En los últimos años la marea verde inundó las calles. “Ni una menos”, gritamos cientos de miles de mujeres desde 2015, decididas a combatir la violencia machista y a hacer valer nuestros derechos. Derecho a vivir. Derecho a decidir sobres nuestros cuerpos. Mujeres sueltas, colectivos, feministas, disidencias. Encontramos en la calle nuestro espacio de militancia. En esa arena logramos nuestras conquistas más recientes, aunque somos herederas de una tradición de décadas. De mujeres que, paradójicamente, en gran medida solo son conocidas por los nombres de las calles de Puerto Madero.

PUERTO MADERO, CON NOMBRE DE MUJER

Organizadora del Primer Congreso Femenino Mundial, defensora de los derechos del pueblo mapuche, tanguera, madre de Plaza de Mayo, “madre de todos los pibes humildes”, escritoras, médicas, dirigentes, artistas, deportistas. ¿Quiénes fueron esas mujeres? ¿Qué pensaban, qué hacían? ¿De qué manera sus nombres, sus historias, sus identidades intervienen en el barrio más joven de la Ciudad, el de moderna arquitectura y notoria prosperidad?

Uno de los barrios más jóvenes de Buenos Aires esta en Puerto Madero y su nombre y sus calles hacen honor a mujeres talentosas, comprometidas y luchadoras, algunas conocidas y otras no tanto. Se trata del barrio de la mujer.

Esto se pudo lograr gracias al proyecto de la licenciada Leticia Maronese, quien en 1995 denunció la actitud discriminatoria respecto al género en la asignación de las calles porteñas.

Incluso con la creación del barrio de las 2165 calles de Buenos Aires, solo un 3% tienen nombre de mujer.

Al proyecto original se le sumaron plazas y paseos siguiendo la nomenclatura femenina y el icónico Puente de la Mujer que simboliza a una pareja de tango.

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El puente fue realizado por el reconocido arquitecto español Santiago Calatrava, célebre a nivel mundial por sus construcciones blancas. Con 170 metros de largo, une las pasarelas este y oeste a la altura del Dique 3, tiene la particularidad de que uno de sus tres tramos, el del medio, puede girar 90 grados sobre su eje permitiendo el paso tanto de veleros, como de embarcaciones de gran calado. Esta característica también es pionera en las obras de Calatrava. Su punto más alto, a unos 39 metros de altura, lo hace visible desde las avenidas Paseo Colón y Leandro Alem y refuerza su mote de ícono urbano.

Siempre creí que este país merecía ser distinto… Recuerdo cuando las mujeres nos juntamos por primera vez y empezamos a pelear por nosotras…

Alicia Moreau de Justo.
Nacida en Inglaterra en 1885 llegó a Buenos Aires junto a sus padres, exiliados por haber participado en la Comuna de París. Fue una de las organizadoras del Primer Congreso Femenino Mundial, en 1910. Sobre el final de una vida dedicada a la militancia socialista y feminista, en 1975 fue cofundadora de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Falleció en Buenos Aires el 12 de mayo de 1986. Tenía 101 años.

La confianza en nosotros mismos fortalecerá nuestra identidad y ayudará a descubrir y respetar nuestra verdadera historia, pues respetar nuestra historia y nuestra cultura es crecer con dignidad hacia todos los pueblos del mundo.

Aimé Painé.
Última princesa mapuche, se destacó por la defensa de los derechos de su pueblo. “Yo he nacido para cantar mapuche, porque siento que tiene que ser así. He nacido para no estar en silencio, al igual que el resto de mi gente”, afirmaba. Como cantante se dedicó a rescatar y difundir la música de su pueblo. Supo cantar: “Es hermoso cuando viene / el viento de la tierra cordillerana / viene el viento del Oeste / El viento del Sur/ el viento del Este / el viento del Norte / ¡A su paso va pegando (contra los montes) el pasto! / piedras amontonadas”. Nació en Río Negro en 1943 y falleció en Paraguay en 1987.

Azucena Maizani.
Fue reconocida por su “decir” el tango, por su fraseo hecho de sentimientos y dolor. Nació en Buenos Aires el 17 de noviembre de 1902 y falleció en la misma ciudad el 15 de enero de 1970. “La Ñata Gaucha”, como le decían, estrenó “Soy un arlequín” de Enrique Santos Discépolo, “Organito de la tarde” de José González Castillo y Cátulo Castillo y “Esta noche me emborracho” de Enrique Santos Discépolo. Se presentó, con singular éxito, en España y Francia. Amaba a Carlos Gardel. Murió en la pobreza.

