Las organizaciones sociales comenzaron a realizar los cortes en más de 500 lugares de toda la Argentina, en protesta por las políticas del gobierno nacional y bajo la consigna “El hambre es el límite”. La cabecera estará en Avellaneda, a metros del Puente Pueyrredón.

El principal reclamo es que este gobierno dejo de mandar alimentos para los comedores y merenderos comunitarios, que son miles en todo el país. Como si fuera poco dio de baja a miles de beneficiarios del Plan Trabajar.

Los movimientos sociales llegaron a esta jornada unificados. Los peronistas, integrados a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep) y a agrupaciones kirchneristas, los de la izquierda (como el Polo Obrero) y el sector independiente (como la Coordinadora de Organizaciones en Lucha), acordaron juntar fuerzas. Están saliendo juntos a la calle, cosa que no se veía desde finales de los ‘90, es decir que no ocurrió prácticamente nunca en su historia. 

La mayoría de las organizaciones no se esperaban semejante ofensiva hacia los más vulnerables. Milei había anticipado, tras ganar las elecciones, que la única billetera abierta iba a ser la del ministerio de Capital Humano, para auxiliar a los caídos por el brutal ajuste que se disponía a hacer. Sin embargo, no sólo no hubo auxilio para los caídos sino que desarmó los amortiguadores sociales construidos frente al avance de la pobreza en los últimos 40 años. Desfinanció los comedores, pero también los jardines y espacios de cuidado para la primera infancia, los centros de acompañamiento para los consumos problemáticos, el salario social complementario, los grupos de trabajo para intervenir ante la violencia de género, los equipos de promoción de la salud en los barrios, las cooperativas de liberados.    

Sin canales de diálogo con el Estado nacional, los referentes de las organizaciones territoriales se ven empujados a entrar en conflicto. 

El vísperas de la jornada de protesta, el vocero presidencial, Manuel Adorni, se hizo el canchero comparando a los piqueteros con enemigos. Fue mientras hacía un streaming del videojuego Age or Empires; disparando contra un grupo de atacantes, Adorni dijo que eran como los grupos piqueteros. “Les estoy dando duro para que no me vengan a romper las pelotas”, señaló. Explicó que la tribu a la que estaba atacando en el juego le había pedido un tributo de 500 piezas de oro pero que, como él le dio sólo 200, seguía en conflicto. “La típica, son los piqueteros de la 9 de Julio, le das planes y más o menos la misma lógica”. Adorni hizo un recorte del streaming con estos comentarios y lo subió a las redes sociales.  Lamentable, la poca empatía de estos funcionarios.

Con información de Página 12 y de las organizaciones

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