A partir del crimen de George Floyd por parte de un policía en Estados Unidos, numerosos activistas llenaron espacios públicos por segundo fin de semana consecutivo en todo el mundo para exigir el fin del racismo sistémico. Una forma de protesta fue escenificar “muertes” fuera de las embajadas de los Estados Unidos e incluso también derribando la estatua de un antiguo comerciante de esclavos en la ciudad británica de Bristol.

En ciudades como Londres, Roma, Madrid, Varsovia, Sydney, Hong Kong, entre otras, los manifestantes ocuparon las calles para decirles a los gobiernos de todo el mundo “Black Lives Matter“.

En medio de la pandemia por coronavirus, algunos desafiaron las restricciones implementadas por las autoridades y las advertencias de los políticos para hacerlo. De todos modos, se observó que muchos manifestantes usaron máscaras durante los reclamos del fin de semana, mientras que algunos transmitieron mensajes de que la desigualdad racial también es una crisis de salud pública.

Los ciudadanos marcharon en solidaridad con decenas de miles en Estados Unidos, a partir de la muerte de Floyd a manos de un agente de policía blanco que provocó una ola de ira y acción. Sin embargo, las personas protestaron contra la injusticia racial en sus propias naciones también.

En Londres, miles de personas se congregaron frente a la embajada de Estados Unidos el domingo a pesar de que los ministros británicos dijeron que las protestas públicas corrían el riesgo de aumentar la propagación de covid-19.

Se produjeron protestas similares en Edimburgo, Escocia, y se desarrolló una escena dramática en Bristol, suroeste de Inglaterra, donde los activistas derribaron una estatua del comerciante de esclavos del siglo XVII Edward Colston.

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