Azucena Villaflor de De Vincenti.
Fue “marcada” por Alfredo Astiz durante las reuniones que madres de desaparecidos mantenían en la Iglesia de la Santa Cruz. Fue secuestrada en la esquina de su casa de Sarandí el 10 de diciembre de 1977, desaparecida y asesinada; buscaba a su hijo, Néstor De Vincenti, un estudiante de arquitectura desaparecido meses después del Golpe. Fue ella quien propuso a otras madres que se reunieran, que se organizaran, que lo hicieran cada jueves en Plaza de Mayo. “Si no hubiese sido por Azucena no sé si hubiera habido Madres”, dicen quienes la conocieron. En julio de 2005 un equipo de antropología forense identificó sus restos. Recuerda Adela Antokoletz:

 Las primeras rondas nacieron porque la policía les prohibía a las madres mantenerse juntas en la plaza. ‘Retírense!’ –agredían a las madres. Sí, nos retirábamos, para allá, en una diagonal y pegábamos la vuelta y volvíamos por otra. Así es como nace la plaza. Si no hubiese sido por Azucena no sé si hubiera habido Madres de plaza de Mayo. Para todo era ella, nunca faltó. Yo puse también toda mi pasión, venía desde los tribunales de San Isidro de donde era empleada, derecho a la plaza para llegar a las tres y media. Porque a esa hora pasaba un montón de gente. “Ustedes son maestras jubiladas, ustedes por qué se reúnen acá?”, preguntaba la gente. Entonces era la manera, la única manera de difundir y la gente ya avisaría. Cuando empezamos a dar la vuelta iba gente y nos miraba. Y a veces, si llovía nosotras veíamos gente llorando. Se mojaban también, como nosotras, claro. Caíamos con paraguas, con pañuelos, con lo que fuera. Pero vi gente que lloraba. Ya sabían quiénes éramos y a qué íbamos.

Cecilia Grierson.
Primera médica argentina, se desempeñó como investigadora, docente y escritora. Nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859. Creó la primera Escuela de Enfermeras del país, que dirigió hasta 1913. Tuvo un rol destacado en los primeros años de vida del Partido Socialista Argentino.  Presidió además el Primer Congreso Feminista Internacional, donde se analizó la situación de las mujeres en la educación y en la legislación. También se planteó la necesidad del sufragio femenino. Murió el 10 de abril de 1934 en la provincia de Córdoba.

 Si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí: me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra «Evita» me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama «Evita» me siento con gusto «compañera» de todos los hombres.

María Eva Duarte de Perón (1919-1952) pudo plasmar las reivindicaciones de las mujeres desplazadas a través de sus políticas sociales, primero con la fundación Eva Perón en 1948, la reforma de la Constitución en el 49 y con la creación del Partido Peronista Femenino ese mismo año; y la posibilidad de votar por primera vez en el año 1951. Esto es un antes y después en el universo electoral argentino. Si bien Eva Perón no le hablaba en un principio a una mujer militante feminista pero a la luz de la historia fue quien más hizo por ellas.

Carola Elena Lorenzini.
Aviadora, atleta, jineta, jugadora de tenis y lanzadora de jabalina. Su manera de ser mujer la distinguía. Cuestionaba las diferencias sociales y de género. La “aviadora gaucha” había nacido el 15 de agosto de 1899 en Alejandro Korn, provincia de Buenos Aires. El 13 de noviembre de 1935 se transformaba en la primera mujer que cruzaba por aire el Río de la Plata. Su pasión por la acrobacia aérea la llevó a formar un dúo junto a su maestro Santiago Germano, con quien ofreció espectáculos en Argentina, Brasil y Uruguay. Falleció durante una prueba de riesgo que realizaba en el Aeródromo de Morón el 23 de noviembre de 1941.

Basta ya de guerras que siegan las vidas que nosotras damos con peligro de la vida nuestra

Elvira Rawson de Dellepiane.
Médica y feminista, nació en Junín el 19 de abril de 1867. Fundó en Mendoza la primera colonia de vacaciones dedicada al cuidado de niños débiles. Propuso la obligatoriedad de la “copa de leche” en las escuelas. En 1919 fundó la Asociación Pro Derechos de la Mujer, desde donde impulsó el divorcio vincular. Falleció en Buenos Aires en junio de 1954.

