Todos al plenario del 20 en el camping del Sutna para organizar una fuerte columna independiente el 24.

Por Nestor Pitrola

En momentos extremos, como este con el DNU y la Ley Ómnibus presentados al Congreso, y cuando se afectan intereses de todo orden, incluso capitalistas, llueven pedidos de reunión de lobbies varios, aún a la combativa bancada del FIT-U.

Entre ellos llegó el de la CGT, que ya se había reunido con todos los demás bloques. Todos pensamos que un par o a lo sumo un trío de dirigentes, tal vez no de primera línea, serían parte de la reunión. No fue así, se hicieron presentes con total puntualidad una decena de dirigentes de la primera línea: Héctor Daer, Pablo Moyano, Andrés Rodríguez, José Luis Lingieri, Abel Furlán, Alejandro Amor, entre otros. Las excepciones son un primer dato, no estuvo Luis Barrionuevo ni su triunviro Acuña, tampoco Gerardo “Batallón 601” Martínez ni Armando Cavalieri. Pero que semejante representación de quienes negociaron con todos los gobiernos, desde Menem hasta Macri y quienes estuvieron integrados por completo al gobierno del Frente de Todos que combatimos claramente desde la izquierda y en nuestro caso con el Polo Obrero y el movimiento piquetero combativo a la cabeza, resultó, al menos, notable.

Indudablemente, el fondo es el choque que no han podido evitar con el gobierno de Milei, que protagoniza una ofensiva tan vasta sobre la clase obrera que afecta a los sindicatos con las direcciones de la burocracia sindical incluidas. Las excepciones mencionadas están dictadas por la negociación en curso por parte de la Uocra, Comercio y el barrionuevismo con Milei para entregar a su manera las conquistas que pretenden ser arrasadas. Con el resto de la dirigencia cegetista se rompieron por ahora los puentes que había construido Guillermo Francos mandándoles el DNU previamente para negociar los puntos de la reforma laboral y que fueron dinamitados por Posse, Sturzenegger y el propio Milei. Como resultado de este gran cortocircuito, más la presión de la base, fue convocado el paro nacional con movilización el 24 de enero. Sin este cuadro difícilmente se hubiera producido una reunión de este tenor. Por todo esto, el secretario Pitrau fue expulsado en la primera crisis de gabinete de un gobierno al mes de asumir.

Pero los dirigentes cegetistas no vinieron a debatir el paro, ni su alcance, ni cómo organizarlo, y mucho menos su continuidad. Su interés, obsesivamente, estuvo enfocado en ver bloque por bloque y aún diputado por diputado de la Cámara cómo votarían la Ley Ómnibus y si llegados los plazos (desde el 19 de enero reglamentariamente) podría haber una autoconvocatoria para voltear el DNU. Semejante mapa no fue de interés central del PO en la reunión. Tenemos una caracterización y así la volcamos sucintamente en la reunión. La oposición patronal le allana el camino a la Ley Ómnibus, el Frente de Izquierda la rechaza de plano al igual que al DNU. Y marcamos que la Cámara puede y debería autoconvocarse y voltear el DNU, incluso en receso, porque su facultad de control (además de la legislativa) así lo habilita según los mejores constitucionalistas no oficialistas.

Del Rodrigazo fue casi imposible hablar; no estaba y no está en el centro de la atención de la central con todo lo que implica en materia de salarios, jubilaciones y planes sociales. La intervención del PO fue al núcleo de la cuestión, tratándose de la central obrera que agrupa a millones de trabajadores argentinos: que la parlamentarización y judicialización de la lucha contra el DNU es un camino de derrota como ya lo fue con Macri respecto de sus ataques a los trabajadores. La nuestra es una visión antagónica a la de la CGT, que va al paro para presionar al parlamento y a la Justicia. Nosotros marcamos que el único capaz de derrotar el plan Milei es el movimiento obrero, ocupado y desocupado, con las cacerolas y demás sectores; es decir, a la cabeza de la lucha popular. Y que eso depende de la continuidad de un plan de lucha progresivo. Lo cual quiere decir hasta la huelga general. Nos llevamos la clara impresión que traíamos antes de la reunión, como caracterización: que eso no ocurrirá salvo que los propios trabajadores lo impongan tomando la lucha en sus propias manos. Y esa lucha requiere poner las reivindicaciones salariales, jubilatorias y de planes sociales en primerísimo lugar.

