Entrevistado por el programa “MAS QUE PALABRAS” que se emite por FM 88.9 el reconocido economista Diego Giacomini hablo sobre la situacion económica y financiera en la República Argentina.

La competitividad es la posibilidad de hacer negocios, ganar dinero en una empresa privada en una economía, y cuanto más negocio pueda hacer y más dinero pueda ganar, en consecuencia, más va a invertir, más capital va acumular más se van ampliar las fronteras de producción, y como consecuencia de todo eso, más puestos de trabajo se van a crear. 

Cuanto más pase esto, sos más competitivo. Cuanto menos pase esto, sos menos competitivo. Argentina está casi última en el ranking mundial de competitividad porque es el país en el mundo, casi en el extremo, en el cual las empresas privadas la pasan peor. Donde producir, hacer negocios, trabajar, ganar dinero, es casi una epopeya en Argentina. 

Es una epopeya porque el Estado al sector privado lo aniquila con un tamaño exuberante que es imposible de financiar. Lo aniquila con una presión tributaria que es imposible de sostener. 

Latam es un caso testigo de lo que va a venir en Argentina de acá para adelante. 

Si hay alguien que no pone un mango en Argentina somos los que vivimos adentro. 

Argentina está avanzando a pasos agigantados, utilizando la excusa del Covid y la pandemia, para avanzar hacia un socialismo del siglo XXI. 

Con menos propiedad privada, se van a comerciar menos bienes y servicios, va haber menos trabajo, en consecuencia va haber menos producción, va haber menos generación de riqueza, vamos a ser más pobres, y vamos a terminar des civilizándonos. Atacar la propiedad privada es atentar contra el desarrollo de la civilización del ser humano. 

Los argentinos estamos inmersos en un Boca-River. Los dos, en las grandes cosas que atentan contra la generación de riqueza, se han puesto de acuerdo. Los llamo a todos a la reflexión. 

Alberto Fernández es un tirano. La cuarentena obligatoria es un delito contra el derecho natural del ser humano. Y termina atentando contra la vida misma contradiciendo la excusa por la cual la ponen. 

La única igualdad defendible es la del ser humano frente a la ley. Y con la cuarentena obligatoria, crea dos castas diferentes de seres humanos: los que están bendecidos por su dedo, que tienen libertad, y los que no, que se tienen que quedar en prisión domiciliaria. 

Lo de las actividades esenciales es una burrada intelectual de Alberto Fernández. La esencialidad de una actividad es un concepto que emerge de la individualidad del ser humano. Por ejemplo, para un actor, actuar es una esencialidad.  

El bienestar general es una mentira, no existe. Lo que para mí es una cosa, para vos es otra. 

La democracia universal representativa, que es el sistema que tenemos hoy y es hegemónica, es un sistema de gobierno de propiedad pública. La persona que asume en el gobierno no tiene la propiedad de los activos del gobierno. No los puede vender porque son inajenables. Por lo tanto, el único incentivo que tiene es extraer la renta corriente. Cuanto más exprimo la vaca lechera, mejor me conviene. Y eso lo tengo que hacer rápido porque el gobierno asume con una fecha final. Eso es aumentar la prisión tributaria, el gasto público.

En un gobierno nacional hay 15 mil burócratas en el Poder Ejecutivo. Después tenés lo mismo en el Poder Legislativo, después en el Poder Judicial. 

Para que no haya educación pública, sistema estatal de jubilación, o desarmar el sistema de salud estatal, ninguno de los que asuma tiene el poder para cambiar eso. El cambio jamás puede ser de arriba hacia abajo y desde adentro del sistema. 

La democracia universal y representativa tiene todo su sistema de incentivos destinado a agrandar el Estado, avasallar cada vez más la propiedad privada y avanzar sobre el individuo. Y no se puede cambiar desde arriba. 

Hay que empezar una batalla cultural para desmitificar a la democracia universal y representativa, poniendo sobre el tapete todos los problemas que trae aparejados. 

La única manera de achicar el Estado es desarmando el Estado. Hay que ir hacia unidades más pequeñas. Por ejemplo, que los estados sean ciudades o pequeñas regiones. 

Esto no es utópico. Es difícil, va a llevar mucho tiempo. Lo que realmente es utópico es pensar que el estado somos nosotros, que los políticos gobiernan para el bienestar general, que el estado presente puede hacer alguna cosa bien. ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA

Por Federico Esteban


Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *