Finalmente anunció que descontará el día a los estatales que adhieran al paro del 24 e insistió en la línea que abrieron para denunciar. La ministra de Seguridad salió con puño de hierro para asegurar que aplicará “con todo el rigor” el protocolo antipiquetes. Los gremios respondieron.

Por Werner Pertot

Decidido a ir al choque, el Gobierno de Javier Milei anunció finalmente que le descontará el día a todos los empleados estatales que adhieran al paro general de la CGT del 24 de enero. Además, insistió con la línea que abrieron para denunciar si alguien “obliga” a parar. “Se ha tomado la decisión de descontar el día a los empleados estatales nacionales que se adhieran al paro. El salario es una contraprestación y quien no trabaja es razonable que no cobre”, aseguró el vocero presidencial Manuel Adorni, quien decidió ignorar que el derecho a huelga está consagrado en la Constitución. En tanto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sostuvo que aplicará con todo rigor el protocolo antipiquetes con la marcha proyectada para el 24. “Las oligarquías defienden sus intereses. Hay que dar una pelea de vida o muerte”, aseguró, quizás en un recuerdo de su época setentista. Pronto se le pasó y volvió a reclamar “orden en las calles”. Desde los sindicatos, consideraron que los intentos de amedrentar no disminuirán la fuerza de la medida.

Si bien el Gobierno viene denostando a la CGT y al paro que convocó hace semanas, hubo un nuevo intento de frenarlo, en este caso con el anuncio de los descuentos salariales. La comunicación estuvo a cargo, una vez más, de Adorni que, fiel a su estilo, comenzó con una provocación hacia los sindicatos: “Seguimos esperando los argumentos del por qué del paro, que no nos terminan de quedar claro”, ironizó Adorni. “Al menos las explicaciones que han dado son casi infantiles, esto de ‘es para voltear tal o cual cosa’ no lo entendemos”, remarcó el vocero de Milei. Incluso, llegó a poner en duda la legalidad del paro convocado por las centrales sindicales: “En cuanto a lo jurídico, llegado el caso habrá novedades”.

“Escuché al hijo de Hugo Moyano decir que el país está funcionando y que no era necesario el DNU ni la ley… Hay que ver qué considera él lo que es un país funcionando o para quiénes funciona ese país que él describe o ve con aparente claridad. No, la Argentina no está funcionando, o al menos no está funcionando para la gente de bien, para la gente de trabajo que se esfuerza y para los argentinos que quieren vivir en un país mejor”, aseguró Adorni, quien insistió en que existe una línea para denunciar si alguien “obliga” a parar, como antes intentaban reunir denuncias contra los movimientos sociales por “obligar” a manifestarse. De esas denuncias, que el Gobierno aseguraba que se contaban por miles pero a la hora de presentarlas a la Justicia no llegaban ni a decenas, nunca se supo más nada.

Ministra antipiquete

En tanto, Bullrich aseguró que esa línea está “colapsada” de tantas denuncias que le llegan contra los sindicatos y que están “acumulando muchísima información de gente que dice que la obligan a hacer paro”. Se trata de la misma ministra que viene de protagonizar un papelón internacional por afirmar que había atrapado una “celula terrorista” en la Argentina, que resultaron ser un peluquero, un tenista y un delirante.

Además, Bullrich aseguró que implementará, ahora sí, con puño de hierro el protocolo antipiquetes ante la marcha del 24 de enero, que cada vez tiene más sectores adherentes. Sobre la marcha anterior de la CGT, pese a los intentos de las policías porteña y fuerzas federales, el resultado estuvo a la vista: la marcha avanzó como siempre por la calle y llegó a su destino. Lo mismo ocurrió con los cacerolazos y con la primera marcha de los movimientos sociales.

Bullrich dijo que “seguirá adelante con el protocolo para que el país viva en orden y que la calle no sea un desastre. Se van a encontrar con un gobierno que no va a ceder fácil”. Y lanzó su combativa proclama: “Las oligarquías defienden sus intereses. Hay que dar una pelea de vida o muerte”.

Paro de burradas

“El 24 los estatales paramos en todo el país. Vos también podrías parar, Adorni, pero de decir burradas”, le retrucó el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar. La mayoría de los sindicalistas coincidieron en que, a mayor grado de amenazas, más se ratifica el paro y más adhesiones recibe. El Gobierno, de hecho, no está haciendo nada para negociar y desactivar la medida, sino que parece apostar a que ocurra.

“¿Qué van a hacer con la que van a descontar? Porque va a ser mucha, la adhesión va a ser total. ¿Se la van a entregar al FMI, a depositar en la cuenta de Techint o le van a pagar al Hotel Libertador?”, ironizó Aguiar sobre los descuentos.

“Este paro, Manuel Adorni, es responsabilidad del Gobierno. Son ustedes los que nos empujan a la huelga con salarios congelados y sin paritarias, quita de horas extras y despidos, un DNU inconstitucional y la Ley Ómnibus con reforma laboral que deja en disponibilidad hasta a los trabajadores de la planta permanente”, remarcó el sindicalista de ATE. “Cuesta recordar que una medida de fuerza haya estado tan fundada como esta. No hay otro motivo que el incumplimiento de sus obligaciones como patronal. Nadie para porque quiere”, le recordó.

“Hay dos tipos de huelga: las que se realizan para conquistar derechos, y las que se hacen para resistir cuando los trabajadores están siendo agredidos, atacados y todos sus derechos vulnerados. ¿Cuál de las dos crees que vamos a llevar adelante?”, le preguntó al vocero.

“Lo único que va a lograr es que el paro sea más contundente, más fuerte y la movilización tenga mucho más cuerpo”, sostuvo el dirigente de ATE Capital, Daniel “Tano” Catalano.

“No van a poder impedir ninguna medida constitucional que resuelven libremente los trabajadores”, consideró el secretario general adjunto de UTE-Ctera Capital, Eduardo López, quien expresó que “Adorni sigue el derrotero de Larreta que, con las mismas amenazas, intentaba desactivar los paros docentes”.

El dirigente de SMATA Mario Manrique le respondió a Bullrich que la movilización será tan masiva que “no van a alcanzar las veredas”. “Y naturalmente la marcha será por la calle”, indicó.

El anuncio del Gobierno se dio un día después de que la CGT tuviera un encuentro para terminar de cerrar detalles de logística del paro. En ese encuentro, Héctor Daer afirmó que el paro y marcha generarán “la visibilización de las organizaciones sindicales y de los científicos, las personalidades de la cultura, del deporte y los inquilinos” afectados por medidas del Gobierno.

Y se hizo también después de que la CGT denunciara que hay reuniones “oscurantistas” en el Hotel Savoy de la que participarían dirigentes de la oposición y estudios de abogados privados “sin saber qué se habla, aunque sí percibimos el para qué se habla”.”Que una sesión parlamentaria de tamaña importancia pretenda realizarse un sábado, sin pasar por todos los trámites legislativos previos enmarcados en el reglamento de discusión de leyes, es una fuerte señal de, una vez más, un atropello a todo elemento republicano que se les cruce”, indicó la CGT.

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