El diputado nacional por el Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U) esbozó un panorama acerca de cómo y cuándo se tratará el mega DNU de Javier Milei. En diálogo con el programa radial Hora Libre, Castillo se refirió al rol de la protesta social para que se autoconvoquen la Cámara de Diputados/as y el Senado para rechazar estas medidas. Por La Retaguardia.

Entrevista: Natacha Bianchi / Matías Bregante / Rodrigo Ferreiro

―¿Qué lectura hacés sobre estos dos paquetes de leyes que presentó Javier Milei, avalado por un montón de otros partidos para tratar, como dice él, de transformar Argentina?  

―Es el intento de imponer un régimen donde la figura presidencial sea la única que decide, cuasi monárquico, barriendo en los hechos al Parlamento, porque si se le diesen las facultades delegadas que pide en la Ley Ómnibus y se le aprobase un DNU donde legisla sobre todo, ¿para qué el Parlamento? Entonces, me parece que ese es un aspecto primario que hace que el DNU sea ilegal e inconstitucional. Y en el caso de la Ley Ómnibus es el intento de abrumar con cantidad de temas para a partir de ahí, entiendo yo, va a ser una estrategia tratar de ver que puede negociar para que eso salga. En el medio, se arrollan los derechos laborales de la clase trabajadora, se liquida la Ley de Tierras, se quedan con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de los jubilados. Negocios y negocios que están detrás de cada una de las medidas, tanto del DNU como de la Ley Ómnibus: entregas, saqueo y quita de derechos por doquier. E imponer un régimen de un cuasi estado de sitio permanente, si es que se acepta la modificación del artículo 194 del Código Penal, tal como ellos la formulan, donde el Ministerio de Seguridad tendría la potestad de decidir quién puede manifestar y quién no puede manifestar, es decir, que se le puede ocurrir que a todos los opositores nunca les autoricen las manifestaciones y entonces cercenarlas o que se hagan en forma ilegal.

―¿Es posible que se dabata esta ley en enero teniendo en cuenta la cantidad de artículos que toca?  

―Lo primero es que discutir es imposible porque cada una es una subley dentro de la llamada Ley Ómnibus, donde hay opiniones y posiciones de todo tipo sobre cada uno de los puntos a debate. Pueden tratar de hacer el trámite parlamentario para intentar aprobarla, pero eso no es lo mismo que discutir realmente la ley.

Con respecto del Senado, en principio el gobierno no tendría mayoría en ninguna de las dos cámaras. Ahora, puede ir y tratar de ganar voluntades. Creo que muchos también están pensando: “¿Dónde nos vamos a meter si es que aprobamos esto? Los primeros artículos de la Ley Ómnibus son los principales, porque son los que piden la facultad delegada, que es que él podría gobernar sin el Parlamento durante cuatro años y hacer lo que se le cante. Y a partir de ahí, toda la película de terror, el articulado macabro de una ley que hay que rechazar contundentemente. En todo caso, la posibilidad de que se den vuelta o aprueben o no va a depender de la calle. Y en particular, está la instancia del Paro General del 24 de enero, que creo que todos, más allá de las críticas que tenemos muy fuertes a la conducción de la CGT (Confederación General del Trabajo), hay que tomarlo en las manos de todos los sectores combativos, luchadores, hacer un gran paro y una gran movilización que exprese a todo el país agraviado, tanto por el DNU como por la ley.

No quería dejar de señalar que el DNU que ya está rigiendo. Ahí hay una responsabilidad muy grande de las dos cámaras, de si la Bicameral del DNU no sacó dictamen en los diez días que tiene para hacerlo, si autoconvocarse las cámaras, eso está especificado en el reglamento que se puede realizar y rechazar este DNU. Para dar un ejemplo, si viene alguien y ahora compra tierras en zonas protegidas por la derogación de la Ley de Tierras, eso es un derecho adquirido. Yo pondría en la agenda la urgencia primaria que es la derogación del DNU.

Foto: Natalia Bernades / Antú Divito Trejo

―¿Hay potestad por parte de diputados, diputadas y senadores de autoconvocarse?  ¿O no lo hacen porque están midiendo todavía la jugada o nadie quiere dar el paso adelante?  