Emma de la Barra.

Publicó el primer “best seller” de la Argentina, “Stella”, que firmó en 1905 con el nombre de César Duayen. ”No se concebía la posibilidad de que (la mujer) transpusiera los límites del hogar sin violar los más elementales preceptos de su organización
¿Cómo iba a atreverme a firmar una novela? Era exponerme al ridículo y al comentario”, dijo en una entrevista. Nacida en Rosario en 1861, alternó la escritura con proyectos como la Sociedad Musical Santa Cecilia, primera escuela profesional de mujeres. También fundó la Cruz Roja Argentina, junto a Elisa Funes de Juárez Celman.Falleció en Buenos Aires en 1947.

Encarnación Ezcurra.

Nació en Buenos Aires el 25 de marzo de 1795 y se casó con Juan Manuel de Rosas en 1813, con quien compartió la pasión por la política. Impulsó la denominada Revolución de los Restauradores, que terminó con el gobierno de Balcarce y consolidó el poder de su marido. Su muerte imprevista el 20 de octubre de 1838, a los 43 años, fue acompañada por un masivo duelo popular. Unas 25 000 personas, sobre un total de 60 000 habitantes que tenía Buenos Aries en la época, asistieron al sepelio y a la procesión del féretro hasta el Convento de San Francisco.

Fenia Chertkoff.
Participó en las primeras huelgas obreras y colaboró en la organización de las trabajadoras telefónicas, textiles y del comercio. Contribuyó a la sanción de las leyes de descanso dominical y a la “ley de la silla”, denunciando la explotación laboral, las pésimas condiciones de salubridad en las fábricas y la jornada laboral sin límite. Nació el 7 de octubre de 1869, en Odessa, Rusia, y falleció en Buenos Aires el 31 de mayo de 1927.

Juana Manuela Gorriti.

Su libro “Sueños y Realidades” es considerado por la crítica el mejor de su obra, que la ubican como la primera novelista argentina y principal escritora nacional del siglo XIX.
Nacida en Salta en 1819, vivió en Bolivia y se radicó en Perú, donde se la reconoce como escritora. Animadora de la vida cultural de ese país, dirigió revistas, escribió en diarios y organizó las veladas literarias. Murió en la Argentina en 1892.

Juana Paula Manso.

Escritora y educadora nacida el 25 de junio de 1819. “Quiero probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo o un defecto, un crimen o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica”, escribió. Fue directora del primer colegio mixto del país. Durante la presidencia de Sarmiento promovió la creación de bibliotecas, desterró los castigos corporales, introdujo la enseñanza del inglés e impulsó el aprendizaje mediante la observación y la reflexión.
Falleció en 1875. Fue enterrada en el Cementerio de Disidentes, ya que se había convertido al protestantismo.

Julieta Lanteri.

 “En el Parlamento una banca me espera, llevadme a ella”, fue el lema que utilizó como candidata a diputada por el Partido Feminista Nacional. Corría 1919 y las mujeres estaban excluidas de la participación político-institucional. Jamás se dio por vencida en su lucha por la igualdad de géneros. Un año después organizó junto con Alicia Moreau de Justo un simulacro de votación femenina en el que participaron más de 4000 porteñas y continuó presentándose como candidata hasta el golpe militar de 1930. Nacida en Italia el 22 de marzo de 1873, se recibió de médica en Buenos Aires. Falleció en un accidente automovilístico en 1932 pero su legado siguió vigente.

Macacha Güemes.

Nació en Salta en 1787 y se destacó en las luchas por la independencia. Definida como arrogante y hermosa tuvo sagacidad e inteligencia tanto en la diplomacia como en el combate. Peleó junto a su hermano Miguel Martín de Güemes cuando los ejércitos
realistas ocuparon la ciudad de Salta. Poco después de la Revolución de Mayo convirtió su casa en taller para confeccionar los uniformes de los soldados patriotas comandados por su hermano, ocupados en la vigilancia de las incipientes fronteras del
norte argentino. Falleció casi octogenaria el 7 de junio de 1866.

Manuela Sáenz.