En el medio de las intervenciones, no obstante, se colaron temas interesantísimos, como la preocupación de los cegetistas frente a la comunicación de Dota a 50 empresas del sector de choferes de la UTA donde anuncia que en función del DNU dejará de retener los aportes sindicales normales. Esto a pesar de que la Justicia cauteló contra el capítulo laboral del DNU. La conclusión fue: el DNU está vigente, es una señal de largada a la jauría patronal. Y el punto aportes, que es vital para el sindicalismo que estuvo allí sentado, lo es para todos los sindicatos pero más aún para quienes han transformado los grandes sindicatos en emporios económicos y no en herramientas de lucha. Recordemos que Cavalieri habría negociado poder cobrar el peor de los aportes: la contribución solidaria, el robo compulsivo al bolsillo obrero para sortear la desafiliación que planea ante el desprestigio de la dirigencia sindical peronista que se olvidó del ajuste del FMI los últimos cuatro años, para no ir más atrás. Nosotros defendemos la afiliación y la retención por recibo de sueldo, una conquista, pero con los fondos bajo control obrero de la asamblea de trabajadores, por ejemplo para un fondo de huelga que no tiene ningún sindicato burocrático.

No obstante el tenor del debate planteado, se discutió respecto a aspectos del paro. Fuimos al grano colocando el tema de los micros, que cada sindicato debe enviar a cada fábrica para garantizar el abandono. Relatamos cómo los dirigentes del Polo Obrero y el PO fuimos a las estaciones a bancar a los compañeros apretados por las fuerzas federales. Pablo Moyano prometió una conducta similar y ganar por desborde y masividad. Luego Moyano fue el más condicional respecto del peronismo: “no sólo desconfiamos de los diputados de Pichetto, los radicales y los macristas, habrá que ver qué pasa también con algunos de los nuestros”. Y ya hemos visto su denuncia contra Massa, Cristina y Fernández por la “acefalía” del peronismo, señalando que la única “contención de los trabajadores hoy es la CGT”. Sobre el final hubo una queja sobre cierta desorganización en las columnas del 27, nosotros pusimos de relieve la convivencia fraternal con nuestra columna -que entró gritando “paro, paro, paro, paro general”, aplaudida desde diversos sectores. Dieron algunos detalles de la propuesta movilizadora y prometieron reunión de organización con invitación a nuestro espacio.

Para nosotros los sindicatos deben ser un canal de lucha. Desde ese lugar somos organizadores del paro del 24. Y con ese objetivo estamos trabajando con todo por el plenario de ocupados y desocupados del día 20 de enero convocado por el Sutna y el Frente de Lucha Piquetero, de tipo paritario; ya se han ido sumando otras organizaciones sindicales y piqueteras y de DD.HH. El objetivo es que, gremio por gremio, se organice con todo el paro desde asambleas en los lugares de trabajo, que organicemos una columna independiente unitaria como el 27 ante Tribunales y sobre todo que marchemos con un programa claro de reivindicaciones y un planteo de continuidad progresiva que presida la columna. Esto, como un factor de independencia política de las corrientes políticas patronales y de la burocracia sindical que se somete o es parte de ellas; delimitados tanto del viejo sindicalismo como de la centroizquierda que no saca los pies del mismo plato, cuando en el Estado se tienen que producir las más grandes luchas. En resumen, a la CGT no le quedaron dudas de que el Frente de Izquierda es el único bloque que rechazará todo el plan Milei tanto en el Parlamento como en la calle.

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