El próximo jueves 9 se llevará adelante el segundo paro nacional de la era Milei que se prevé imponente. Es que se produce en el medio de despidos masivos en reparticiones públicas, pero también en el sector privado, como consecuencia del desmoronamiento de la economía a partir del retiro del Estado, sumado a las salvajes medidas económicas que se vienen implementando en contra de las mayorías populares.

Uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, la medida de fuerza –que incluye movilización- ”va a ser un parazo”, ya que ”todos los sindicatos que integran la CGT adhieren”.

La CGT moviliza junto a las dos CTA sus estructuras en todo el país, para que el jueves, en efecto, sea un paro contundente.

Daer sostuvo que desde el Gobierno no les dijeron ”cómo se van a resolver los problemas de achiques del Estado”, ni ”qué van a hacer con las privatizaciones de las empresas del Estado”.

”Hoy el movimiento sindical está en el centro de la escena, porque está organizado, tiene objetivos concretos y puede reaccionar rápidamente”, pero que ”es la política la que tiene que construir una alternativa”, aseguró.

Hacia adentro de la central obrera advierten que en un principio hubo desde la Casa Rosada la intención de abrir un canal de diálogo, pero que se volvió difícil, sobre todo porque para ellos la justicia social no existe.

Por su parte, el ministro del Interior, Guillermo Francos, opinó sobre el paro y la movilización del próximo jueves, y le restó importancia.

El funcionario sostuvo que “es un paro político” y recordó el primer paro general que realizó la central obrera contra el Gobierno de Javier Milei. “Tampoco fue que ese paro tuvo una adhesión o una significación muy importante”, aseguró.

Francos subrayó que, cuando se analizan los estados de la opinión pública, “no parece que los argentinos estén parando o intentando parar el país en señal de protesta”.

En este sentido, dijo que “es un paro político. Este paro fue anunciado hace 20 días atrás, después de una reunión que tuvimos con los dirigentes sindicales salieron casi intempestivamente”. Y sostuvo que desde su punto de vista “es un poco injustificado”.

“Los dirigentes de los gremios creo que estarán reflexionando, porque cuando empezamos a ver todos estos signos de recuperación de la economía, quizás sea el momento de esperar y tener un poco de paciencia y no parar el país”, agregó.

El paro y la marcha al Congreso del 24 de enero fue un éxito gremial, político e incluso judicial de la central obrera. Días antes los abogados cegetistas habían logrado frenar en la justicia laboral el capítulo referido a la destructiva reforma del mega DNU 70/2023. Pero además, con la movilización multitudinaria aportaban al fracaso que sufriría La Libertada Avanza durante el debate de la primera versión del proyecto de ley ómnibus o Bases.

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