Le decían “La libertadora del libertador” por la cantidad de conspiraciones que desbarató contra su compañero, Simón Bolivar. Nació en Quito en 1797 y se incorporó en 1823 al Estado Mayor de Bolivar. Desterrada de su tierra cuando este murió,
también fue perseguida en Jamaica y Guayaquil. Finalmente se estableció en Paita, en el norte del Perú, donde murió de difteria en 1856. Tanto su cadáver como muchas de sus pertenencias fueron quemadas para evitar el contagio. En agosto de 1988 fue
localizado el lugar donde se encontraban sus restos gracias a que se encontró la réplica de la cruz que siempre portaba.

Mariquita Sánchez de Thompson 

Nació en Buenos Aires en 1786. En 1804 llegó hasta el Virrey Sobremonte para defender la relación amorosa con su primo, Martín Thompson, que peligraba por la intromisión de su madre, quien ya había elegido un marido para su hija. Sobremonte
otorgó el permiso a la joven pareja para formalizar la relación. Esta historia habría inspirado “El sí de las Niñas” (1805), obra de Leandro Fernández de Moratín que defiende la libre elección de las parejas. Falleció el 23 de octubre de 1868.

Marie Langer.

Nació en Viena en 1910. Llegó a la Argentina a fines de los años 30 perseguida por el nazismo.  En 1942 fundó la Asociación de Psicoanalistas de la República Argentina. En 1972 desarrolló un modelo clínico–docente para la formación de psiquiatras y
psicólogos jóvenes, coordinando terapias grupales con pacientes de un barrio obrero.
Fue perseguida por la dictadura militar y se exilió en México. En 1987 regresó a Buenos Aires, donde murió.
Marta Lynch
Junto a Beatriz Guido y Silvina Bullrich fue una de las escritoras más leída en el país en los años 70. Nació en Buenos Aires en 1925 y se licenció en Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras. En noviembre de 1972 viajó en el chárter que trajo de vuelta al país a Juan Domingo Perón. Sus posturas políticas fueron muy cambiantes. Se acercó a Emilio Massera en tiempos de la dictadura pero reclamó por la aparición con vida del escritor Haroldo Conti. “La señora Ordóñez”, “Cuentos de colores” e “Informe bajo llave” son algunos de sus libros más leídos. Se quitó la vida en 1985.

Martha Salotti.

“No es posible que el niño se aparte de su medio para entender al maestro: debe ser éste quien haga el trabajo de adaptación y penetre en el mundo de los niños, para ir a encontrarlos en su ambiente natural”, escribió. Docente y pedagoda nació en Buenos
Aires en 1899. Discípula y heredera de Rosario Vera Peñaloza se dedicó también a la escritura de cuentos infantiles. Murió en 1980.

Micaela Bastidas.

Acompañó a su marido, Tupac Amaru, en el levantamiento que a partir de 1780 protagonizó contra las autoridades españolas. Nacida en 1745 en Pampamarca, integró el Consejo de los Cinco, que asesoraba al Inca. A pesar de haber organizado un ejército
de 10.000 indios la revuelta fue derrotada y Tupac Amaru descuartizado en el Cuzco. A Micaela Bastidas no se le ahorró sufrimiento: se le aplicó la pena de “garrote vil”, pero después de obligarla a ver el suplicio de su hijo.

Olga Cossettini.

Maestra y pedagoga nacida en 1898 en la provincia de Santa Fe. Desarrolló una de las experiencias pedagógicas más ricas de la primera mitad del siglo XX: “La escuela viva”. La experiencia fue aporte fundamental para el avance de la educación argentina, ya que centró la enseñanza en el respeto al alumno y su capacidad creadora. Falleció en Rosario el 23 de mayo de 1987.

Petrona Eyle.

Médica nacida en Baradero en 1866. En 1901 fundó la Asociación de Universitarias Argentinas, que luego concretaría el Primer Congreso Femenino Internacional, la Liga contra la Trata de Blancas y diversas organizaciones feministas que lucharon por el
derecho a votar de las mujeres. Además, dirigió la revista Nuestra Causa, órgano de diversas corrientes feministas desde su creación hasta marzo de 1920. Falleció en 1945.

Pierina Dealessi.

