En declaraciones en Círculo Político el economista  Daniel Sticco  hizo un profundo análisis de la situación actual

Con el consumo paralizado, los precios se desinflan y la deflación asoma en algunos productos. El 25% de los precios bajaron en la última semana .Las ventas de los supermercados cayeron 5,1% en el primer trimestre.

En declaraciones en Círculo Político, lunes a viernes de 14 a 16 por Ciudadano NewsDaniel Sticco, economista, destacó: “Estamos más acostumbrados a hablar de inflación porque todo sube y no tenemos tan incorporado el término de deflación cuando algún precio baja, la diferencia entre uno y otro es que mientras la inflación ya está arraigado que es un fenómeno de aumento generalizado de precios de toda la economía, en forma sostenida, todavía no está incorporado ese mismo concepto de la deflación”, sostuvo

Y agregó: “Estamos viendo que puede haber deflación en algunos productos estacionales, pero en el resto en forma generalizada es muy raro ver una deflación en los textiles, calzados, prepagas, cuotas de colegios, por lo menos en valores nominales”.

Al consultarle si la inflación es mala para el bolsillo, la deflación es mala para el sistema productivo y la macro en general, Sticco indicó: “Depende de los tiempos y, así como para la inflación se tiene que cumplir tres fenómenos, que sea generalizado, sostenido en el tiempo y persistente, con la deflación, el paragón, así como es malo la inflación también sería muy malo para el país estar en deflación en forma generalizada, persistente y sostenida”.

Consumo paralizado: la economía argentina entre la recesión y la deflación

“Ahora como punto de partida inicial sí es saludable porque permite acelerar el reacomodamiento de variables que se habían ido un poco de cara pensando que de pronto un plan económico, una estrategia de gobierno no era sustentable y, por lo tanto, apostémosle en contra porque en dos o tres meses tienen que ajustar, cuando eso no ocurre aquel que se fue de escala y ve que está perdiendo demasiadas ventas, también por varios meses, va a tener que bajar los precios porque son no va a poder vender ahora“.

Por lo tanto, “también es factible y deseable que haya una deflación persistente en términos reales, no valores nominales, pero si los salarios empiezan a subir como están subiendo las jubilaciones todos los meses a un ritmo que supera la inflación, eso quiere decir que el ingreso real empieza subir y, por lo tanto, los precios vinculados con esos ingresos empiezan a tener deflación real, porque aumenta el poder adquisitivo que es la contracara de la deflación de algún precio o servicio que no pueda acompañar ese movimiento, eso sí es positivo porque al tener más poder adquisitivo la población puede consumir más y es necesario tener otro horizonte de expectativa de venta y, por lo tanto, se lanza a tomar más empleo, comprar máquinas y producir más para satisfacer ese mercado que está dinámico y en la medida que se vaya alimentando por productividad entrás en un círculo virtuoso, que lo vimos por ejemplo, en Irlanda”.

Y explicó que “en Irlanda, hace 20 años estaba en el puesto 20, 25 del ranking mundial de PBI per cápita y hoy está en el número dos, o sea cómo hizo para escalar semejantes puestos, hizo políticas que contribuyeron a que mejorar la calidad de vida de sus habitantes, su productividad y entonces, esa población en términos de productos y bienes que produce está mejor”.

Con respecto a si esta situación de deflación en Argentina, ¿se estaría formando un escenario potencialmente explosivo de recesión e inflación? Por otro lado, si existe la posibilidad de que los bancos comiencen a ofrecer créditos a individuos y pymes en este contexto de deflación, brindando así cierto alivio en el consumo personal para las familias, el economista manifestó: “Tener una inflación persistente nos llevaría a tener tasas de actividad declinante o décadas perdidas nuevamente respecto a la dinámica que tiene el resto del mundo y nos volvería a atrasar“.

“Es necesario que la inflación ceda en forma sostenida y que eso de paso a un rebote de la economía, por eso los consultores privados están todos incluso también se metió en la misma discusión el FMI, sobre si la recuperación que viene a la Argentina o que se espera o se quiere que sea va a ser en forma de U, V o L, entonces, es factible que ocurre eso de continuidad de alta inflación y continuidad de alta recesión y que por momentos en algunos rubros la depresión como tuvimos en este primer trimestre 2024 con caída sobre todo en lo industrial con tasas de dos dígitos, 12%, 14% interanual”.

Y continuó: “Si maduramos los argentinos, si nos damos cuenta de organizar un poco las expectativas es factible que el gobierno logre el objetivo y que se genere ese círculo virtuoso, mejoras las expectativas, el consumo, los empresarios empiezan a revisar su estructura de precios entonces o bajan precios y no los mueven y entonces los ingresos se recuperan en términos reales y empiezan a mejorar todos los indicadores que se encuentran alterados”.

Consumo paralizado: la economía argentina entre la recesión y la deflación

“En el caso más patético es el de la industria automotriz que ajustó de la noche a la mañana sus precios y entonces, la relación promedio de valor de un auto respecto del salario promedio de la economía se deterioró prácticamente en un 50% o sea, hay que trabajar 50% más en términos de salarios para poder comprar un auto y entonces, si el salario se empieza a recuperar y el precio se queda medianamente estable, esa relación se va recomponiendo, la venta de autos va a empezar a crecer y todo va a normalizarse”.

Sticco expresó que “nos encontramos en una fase inicial del proceso, apenas con cuatro meses de gestión gubernamental. Contamos con datos de actividad de los últimos tres meses y de salarios de los últimos dos meses, debido al rezago en la actualización de información por parte del Indec y el Ministerio de Trabajo. Sin embargo, disponemos de otros datos anticipados, como el aumento del 28% en las jubilaciones ocurrido en marzo. A pesar de este incremento, en comparación con el nivel del año pasado, observamos una caída real del 40%”.

Es importante destacar que “el aumento del 28% respecto a febrero no solo representa una mejora nominal respecto a ese mes, sino que, en términos reales, si la inflación de marzo o febrero fue del 13%, dicho aumento supera ampliamente esa cifra. En abril, se produjo otro aumento debido a la modificación en la fórmula previsional, con un incremento del 27% para aquellos por encima del mínimo y del 18% para los que están en la mínima”.

Sin embargo, para estos últimos, “el bono fue congelado, y con una inflación del 11%, se restaron 11 puntos del aumento. Mirando retrospectivamente, aunque la situación ha mejorado ligeramente, sigue siendo negativa, con una caída del 30%. Esto indica una tendencia menos negativa, pero aún preocupante”.

Hay personas que “aún están percibiendo la jubilación correspondiente a abril y ya se anticipa un aumento del 11% para mayo. Considerando una inflación estimada entre el 8% y el 9.5% para abril, esto implicaría un descuento del ingreso de abril de aproximadamente 10 a 12 puntos. Además, se espera otro aumento del 8% al 7% para mayo, lo que significa que del aumento del 11% se restarían 4 puntos adicionales”.

“Entonces, depende de cómo queramos ver la historia y ser sensatos intelectualmente para decir estamos bien rumbeados o no entonces, pareciera que los bancos están viendo esto último, mes a mes los ingresos se van recomponiendo y entonces en términos reales el costo de una cuota hipotecaria empieza a tener ventaja respecto del costo del alquiler de la vivienda y entonces hay bancos que dicen lancemos las líneas porque hoy conviene más sacar un crédito hipotecario y sacar una cuota con 20 años que seguir pagando el costo de un alquiler y eso en algunos casos es el valor de la cuota“, concluyó. 

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