El equipo de Sergio Hernández dejó su huella en China al derrotar a potencias como Serbia y Francia, volvió a enaltecer el básquetbol nacional y sembró una enorme expectativa hacia el futuro.

La Selección Argentina de básquet volvió a quedar en la puerta de la gloria. Al igual que en Indianápolis 2002, volvió a perder la final del Mundial luego de realizar un torneo memorable. España le ganó por 95 a 75, en lo que fue una paliza de principio a fin, sin objeciones.

El conjunto europeo, que volvió a ratificar su mote de cuco del seleccionado nacional -se impuso en 15 de los últimos 16 enfrentamientos entre sí-, se adueñó del partido desde el comienzo. Argentina nunca estuvo en ventaja en el tanteador: la Roja inició con un parcial de 8-0 y fue estirando la ventaja a medida que el cronómetro avanzaba. 

Más allá de que el equipo de Sergio Hernández tuvo una falta de eficacia inusual en triples, la mayor diferencia con el rival quedó plasmada en los rebotes, faceta en la que Ricky Rubio y Rudy Fernández se mostraron imperiales. Para ilustrar: en la primera parte -que terminó con distancia de 8 puntos-, los ibéricos capturaron 10 rebotes ofensivos y 16 defensivos, contra dos y 13 de la Argentina, respectivamente. 


Ante un mal partido de Luis Scola y una alicaída performance de Facundo Campazzo, la ilusión argentina se mantuvo en pie hasta los tres minutos finales del último cuarto en gran parte por el destacado aporte ofensivo de Gabriel Deck y el oportunismo de Nicolás Laprovittola. 

Más allá de la abrumadora superioridad española, el equipo de Sergio Hernández redondeó una Copa del Mundo extraordinaria. Con Scola como emblema a sus 39 años, el entrenador amalgamó una estructura que potenció al líder dentro de la cancha y el seleccionado jugó de manera sensacional a lo largo de la competencia. Tiene material para soñar en los Juegos de Tokio 2020.

Las declaraciones tras la derrota

Hoy no perdimos el oro, ganamos la plata, y hay que valorarlo”, Sergio Hernández. 

“Se jugó un Mundial espectacular. En la cabeza de nosotros estaba este objetivo. Pero en muchos otros no. No hay que perder la perspectiva y hay que felicitar a España porque ganó muy bien”, Luis Scola.

“Con el paso del tiempo nos daremos cuenta que logramos algo increíble”, Gabriel Deck.

“Felicitaciones España. Enorme partido y merecido campeón del mundo. Muy orgulloso del equipo argentino. Gran medalla de plata. Espectacular torneo”, Emanuel Ginóbili.

“Tranquilos chicos. Nos hicieron disfrutar, emocionar, llorar, reírnos, nos hicieron que sigamos amando a este deporte y a la Selección Argentina de Básquet. Todos vamos a estar eternamente agradecidos por este gran torneo“, Andrés Nocioni. 

“Aplausos de pie para este equipo que nos hizo sentir parte a todos. Defendieron la camiseta con uñas y dientes, jugando un básquet hermoso”, Carlos Delfino.

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