Fue una de las grandes actrices de la escena porteña. Nacida en Italia en 1894 llegó al país a los siete años de edad. Integró los elencos del legendario circo de los hermanos Podestá, cuna del teatro nacional. Filmó catorce películas, entre las que se destacan “Mosquita Muerta” (1946), “El morocho del Abasto” (1950) y “El centrofoward murió al amanecer” (1961). En televisión también protagonizó numerosos ciclos. Falleció en 1983.

Raquel Forner.

Artista plástica nacida en Buenos Aires el 22 de abril de 1902.”Yo comencé a pintar realmente cuando estalló la guerra en España. La tragedia material y espiritual comenzó en España para desparramarse luego por el mundo” contó. Entre sus obras se destacan “Autorretrato” (1941), óleo que se encuentra en el Museo Provincial de Bellas Artes; “La torre” (1959), óleo que se puede ver en el Museo de Arte Moderno y “Retablo de dolor” (1944), óleo que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Falleció el 10 de junio de 1988.

Regina Pacini de Alvear.

Soprano lírica que nació en Lisboa el 5 de enero de 1871. Se consagró con sólo 17 años, al presentarse en la sala del San Carlos de la capital portuguesa cantando La Sonámbula, de Vincenzo Bellini. Se retiró definitivamente de la escena después de casarse con Marcelo T. de Alvear, quien en 1922 se convirtió en Presidente de la Nación. Creó la Casa del Teatro, destinada a la protección de mujeres y hombres que se dedicaron a la actuación. Falleció el 18 de septiembre de 1965, a los 94 años.

Rosario Vera Peñaloza.

Docente y pedagoga nacida en La Rioja el 25 de diciembre de 1873. Recorrió el país impulsando la enseñanza popular y dictando conferencias y cursos para transmitir la utilización de las nuevas técnicas de aprendizaje. También alentó la fundación de bibliotecas. Escribió “El hombre que rehusó el Olimpo”, “Los hijos del sol” y “Pensamientos breves sobre juegos educativos”, entre otros. Falleció el 28 de mayo de 1950, fecha que en su honor se celebra el “Día de la Maestra Jardinera”.

Rosita Quiroga.

Cantora de tangos con un dejo “canyengue” y arrabalero. Más que cantar, decía. El poeta Celedonio Flores compuso algunos de sus temas sólo para ella. Se convirtió en la primera artista femenina que cantó en la radio. Grabó más de doscientas composiciones. Sus discos fueron fundamentales para introducir el tango en Japón. Vecina del barrio de La Boca, nació en 1896 y falleció en 1984

Trinidad Guevara.

Actriz nacida en Uruguay el 11 de mayo de 1798 que logró imponer la naturalidad en sus caracterizaciones, en oposición a la sobreactuación imperante en la época. Se convirtió así en la favorita del público. El personaje de Eulalia en “La Misantropía” la llevó a la fama, como también la obra “Pablo y Virginia”, en la que hizo un papel masculino. La primera gran actriz
nacional murió en Buenos Aires el 24 de julio de 1873.

Virginia Bolten.

Activista feminista y anarquista nacida en San Luis el 26 de diciembre de 1876. Se destacó por su oratoria durante las manifestaciones obreras realizadas en Rosario en el último decenio del siglo XIX. Fundó el Centro Femenino Anarquista. Dirigió el
periódico “La voz de la mujer” e impulsó la Federación Obrera Argentina. Impulsó la huelga de inquilinos (1907), por lo que se le aplicó la Ley de Residencia y fue expulsada del país, radicándose en Montevideo, donde vivió hasta su muerte en 1960.

Victoria Ocampo.

Escritora, ensayista, traductora y editora. Figura central de la cultura argentina del siglo XX. En la revista y editorial Sur congregó a buena parte de la intelectualidad argentina y europea. Jorge Luis Borges, Aldolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo, Virginia
Woolf, Albert Camus, George Bataille y Walter Benjamin, entre muchos otros, fueron publicados y/o traducidos por ella. Participó de movimientos intelectuales, feministas y antifacistas. En 1936 fundó la Unión Mujeres Argentinas. En 1977 se convirtió en la
primera mujer miembro de la Academia Argentina de Letras. Nació en el seno de una familia aristocrática el 7 de abril de 1890 y falleció en Buenos Aires el 27 de enero de 1979.
Créditos:
  • Idea y Producción: Daniela Basso
  • Diseño: Victoria Benzaquen
  • Edición: Daniel Giarone

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