¿Don divino? ¿Talento? ¿Aprendizaje? El azar genético que lo hizo del argentino un genio del fútbol explicado por científicos

Bajo de estatura, zurdo y de pies pequeños. Pero también ágil, fuerte y con una velocidad de reacción considerada única. Basta un ejemplo: jugando por la selección argentina ante Inglaterra en el mundial de fútbol de 1986Diego Armando Maradona recorrió al menos 60 metros del Estadio Azteca en poco más de 11 segundos. En ese tiempo eludió rivales, saltó sobre barridas, tuvo pausas en la velocidad y salidas rápidas. Todo eso en altura y en una ciudad altamente contaminada por lo que contaba con menor volumen de oxígeno y de mala calidad. Con todo, en esa jugada marcó un gol histórico.

El deportista, recientemente fallecido, supo conquistar el mundo del fútbol. ¿Don divino? ¿Talento? ¿Aprendizaje? ¿Puede explicarlo la ciencia?

“Las características de los organismos como la altura, la constitución, el peso y la inteligencia se denominan caracteres cuantitativos y su expresión es el resultado de la acción de varios genes y el ambiente de crianza”, dijo a Clarín el docente Stephen Hasson, investigador senior del CONICET y director del Instituto de Ecología Genética y Evolución de Buenos Aires en una entrevista a comienzos de 2020.

Para empezar, se necesitarían varios Maradonas (clones en particular) para hacer un estudio con rigor científico. La idea sería tomarles muestras de biopsias musculares, medirles las respuestas hormonales ante la necesidad de correr, entre otras cuestiones. No obstante, Allan White, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, comentó al diario La Tercera que, aun sin las estadísticas, se puede suponer que Maradona fue “producto de una casualidad, un azar genético muy favorable”. Precisó: “Logró un fenotipo que expresó lo mejor de su genotipo”.

El genotipo es la información genética que posee un organismo en particular y el fenotipo es la expresión específica de esas características genéticas. Esta combinación es la que hace que aparezcan individuos con características que escapan al estándar, algo que se expresa con claridad en los deportistas de elite. Por ejemplo, las diferencias en la alimentación puede hacer que el mismo genotipo se exprese de manera diferente y así los gemelos separados al nacer y criados en diferentes ambientes pueden tener diferentes fenotipos.

White entiende, además, que Maradona debe haber contado con una composición de fibras musculares de contracción rápida y de contracción lenta en una proporción ideal para que al desplazarse respondiera a hacer a lo que su cerebro le ordenaba en una fracción de segundo.

A esto se le sumaba una buena secreción de hormonas que actuaban en lograr la rapidez de los movimientos y una cantidad superior de mitocondrias en sus fuentes celulares para favorecer la producción de energía instantánea.

“Una capacidad que tiene que haber tenido originalmente, pero que fue perdiendo. Un sistema circulatorio y respiratorio ideal para captar el oxígeno rápidamente y que la sangre lo transporte hacia las células rápidamente también, y ser muy veloz”, comentó.

Al componente físico, se le agregó el técnico. Por ejemplo, distintos expertos sostienen que Maradona tuvo un aprendizaje motor muy por sobre la media de sus pares durante la infancia. Eso le permitió tener en su carrera como futbolista profesional una velocidad y un control sobre el balón más preciso que el resto.

Por otra parte, al medir solamente 1,65 metros contaba con un centro de gravedad más bajo que los jugadores más altos. Esto le permitiría acelerar más rápido, girar de manera más hábil y rápida y maniobrar mejor entre los defensas.

Martín Ezequiel Farina, integrante del Laboratorio de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Buenos Aires, hace algunos años comenzó a desarrollar Barrilete Cósmico: la evolución humana a través de Diego Maradona, una charla donde utiliza conceptos de biología evolutiva para hablar sobre el juego del exfutbolista. En un video que puede verse en YouTube, explica: “A diferencia de otros mamíferos, no somos corredores de velocidad, sino de distancia. En el gol de Maradona a los ingleses hace 75 metros en 10 segundos. Corre optimizando su propia energía y eso tiene mucho que ver con la historia de la evolución”.

Y añade: “Maradona estuvo durante los meses previos al mundial del 86 haciéndose estudios físicos con el equipo olímpico italiano para ver cómo era su resistencia. Su preparador físico lo tuvo trabajando al límite del estrés. Diego, aparte de ser un genio, llegó muy entrenado gracias a lo que se sabía de la ciencia. Un poquito de mérito tienen todos los doctores y biólogos que trabajaron con Maradona”.

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