedará para otra oportunidad. La misma propiciaba revertir la eliminación de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, y que de esta manera vuelvan a pagarlo aproximadamente 800.000 trabajadores. También quedarán afuera la suba del 0 al 15% de las retenciones para las economías regionales y el blanqueo impositivo.

¿La motosierra de Milei encontró un límite?

En tanto que el último informe de la consultora Consultatio Plus señala que el resultado fiscal del año pasado estuvo en línea con el del 2022 cuando se corrige por contabilidad creativa, aunque con diferencias en su composición.

Los ingresos se redujeron al 16,8% del PBI (vs 17,7% en 2022) principalmente por efecto de la caída de las exportaciones y el gasto se moderó al 19,5% (vs 20,4%) fundamentalmente vía licuación del gasto previsional.

En tanto que los intereses de la deuda pública representaron el 3,2% del PBI en 2023, muy por encima de lo esperado, pero 1,8 puntos porcentuales de los mismos fueron pagados solo en diciembre (3,34 billones de pesos), con los que el déficit financiero base caja cerró en el 5,9% del PBI.

La licuación de las jubilaciones y el crecimiento de la masa salarial pública añaden mayor dificultad política al ajuste

El problema es que esto no fue resultado de fuertes vencimientos de intereses sino más bien reflejó la capitalización de deuda indexada tras la recompra de bonos en poder del BCRA. Los intereses devengados en el año, de acuerdo a la Oficina de Presupuesto del Congreso, ascendieron a 1,8% del PBI.

El trabajo de Consultatio Plus expresa que “comparando los 12 meses acumulados entre la asunción de Sergio Massa y el cese de su mandato, el primer resultado es que el déficit fiscal se profundizó. Los ingresos cayeron por efecto de la sequía y también por otros ingresos corrientes, a la vez que el ‘plan platita’ en la previa electoral impactó en la recaudación de IVA, Ganancias y otros”.

El informe describe que la fenomenal licuación de las jubilaciones y el crecimiento de la masa salarial pública añaden mayor dificultad política al ajuste que deberá llevar adelante la nueva gestión y esto se agrava al sacar el capítulo fiscal que le otorgaba más recursos al gobierno.

El gasto salarial también será un problema para el gobierno porque si bien los salarios públicos hasta octubre crecieron levemente por encima de la inflación, todavía se mantienen un 20% real por debajo de los niveles promedio de 2015-2017. Entonces, ajustar este ítem del gasto necesariamente implicará reducir el número de empleados públicos, posiblemente más de lo que se preveía.

Por otra parte, los ingresos totales se desplomaron un 20% a/a en términos reales tanto por efecto del salto de la inflación como por el freno en la actividad económica. Los ingresos por IVA cayeron 3,8% real (aunque la caída fue mayor para el IVA que excluye importaciones) y el “impuesto al cheque” se desplomó casi 30% en términos reales.

“Estos resultados plantean un serio desafío hacia adelante, porque en la medida que la contracción del gasto afecte la actividad económica la recaudación tributaria también se verá reducida”, destaca el informe.

El mismo describe que otro factor que afectó considerablemente la recaudación fue la abrupta baja en la recaudación por el impuesto a las Ganancias (-56% a/a real) tras la eliminación de la 4ta categoría durante la campaña electoral, y el gobierno buscaba restablecer el tributo (que afecta principalmente a las provincias, pero estas se negaron.

En lo que respecta al gasto público, hay que destacar que el mismo se redujo 6,2% en términos reales, fundamentalmente por la caída del gasto social (-22,6%), pero el gobierno informó que esta baja se produjo incluso reduciendo en buena medida la deuda flotante acumulada hasta el 9 de diciembre, que ascendía a unos 3 billones de pesos, aunque no brindó mayores detalles.

La disparada del 270% a la real en los subsidios energéticos muy probablemente responde a esta regularización de pagos atrasados, pero también es reflejo de un desafío adicional.

El gobierno esperaba incrementar los ingresos en 2024 en parte mediante la reversión de Ganancias y la suba de retenciones (puntos de conflicto con los gobernadores), algo que ya no podrá ser, por lo tanto, habrá que ver ahora por dónde vendrá el ajuste para llegar a ese déficit cero este año.

La devaluación incrementará la recaudación de los tributos ligados al comercio exterior, pero tanto la inflación como la recesión supondrán una retracción real del resto de los tributos. En el neto, prima el segundo efecto.

El trabajo de Consultatio Plus define taxativamente que la motosierra de Milei encontró un límite. Al respecto destaca que el ajuste en jubilaciones y salarios vía licuación está bastante realizado, por lo que el ahorro debería provenir de recorte de cantidades, una decisión que tiene mayor costo político.

Al final, el informe señala que “el último factor que no debe descuidarse es el macro. 2024 será un año de recesión para la economía: a la caída de ingreso de salarios debemos agregarle el plan de suba de impuestos y caída de gasto”.

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