Mostrando su peor cara de perverso y sin ocultar que disfruta, Javier Milei cerró el Foro Económico Internacional de las Américas: en un discurso de alrededor de 50 minutos se mostró orgulloso de que caerán 70.000 contratos de empleos en el Estado y por eliminar la obra pública.

La alocución estuvo dedicada en gran medida a cuestionar la herencia recibida –”no es para llorar”, aclaró– y enaltecer su brutal programa de ajuste: “Si algo nos quedó claro con El Jefe (por su hermana Karina), es que si verdaderamente llegábamos a ganar era porque esto estaba en una situación desastrosa”, argumentó.

Como horizonte, garantizó no desviarse ni un centímetro del ajuste fiscal, afirmó que se encadenó “a la política del déficit cero como Ulises al palo mayor” y que sus ministros les “pegan tiros a las sirenas” que pretenden desorientarlos del rumbo.

En el resumen económico de su gestión, subrayó que hubo mucho de “licuadora” (deterioro de los ingresos frente a la inflación), pero también de “motosierra”. Sobre esto último, destacó el recorte de fondos a las provincias y se mostró “profundamente orgulloso” de haber eliminado la obra pública, a la que catalogó de una fuente de “corrupción y robo”.

Al referirse a los despidos en el Estado, en medio de la ola de telegramas que recibieron miles de trabajadores públicos en los últimos días, el presidente aseguró que ya echaron a “50 mil”. Son datos que no se condicen con ningún registro oficial. “No solo eso, sino que se dieron de baja contratos. Y fíjense que se están cayendo más. Y van a caer 70 mil contratos”, agregó envalentonado.

Las palabras de Milei se dieron en un momento de máxima incertidumbre por la finalización, este 31 de marzo, de más de 70 mil contratos de empleados de la Administración Pública Nacional. Sin embargo, en Casa Rosada, indican que el recorte alcanzará a un 15/20 % de ese total, aunque el número concreto recién se conocerá en los primeros días de abril.

Frente a esto, el secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, convocó a un paro nacional y le dejó una severa advertencia al presidente en redes sociales: “No van a poder despedir 70.000 estatales como a usted le gustaría. Hoy se multiplicaron las protestas y la conflictividad va a seguir en aumento”.

En tanto, Milei dijo que “estábamos en lo cierto”, al compartir sus números de “caída en la tasa de inflación” ante una audiencia que compartió tímidas sonrisas en sus intervenciones sobre economistas: al “arrogante” Keynes lo comparó con una rata, Marx fue “el barbudo alemán empobrecedor” y apuntó a la “educación pública”, como responsable del “lavado de cerebro” de generaciones de argentinos, y por el desconocimiento general hacia Ludwig von Mises (“Seguro que muchos piensan que es el 9 de Holanda”).

Una vez más, el mandatario vomitó su habitual odio y fue contra todos: cargó contra “los (Eduardo) Belliboni de la vida, que se quedaban con la mitad de los planes sociales y encima la gente tenía que trabajar como piqueteros”; y “los simios” que critican la gestión porque “se quedaron sin pauta”.

En su pelea con los medios de comunicación, habló de un “círculo rojo analógico”, se descargó contra quienes hablan de atraso cambiario y descartó una devaluación. “Hoy el tipo de cambio libre no muestra brecha. ¿Por qué lo voy a modificar arbitrariamente? ¿En función de qué? ¿De una cuenta hecha por economistas brutos?”, lanzó y reiteró que buscará ir hacia “un sistema de banca libre con competencia de monedas”.

A la lista de insultados sumó a la oposición, en particular al radicalismo y Hacemos Coalición Federal. Furioso por el rechazo a la ley Bases y al mega DNU, les endilgó no querer “ceder en sus curros”.

En medio de las negociaciones con los gobernadores para acelerar un nuevo tratamiento del proyecto, volvió a descalificar a los legisladores y dividió a la dirigencia en tres: los “orkos”, “los que verdaderamente quieren el cambio” y los “farsantes”. En este último grupo, ubicó a quienes “dicen que quieren el cambio, pero son como los orkos y les da vergüenza”. “En el fondo, son la misma porquería”, resumió y, para ser más contundente, los llamó “delincuentes”.

Ante las dudas por la falta de apoyo parlamentario, Milei respondió con un presagio. El mandatario vaticinó que La Libertad Avanzar tendrá una elección de medio término mejor que las presidenciales y que, con otra composición del Congreso, podrán sancionar los proyectos bloqueados. “Todas las 3.000 reformas que no hayamos podido meter ahora, las vamos a meter el 11 de diciembre de 2025”, concluyó con la esperanza de poder profundizar el ajuste.

Por admin