Por Ricardo Tejerina(*)

En Tres de Febrero hubo una “prueba piloto” de regreso a clases en modalidad presencial con el aval del municipio. La iniciativa, ampliamente difundida por el oficialismo local, fue rápidamente desechada por la provincia, desconocida por autoridades educativas y rechazada por los gremios del sector.

Los voceros y aliados del gobierno municipal fueron duramente cuestionados, incluso hasta el repudio. Prioridades y especulaciones en un contexto de récords de contagios y muertes por el Covid-19.

Cuando la política se aleja de las virtudes de La República de Platón y se reduce a meras especulaciones de escalada en medios, golpes de efecto y actos que sólo persiguen la propaganda individual, la política es reducida a servidumbre y desvestida de sus valores más altos; esos que están orientados a la realización de las sociedades, las que sólo se transforman cuando la política es servicio al soberano, siendo que éste no es otro más que el pueblo.

En un contexto bizarro y grotesco, en el que la virtualidad forzosa de la pandemia nos mostró todo tipo de frivolidades y compromisos nulos de distintos “representantes de ese pueblo”, que van desde imágenes fijas que simulaban presencia (Esteban Bullrich) y affaires inopinables como el del ahora ex diputado Ameri, otros dignatarios, como el intendente de Tres de Febrero, hacen “pruebas piloto” con estudiantes en medio del momento de mayor circulación comunitaria del virus, pasando por encima a las autoridades educativas, a la provincia, a la nación, a los sindicatos y a la propia comunidad de origen que desde hace más de medio año se debate en una crisis sanitaria que comenzó con sus patrullajes con megáfono y ahora lo hallan como partícipe necesario del quiebre de hecho del ASPO. ¿Cuál es el común denominador de estas reiteradas actitudes de Diego Valenzuela? Siempre el mismo: primerear con acciones de dudosa viabilidad, pero que suelen repercutir fuerte en una opinión pública que es sorprendida más por la forma que por el fondo. Así, la usina del efecto fácil convertido en noticia (¿recuerdan a los árbitros sacando tarjetas en la calle para advertir acerca de la distancia social, por ejemplo?) se impone en la agenda por sobre las cosas que en verdad importan y que los vecinos padecen. No olvidemos que durante el mismo lapso, el mismo municipio modificó el cobro del alumbrado público, sancionó el estacionamiento medido digital, fue denunciado por irregularidades en el SAE (Servicio Alimentario Escolar) y desatendió áreas sensibles del Estado municipal, lo que hizo crecer exponencialmente a las asistencias comunitarias y a la autogestión vecinal para socorrer todo tipo de necesidades sociales que van desde la provisión de alimentos hasta fumigaciones o sanitizaciones particulares.

Curiosa realidad la de Tres de Febrero, un lugar donde la vida de los otros se ha vuelto una increíble prueba piloto.

*El autor es escritor, licenciado en Gestión del Arte y la Cultura (UNTREF) y ex subsecretario de Cultura municipal.

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