―Hay de las dos. Primero, hay un plazo para la habilitación para sesionar. Hay una discusión si es el 23, 24 o 25 de enero. Hasta esa fecha no, porque es el plazo donde se tendría que expedir la Comisión Bicameral de DNU. Y si no se reúne y no se expide, a partir de ahí se pueden autoconvocar las cámaras. En ese marco, hay algunos que nos hemos expedido con claridad y que estamos viendo y hablando con otros bloques para tratar de producir esa autoconvocatoria. Entiendo que es el pronunciamiento oficial de Unión por la Patria, que está en contra también de la forma y el contenido del DNU. A partir de ahí, vos tenés pronunciamientos que van desde “estoy de acuerdo, pero no en la forma”. Ese bloque es tanto el radicalismo, donde hay distintas posiciones, como el bloque que ahora se ha hecho con el liderazgo de (Miguel Ángel) Pichetto, que son unos 23 o 24 diputados, pero donde también hay posiciones distintas, por lo menos de lo que yo he leído de los pronunciamientos. Ahora, en ese terreno es muy importante el paro para forzar la autoconvocatoria y llegar a los 129 diputados, que es a lo que tenemos que llegar para hacer una sesión especial que pueda que pueda rechazar el DNU. Entonces, eso sí me parece muy importante. En nuestro caso, estamos tratando de hablar con todas las diputadas y diputados que podemos para tratar de comprometer. Entiendo que hay otros bloques que también están un poco trabajando en ese sentido. Pero bueno, va a depender también de la presión de la calle o de si la única presión es de los dueños del país, de los que se han visto beneficiados por el DNU, que son los más ricos entre los ricos de la Argentina, el grupo Techint, con decretos hechos a medida, artículos redactados directamente por ellos, las grandes patronales en general por la pérdida de derechos laborales. Acá creo que si no está la calle presionan solo ellos. Esa presión hay que hacerla sentir tanto a diputados como senadores, porque recuerdo que el DNU tiene que ser rechazado por las dos cámaras. Entonces, me parece que ahí tiene que haber un trabajo para la autoconvocatoria de las cámaras y lograr el rechazo. Pero, insisto, si no hay una enorme movilización social permanentemente y que el 24 de enero sea un hito en ese aspecto, es más fácil que desde el poder puedan comprar voluntades.

―La Corte Suprema aceptó analizar el decreto de necesidad y urgencia de ley por un pedido de declararlo inconstitucional, ¿qué puede pasar con la intervención del Poder Judicial? 

―Lo que entiendo es que la Corte aceptó intervenir, pero recién en febrero. Está especulando a ver si el Congreso se reúne antes y lo rechaza o si el Gobierno tiene éxito en demorarlo y dejarlo en un limbo donde ni se aprueba ni se rechaza, pero está vigente. Lo que pasa es que eso también es problemático porque tiene endeblez jurídica. Te doy un ejemplo, si tiene que venir un capitalista a invertir con solo un DNU que no ha sido todavía aprobado por ninguna cámara eso se le puede caer en cualquier momento y, con fallo pendiente de la Corte Suprema, es evidente que su efectividad va a ser muy relativa. Pero, hasta ahora parece ser la estrategia del Gobierno, que es ganar tiempo. Es tratar de que no se efectivice el rechazo. Me parece que lo de la Corte va en ese sentido. Tratar de patear la pelota para esperar a ver qué pasa en lo parlamentario, qué pasa con la movilización y la protesta social y, a partir de ahí, tomarse su tiempo a ver qué resolución van a tener. Si uno se guiase por lo jurídico, es evidente que es inconstitucional el DNU, que no puede atribuirse al Poder Ejecutivo tomarse todas esas facultades y resoluciones que no son de necesidad y urgencia, porque cada uno de los artículos del DNU podría ser discutido por el Parlamento que es donde debería ir. El Poder Ejecutivo no legisla directamente y lo hacen valiéndose de este instituto incorporado a la Constitución en la reforma del 94. Y luego, esto también hay que decirlo, reglamentado de forma tal que en el 2006 por Cristina Fernández de Kirchner, que lo hizo de una forma que es muy favorable a que salgan los DNU, porque es más fácil aprobar un DNU que una ley. Para hacer una ley necesitás que las dos cámaras estén a favor. Para el DNU, con que tengas una cámara a favor pasa e incluso si no se deroga, sigue vigente. Entonces, con todas estas facilidades se está tratando de valer Milei. Yo creo que la Corte sería cómplice de una decisión, a mi entender, totalmente ilegal, inconstitucional y permitir un régimen cuasi monárquico, no sé cómo llamarlo, una monarquía incluso sin Parlamento. Muchas monarquías actuales son monarquías parlamentarias, con el monarca como una figura decorativa. Acá no, acá sería una decisión concentrarse en el Poder Ejecutivo y barremos con el resto. La verdad creo que está creciendo mucho la oposición a Milei. Ha perdido una parte importante de los que lo votaron en segunda vuelta, que están desencantados con lo que está haciendo, que han visto que ahora les tocan el bolsillo. La inflación está muy alta, la plata no alcanza y se ve un gobierno al que obviamente no le importa. Al revés, su plan es licuarte los ingresos, licuar los ahorros que tiene la población. Ha dicho que no va a dar aumento a los trabajadores del sector público. A los jubilados les ha dado un bono, pero que es congelar lo que venían siendo los bonos, en medio de una inflación que ya dice que para diciembre la canasta de alimentos va a ser de 35%. Es brutal esto y me parece que eso es lo que está fogoneando también el descontento creciente que hay en la población, que se ha expresado en unas primeras manifestaciones, la que hicimos desde la izquierda y el sindicalismo combativo el 20 de diciembre. Luego, los cacerolazos ese mismo día y que continúan en distintas localidades. La primera marcha de la CGT fue más grande que lo que la propia gente esperaba. Y ahora, con la perspectiva de que el paro y movilización del 24 enero, que obviamente nosotros creemos que debería haber sido antes, pero hay que utilizar esa oportunidad para golpear  muy fuerte, hacer una movilización absolutamente multitudinaria donde no solo participen los sindicatos, sino también los centros de estudiantes, el movimiento de mujeres, el ambientalismo, los organismos de derechos humanos. Hay que hacer una megamovilización en contra de todo el combo del ajuste.

Fuente: La Retaguardia

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