Seguramente todos habremos escuchado la frase “luna de miel del nuevo gobierno”, refiriéndose a la buena onda general con la que cuenta un gobernante flamante en la función. Los primeros 100 días, se dice; es el momento para meter cambios sustanciales ya que se está en ese estado de gracia que la ciudadanía le regala a un nuevo presidente.

Alberto Fernández se encargó de demoler la ley de oro, dilapidando ese capital con medidas y actitudes que hacen que esté a punto de colocarse el bonete de burro o colgarse el cartel de cadáver político.

La masiva marcha y banderazo de ayer en todo el país, puso de manifiesto la esquizofrenia del pueblo argentino que salió a repudiar a un gobierno al que votó mayoritariamente y lleva siete meses de gestión. Pero sería un error creer que la gente protestó solo por el caso Vicentín, que, dicho sea de paso, reunió en la marcha a los productores a los que les deben el pago y sin embargo; rechazan la estatización de la empresa. Es loco, pero real.

Ocurre que hay varios factores que confluyeron para que en la fecha en que se homenajea a Belgrano, la gente se cargara a la cuarentena y saliera a rutas y calles a expresarse.

¿Cuáles fueron las razones?

1.- El brutal encierro que quebró en tiempo record a industrias, comercios y cuentapropistas. El gobierno ha demostrado no solo impericia e ineptitud, dejando las decisiones en cabeza de “especialistas” con dudosas calificaciones, por caso; Pedro Cahn quien es más conocido por ser abortista y recibir fondos de una organización internacional acusada de vender fetos, que como infectólogo.

Por más que el periodismo militante se esmere en ensalzar las medidas sanitarias, no son más que el acopio de camas de pino, para transformar galpones en gigantes y fríos dormitorios parra los desdichados que allí lleguen. Los médicos denuncian (y mueren) que los abandonaron a su suerte sin insumos ni medidas de protección. No hay tests, no hay barbijos, no hay respiradores como si el aplauso y el himno los inmunizara.

Cuando blanqueen la cantidad de fallecidos, la gente se preguntará para que se los encerró 100 días.

2.- El constante avasallamiento a las leyes, característica del peronismo desde la época del General, muestra que siempre han sentido que el Movimiento está por encima de la Constitución. Alberto no solo encerró a la población en forma ilegal, también pretende quedarse con una empresa centenaria a puro grito y bravuconada. Si el militante esgrime los argumentos más absurdos sobre lo de Vicentín o cree que la “expropio filia” que sufre el peronismo no los afectará porque apunta solo a empresas de ricos, les recuerdo que cuando enarbolaron razones absurdas para expropiar las AFJP, SE QUEDARON CON LOS AHORROS DE LOS FUTUROS JUBILADOS, que eran trabajadores afiliados voluntariamente a una administradora de fondos. O sea; les sacaron la plata a muchos de los que hoy se ven condenados a cobrar la jubilación mínima, no a los siempre mencionados y nunca tocados Oligarcas, Cipayos, Fugadores de dólares.

3.- Liberaron políticos presos y condenados e intentaron liberar a los presos comunes por graves delitos. Esto último fue suspendido por la reacción popular, pero los primeros fueron saliendo, sin prisa, pero sin pausa y con una nota destacada: Amado Boudou que no solo salió, pese a la condena, también se aseguró un cobro retroactivo de haberes de 2 millones de dólares y una renta mensual de 300.000 pesos.

4.- Alberto Maltrató a una periodista ante una pregunta incómoda, confirmando su perfil machirulo y petulante y para rematarla, nos retó a todos con estilo compadrito al culpar falsamente a los runners del crecimiento de contagios, cuando resulta evidente que el foco está en las villas miseria, que creen haberlas mejorado porque ahora le dicen “Barrios Populares”. La vergonzosa Matanza, gobernada siempre por el partido del Presidente, será nuestro Wuhan.

Al pueblo también lo indignó que mientras le taladran el cerebro con el “quédate en casa”, “usa tapaboca” (o te disparo por la espalda como en Chaco), MANTENÉ DISTANCIA Y NO VISITES A TUS ABUELOS, el Presidente no solo se la pasó de gira y en campaña; en cada parada se lo pudo ver a los abrazos, sin barbijo y sacándose selfies con la gente que se acercaba a saludarlo.

Podríamos seguir listando errores o impericias del gobierno, como lo de tirar a un matadero a los jubilados junto a los planeros, llevar el dólar de $45 antes de las PASO a $125, cuando en ningún país con pandemia el dólar subió así. Inflación, cierre de empresas e incertidumbre son los condimentos en una situación tensa, que solo necesita una chispa para hacer estallar a la gente, que sigue esperando que le llenen la heladera y le regalen los medicamentos.

Por ahora, solo se reparten bolsones de comida, como si fuéramos refugiados de Niger o Burundi

La oposición, tal vez avergonzada por lo mal que hicieron las cosas en materia económica, cuando le tocó gobernar, está en silencio y escondida. Pero Alberto no los necesita para incendiar todo, lo hace él mismo ya que es un político que nunca ganó una elección por su propio mérito, nunca gobernó ni un municipio, entonces sacó el lanzallamas llamado Vicentín para incendiar todo.

¿O habrá sido Cristina, bajando línea? Nunca lo sabremos, lo cierto es que el Presidente está más débil que De la rúa, después de la huida de Chacho Álvarez ya que no tiene cuadros ni votos propios y los argentinos estamos al borde de un colapso sanitario, una hiperinflación y un estallido popular con delirantes que ya piden la destitución, todo en menos de 7 meses del Gobierno de los Científicos.

Esta historia continuará…. (o no)

Dr. José Vázquez

“Más Que Palabras”

Unión de Radios

Por admin

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